viernes 20 de noviembre de 2009

¿Dónde está Santa Rufina?



Todo viaje a Madrid implica una serie de acontecimientos. En concreto el primero ocurrió en el AVE. Hombre solo que viaja, y pide viajar solo. Un asiento individual. Ida. Entran unos señores, dos mujeres y un hombre. Se sientan cerca. Cuando el AVE comienza su andadura sin retorno, una mujer de unos sesenta años me dice, “¿Le importaría cambiarnos el asiento? Así vamos los tres juntos.” Y como buen hombre, le cedí la silla. No iba a Sevilla, iba a Madrid.

Lo curioso del tema, es que los tres, tras dialogar de imbecilidades, se bajaron en Córdoba, veinticinco minutos desde la salida. ¡Gilipollas Menéndez!

Ya en Madrid descubrí que el oso y el madroño han cambiado de emplazamiento, que hay más obras que en Sevilla, que la mitad de los taxistas no tienen puntos porque hay radares a diestro y siniestro, y que Gallardón pretende pagar las obras múltiples con multas de tráfico.

Por lo demás, dieciocho grados por la noche y ni una gota de agua.

Intenté leer a Chantal Maillard, pero bueno, ¡cosas de la literatura!

De vuelta a Sevilla descubrí que estos de aquí se han olvidado de Santa Rufina. La estación de Renfe se llama de Santa Justa. ¿Y dónde me dejan a Rufina? ¿O harán una nueva estación, la de Santa Rufina?

Japoneses, orientales y más rasgos ceñidos, con cámara en mano y fotografiando lo que se mueve y lo que se queda quieto. Una intentó hacerme una foto, y le dije "¿Ha pagado usted el copyright? Disculpe, si no lo hace, le multa la SGAE ".


Lapsus 9



Impredecibles,
hicieron el amor
muertos de miedo.

jueves 19 de noviembre de 2009

Lapsus 8



El anónimo
escucha tras la puerta
falsas mentiras.

Cordura habitual



Un Cuaderno irreverente implica sentido común, y paciencia. Despejar las dudas de los lectores es un acontecimiento nada habitual, pero bastante cuerdo.

Dejemos de habitar sin habitar, y vivamos lo cierto, que es auténtico.

Por más que leo a Chantal Maillard, no hay por donde cogerla. ¡Menuda poesía!

Algunos versos dignos, de libros anteriores, ¡pero ahora! Eso no es poesía. Y este, no es un Cuaderno apostólico.


miércoles 18 de noviembre de 2009

Lapsus 7



Y estos vivos
que dejan de gritarse
tan muertamente.

martes 17 de noviembre de 2009

Perdiendo el tiempo



Una vez tuvo a un amigo, confiaba en él, el grado de compenetración los acercaba. Pero el amigo le engañó. Aprovechó una sutileza para estafarlo.

Lo denunció, el mal mayor no tenía importancia. El mal moral era el problema.

Y así pasaron los días. La amistad había muerto para siempre. ¿La amistad?

Salvo que alguien diga una vez que nunca podrás ser amigo de otro, todo es infinitamente predecible. Y a partir de ese momento, nada deja de tener sentido.

El todo o la nada. La vida o el nacimiento. La muerte o la falsedad.

Ya ha perdido los argumentos, es una foto en blanco y negro por la calle. No lleva carrito. Está asustado. Vive perdiendo el tiempo. No escucha.


lunes 16 de noviembre de 2009

Lección de Economía (Homenaje a José Miguel Ridao, por su aniversario en la Blogaduría)





Una inversión rentable



El pobre hombre creía que sus hijos le iban a seguir queriendo igual que antes. ¡Ignorante!

Ahora, con la fotocopia del Libro de Familia en la cartera, como recuerdo de una porción de vida, se dirigió a la cita con el gerente de Mármoles Herrera. Su próxima inversión sería un enorme panteón en el campo santo.

Un reducto de mármol con aseo incorporado. Quería que quien pasara por allí pudiera hacer tranquilamente sus necesidades sin obligación de caminar un buen trecho.

Tomó la copia del Libro de Familia, y no la puso junto a su corazón, en el bolsillo. Bajó su portañuela y la incluyó en el gallumbo de su alma.

Nunca la vida se prestó a tanto evento fácil.


domingo 15 de noviembre de 2009

La recepción del hotel



El martes viajo a Madrid. Por las noches me encuentro solo en el hotel, y suelo delirar.

La madrugada nos hace descubrir que la vida en ocasiones no tiene sentido. Y el poco sentido que le queda nos confunde como a una pared dormida.

¿Por qué dejamos de decir las cosas que acabamos diciendo? ¿Nunca hemos estado tan bien como en los ratos del hallazgo? Tengo el sentido planteado, pero sin ninguna posible definición.

He olvidado caminar normalmente, y ahora todo es un forma de arrastrarse, una obra de mejora que no termina nunca.

Quiero mantener la felicidad, pero este presente lo impide.

Si alguien encuentra mi corazón, por favor avisar a recepción. Gracias.


sábado 14 de noviembre de 2009

¡Cuánto frío hace en Granada!



Una vez un poeta dijo a otro:

- “Debes dejar de escribir. Es bueno que vivas”.

Y el segundo poeta respondió:

- “El no vivir me sostiene. Escribir hace daño a mi muerte”.

Pero el primer poeta era un farsante. Había enterrado a Alberti, a Ayala. Y ahora prepara políticamente su candidatura al Premio Nobel de Literatura.

¡Cuánto frío hace en Granada!

La verdadera Literatura no entiende de política, chaval.


viernes 13 de noviembre de 2009

Lapsus 6



Y esta verdad
tirará la locura
con la cisterna.

Lapsus 5



Plaza de Toros,
José María Jurado:
verso y capote.