jueves, 31 de diciembre de 2009

Último día del año



Como buen sagitario soy muy cabezón. Tremendamente constante. Ordenado, pero también gilipollas. Confío en los demás algo más de lo que los demás confían en mí, aunque no lo aparente.

Aparento seriedad y miedo. Silencio. Ojos de nostalgia y manos de pequeño leñador. No entro en más detalles que me pierdo y llueve mucho, muchísimo. Ya lo ha dicho María, la Villalón.

Por lo demás me da igual ocho que cuarenta (¿se dice así?), y si me miras a los ojos no los aparto, tú siempre lo harás. ¡Es la vida!

Me estafan y me lo creo, me quieren y me lo creo. Y si lo dicen lo acepto, pero no lo comprendo cuando conozco los argumentos.

Ya han cerrado los bares y hay que volver a casa. ¡No piensen que bebo! Los bares son el reducto de la ciencia. En la noche y el día.

Imprimo las tarjetas de vuelo para Londres. Otra vez Londres y su lluvia. ¡No hablemos de Sevilla! ¡Menos de Cádiz!

Vamos a disfrutar, de la vida. ¿De la vida? ¿Hay alguien que disfrute de la vida? No lo sé, realmente.

Un universo es una parodia, y mil universos forman parte de tu vida. ¿Vamos a reírnos?

Hoy es el último día de año. Muchas felicidades. El 2.010 promete, y desde luego, nada bueno.

Y no he dejado de oir tu voz.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Llueve... (según María)



video

Los Límites de la Paciencia



¿Es bueno criticar para sentirse bien? ¿No es cierto que la sensación de placer dura tan solo un segundo? Después todo es remordimiento, aunque no lo declares. No puedes aceptarlo. La soberbia supera el sentimiento y nos engaña.

Damos media vuelta, y aquí no ha pasado nada. La grandeza radica en saber caer. Y en intentar levantarse. Descubrir que hemos metido la pata en unas declaraciones, en los hechos, y sin prisas debemos ir para arriba de nuevo.

No creo que los errores se paguen, se sienten, se maldicen. Y viven con nosotros en nuestro propio yo hasta el último suspiro de la palabra.

¡Qué fácil es decir que algo no está bien porque no estoy! O tal vez, porque no es mío. ¡Qué gratuito es criticar con o sin sentido!

En estos días han pasado muchas cosas, unas buenas y unas malas. Y al final, siempre al final, descubres (vuelves a hacerlo) que estás solo, completamente solo. Lo que en un principio era presagio de tristeza y sentimiento, ahora es fuerza.

Dios ha sabido darme libertades. Y en la poesía descubro el todo, aunque la poesía esté manchada de suciedad y poca nobleza. Pero recibo las libertades y aprendo del silencio.

Escuchar y callar. Nuevamente, y siempre. Y sobre todo descubrir los límites de la paciencia. Todo tiene un ritmo. No podemos ponerlo nosotros, la libertad nos viene impuesta por la única palabra: el silencio.

El cielo es el aforismo de la injusticia
.


martes, 29 de diciembre de 2009

La auténtica Poesía



Cuando encontré a dios en la pista de aterrizaje confirmé el aprecio que me tiene. Había venido a recibirme. Le estreché en un fuerte abrazo y le entregué la botella de Brugal muy extra añejo. Miró sorprendido la imagen de la guitarra de colores de Natalia, pero la recibió con agrado.

De camino a la estancia comenzamos a hablar. Este verano todo era más frío, pero ahora el hielo estaba roto. El diálogo era constante.

Le pregunté qué entendía por aforismo, y respondió: “Un aforismo es la mínima parte de un recuerdo. Lo que eres incapaz de describir y desarrollar, lo simplificas como regla ajena, siempre ajena”.

Pero su sentencia no distaba mucho de su conciencia. La poesía, como el sentido, debe ser siempre común.

Cuando lees algo piensas que va a ser lo máximo. Y cuando escribes algo o lo planteas, deseas que sea una obra de arte. Sin esa pretensión mejor es no escribirlo. Y así funcionamos. Como un pobre escarabajo en la playa, que supera los montículos de arena con la sola ayuda de su movimiento.

