domingo, 9 de noviembre de 2014

Capillas




Un poeta pregunta a otro: ¿Qué tal la capilla literaria de Sevilla?

El acompañante responde: En Sevilla muchas capillas y poca literatura.


jueves, 6 de noviembre de 2014

El racionalista




Llevo la jaula en la mano izquierda. De vez en cuando roza la cadera. Si la agito suena la llave golpeando los finos barrotes. Si la observo con detenimiento no aparece nada.

Un filósofo racionalista lee a Descartes, a Leibniz o a Kant. El verdadero filósofo racionalista admite los paréntesis del racionalismo, la naturaleza otorga realidades nunca sentidos. Por ello existe un estado natural y misterioso que no es racionalista, y que tampoco admite los sentidos.

Ese estado natural es real. Tan verdadero como la llave que contiene la jaula. Sabemos que está, escuchamos sus ruidos, pero nunca la contemplaremos.

Y esa llave abre la utilidad de las ideas, el racionalismo natural, el natural racionalismo.

Deposito la jaula sobre la mesa de cristal del porche de la entrada. Caen bellotas de las encinas. Abro la puertecilla para que entre el pájaro. Aguardo su presencia. De un vuelo rasante el pájaro accede al interior de la jaula. Toma la llave con el pico y la enseña. Vuelve al interior y la deja en la base, junto a la vela.

Amo los paréntesis. Sin ellos resultan imposibles los métodos de vida diferentes.


martes, 4 de noviembre de 2014

El reconocimiento




He colocado la jaula junto a la puerta. Llevo en las manos una ilustración de David, “La muerte de Sócrates”. Hace años los jóvenes poetas acudíamos a las glorias más por voluntad que por persuasión, ahora se actúa con premeditación y alevosía. El interés protagoniza el reconocimiento.

La naturaleza es afirmación y separación, caos y orden. Lo natural es justo y es legal, nunca podrá eliminarse por completo, aunque se degrade.

Durante el almuerzo intercambio experiencias con un extraño interlocutor. Habla al principio y guarda silencios de aprendizaje. El tema de la conversación no es otro que los diferentes estados del ser humano, su presencia en estratos o alturas completamente asumibles. Desde los años ochenta he intentado, como Menón, desmovilizar esa investigación. Los niveles existen, como el confuso laberinto. Sócrates murió asesinado.


lunes, 3 de noviembre de 2014

El anillo indolente




Dentro de la jaula olvidamos el amor a la patria, no percibimos los personajes del guión, apenas logramos saborear el contraste de la frambuesa y el arándano.

Dentro de la jaula, la que posee una vela que ilumina el armazón, deposito el anillo indolente, el de los números. 1, 13, 27, 34, 55, 73 y 88. Cada cifra es una ilusión general que se convierte en individual. Cada número contiene los asuntos de la vida y la muerte, todas las lecturas, las concepciones elementales de la negación del ser, la idea que tenemos de la virtud, lo bello y lo bueno, las opiniones desesperadas.

Dentro de la jaula hay una llave a la que solo accede un pájaro. Quien quiera convencerse de la verdadera sencillez debe acostumbrarse a métodos de vida diferentes, a la auténtica utilidad de la idea.


domingo, 2 de noviembre de 2014

Instrumento de destrucción




Cercano a los cincuenta la vida se contempla de manera diferente. Uso gafas para leer todo lo que admiro, y no me las pongo con lo que detesto, así evito los juicios de valor y los desengaños singulares.

Me aburre todo aquello a lo que antes acudía con asiduidad. El mérito no consiste en el cambio sino en la madurez, y hay escritores que en vez de viajar hacia la sensatez acaban ausentes de experiencia.

Lloro de vez en cuando. Hoy, sin ir más lejos, he enterrado a dos pájaros que aparecieron muertos al amanecer. A diferencia de lo que indica Leopardi en el Zibaldone (la nada), estoy convencido que el principio de todas las cosas es el caos armónico o equilibrado, pero sin dejar de ser caos. ¡Héctor y Aquiles fueron tan diferentes!

Llevo los dos anillos en las manos desde hace unas semanas. Algunas noches los deposito en un vaso de leche, y los dejo reposar en alimento. Los toco, los manoseo, grabo en el alma todos los pensamientos que transmiten.

Las relaciones recíprocas no conducen al silogismo, recurro a las analogías.

La vida es un gran rabilargo que diariamente vuela sobre tu cabeza. Sustraemos de él lo posible y lo imposible, lo alto y lo bajo, lo agudo y lo grave. Nos volvemos reflexivos y relativos. Un día el pájaro no vuela, no aparece, se encuentra con el bien supremo si regresa al día siguiente. Lo debes enterrar si desaparece.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Nicanor Parra


La columna "Las Guardas" en CUADERNOS DEL SUR, del Diario Córdoba, sobre Nicanor Parra. Se puede leer AQUÍ.