domingo, 7 de abril de 2013
sábado, 6 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
A un lado y a otro
HAY un trabajo gustoso que
reproduce todas las obligaciones, una forma de actuar que recorre las venas al
atardecer. Alma, virtud, naturaleza, unidad. Dejo a un lado los libros de poesía,
en el otro los cuadernos marrones. En el centro existe un hueco inmenso,
infinito y neutral. Anochece. Preparo cena a Sócrates sin daño, evito querer a
las definiciones.
La limpieza del hogar es
belleza de espíritu. No queda ni un solo insecto. Deben andar afuera, entre los
árboles, en la tierra, sustentados por el aire y por ese poco de hoja que
sobresale. El tronco de la encina a la que abrazo posee en su centro un hueco
generoso.
La parte exterior de la
corteza, ese lugar público donde habitan las arañas, muestra su dureza y la
indefinición.
Ha subido el ángel negro
a la lámpara. Miro los dedos. Llevo dos anillos. Siento la sangre que recorre
las venas. ¡Qué trabajo gustoso!
jueves, 4 de abril de 2013
Un proceso justo
UN masón con coleta ha
intentado arrebatarme el banco de San Clemente. Sharleen, Crisipo y Nacho me
acompañaban en la lucha. Al final, quien posee el mandil, se ha marchado.
Aquellos que me ayudan han
recibido una lección de poesía de Platón.
Todos los que desean
arrebatar acaban percibiendo la injusta virtud de Cicerón. Tiendo la ropa al
sol. Se seca en porciones, ejercicios de inutilidad que no percibe la tela. No
concebimos la fuerza del sol, cuanto tenemos a nuestro alrededor no es
originario, acaso transparente.
No existe el pasado porque
en el ayer ya estamos, y hoy es presente. La ceniza del tabaco que hemos fumado
cae ahora en agua con el leve chasquido de la melancolía. El pasado nunca
existió, recorría los besos sobre la bicicleta blanca a los ojos del pájaro que
todo lo define.
En el banco de San Clemente
formulé las primeras incógnitas que resolvieron Platón y otros poetas. En el
banco de San Clemente declaré el amor a las nubes y a las estrellas. En el
banco de San Clemente llevé los dos anillos que frotaba en el pantalón vaquero,
el brillo luminoso del resplandor se hizo sombra en el banco de San Clemente.
Y un masón con coleta miraba
con premeditación al único y válido interlocutor, su pasado, aquello que no
existe.
No juzgarás el deseo del
prójimo mientras no reproduzcas tu propia muerte en un proceso justo.
martes, 2 de abril de 2013
Las brigadas no literarias
HUBO una vez un búho que
visitó mi casa por la noche. Nos sentamos en el porche y, entre gusano y MM,
comenzó a definirme su visión del centro indudable:
UN poeta no puede confundir
la religión con la literatura. Hacerlo es un error que lleva al lado oscuro. Se
convierte en alguien con ausencia de criterio literario y hacedor de palabrería
hueca y sin fondo.
Su oscuridad es recalcitrante. Formará parte de las brigadas no literarias que circulan por los hemisferios de la mera instrucción.
El fondo es esencia, la forma es presencia. Defender la imposibilidad no es argumento, ni principio, ni analogía, es alteración y error.
Dando un sorbo al MM fresco
y agarrando con fuerza en la mano izquierda Poemas
y antipoemas, repetí: Las brigadas no
literarias, los recalcitrantes. Los recalcitrantes.
lunes, 1 de abril de 2013
Los dos anillos
EL día que murió la poesía
estaba matando hormigas y arañas. Me avisaron con un telegrama celeste que
trajo el ángel negro. Tuve que firmar en un libro con los cantos dorados.
Entonces me fijé en los dedos del ángel: estaban los anillos, los dos.
La lagartija rápida, aquella
que se esconde en los troncos de leña, también se ha dado cuenta de la
existencia de las joyas en los dedos del ángel y ha soltado carcajadas
burlescas. ¡Luego te enterarás! –dije
con sorna-.
La poesía depende de sí
misma para fortalecerse. Ni siquiera de los poetas. La poesía es como la
lagartija rápida, vence en las derrotas. La poesía es razonamiento, nunca
imitación. Fábula es el criterio que
solidifica la materia primera en el entorno circular del centro indudable.
El alma de la poesía es su
justa presencia, la conciencia coherente. Los paseos por Roma con Nacho en 1984
proporcionaron la lógica de la palabra, la visión de la araña, el trabajo de la
hormiga o la rapidez de la lagartija.
Dos rabilargos crueles pican
los dedos del ángel negro para quitarle los anillos. El ángel se resiste. Los
pájaros abandonan el nuevo género de la desesperación. Mantiene los aros. La continencia
no será autodominio, es suerte, caos, desconcierto.
Por las venas fluye el
ímpetu, la juventud, la cuna y sepultura
de este confuso laberinto. Han pasado
los años, vagando ha transcurrido el tiempo. El llanto de A. interrumpe la
fijación de los ojos del ángel en un nuevo anillo que poseo. La poesía es
justicia, lo justo es superior a lo injusto pero no es convencional, es
extraordinario. El caos siempre será justo. Lo antinatural nunca será
desconcierto, mejor desencanto.
Han llamado a la puerta.
Bajo rápido de la azotea para no subir nunca más. El ángel negro trae dos
anillos. Dice que ha muerto la poesía.
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