En la literatura pasa lo mismo. Nuestra cabeza, nuestras manos, nuestras lecturas. Los únicos aliados. Y dios ahora es mi aliado. Un compañero de lenguaje y sintonía.

En otro momento, ya en su estancia, le pregunté por la auténtica poesía. Y dijo, “La auténtica poesía es aquella que fluye sin saber qué es. Como la sombra que nunca conoce a su dueño”.

Poder hablar con dios se ha convertido en una premonición. ¿Piensan ustedes que después de estas conversaciones puedo acercar a nombres de segunda fila, o de tercera? Desde luego no merece la pena. La esencia es la distancia. Y distanciarnos enriquece. La historia de nuestra literatura no pierde nada, simplemente gana.


lunes, 28 de diciembre de 2009

Un presente para dios



En el principio los hombres veneraron a animales y a seres imaginados. Eran su refugio y su alimento. Alcanzaron el punto álgido de cordura cuando comenzaron a adorar al hijo de un carpintero.

Y aquí me debato entre tomar un avión al Averno o no. Deseo llevar un presente navideño a dios. Me ha demostrado que es mi amigo.

Después de una carta recibida por la asociación de editores, he acudido a una gran superficie a probar el eBook. Me planteé regalarle uno. ¡Menudo chasco! No me extraña que en unos años sea lo máximo, pero ahora es pobre y discreto.

Tomas el libro electrónico y bajas a la playa. La arena, el líquido de los camarones, la espuma de la cerveza, y más arena. El balonazo de los niños y el raquetazo de los adultos.

Un amigo que saludas en la Viña y acabas tomando un vinito. Te pregunta qué lees y le dices lo propio. Pero te pide que le dejes el libro cuando lo termines.

- “Te puedo dejar el eBook.”

Y el amigo responde:

- “No hombre, me lo pasas, que ya me han dejado un programa para piratear las descargas de libros. Eso de pagar dos o tres euros por libro es un atraso.”

Así estamos. ¿Tendrá dios el programa pirata? ¿La asociación de editores sabrá que ya hay parches? ¿Los editores firmarán el acuerdo sabiendo que van a ganar menos dinero con esto que Juan El Ardentía en La Caleta?

Busco mejor otro regalo. Le llevaré una botella de Brugal. La del añejo bueno. Y a ver si me invita. Todavía no existen los parches de alcohol.


domingo, 27 de diciembre de 2009

Mujeres Verdaderas



Al final llegó el concierto,
quise decir desengaño.
Uno piensa que está solo
y le acompañan palabras,
voces para mirar atrás.

Comprendo, como dijiste Pepe,
que he perdido unos años de mi vida.
Todo es mentira, hasta la caricia
en el faro de la ausencia.

Si te miro a la cara me reprochas,
si recito mi email te desesperas,
si te habla mi eco te enamoras.

Mujeres verdaderas,
igual que a mi semblante,
nos defraudas.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Receta para Cuerdos



Veamos. Tiene un grado de complicación fácil y está indicado para una sola persona.

Necesitamos dos reproductores de música. En uno ponemos unos Villancicos tradicionales, con la voz de muchos niños. Se sube hasta el volumen 30. En el otro reproductor ponemos un disco de Mártires del Compás, se sube hasta el 40.

Te sientas en el sillón, y tomas entre tus manos Ulises de Joyce, abierto al azar, y a leer y a escuchar.

¡A ver cuánto aguantas!

¡Qué aproveche!

(Sobre la mesa no puede faltar el M.M.)


jueves, 24 de diciembre de 2009

Geranios secos



Veamos, esto comienza a calentarse. Y no lo digo por el tiempo. ¿No tienen nada que hacer? ¿Quién hace la comida? ¿Quién atiende a los invitados?

Nada. Mensajitos y mensajitos a móviles. Si por mí fuera, que se hundan Movistar, Orange, Vodafone, Yoigo y todas aquellas compañías de miserias.

Ridao se luce, me envía un mensajito con el siguiente texto:

“Si el niño Jesús pudiera
mañana vernos comer
se quitaba del Belén.”



Capitán es más suave y elegante, además de economizador:

“Con dos cojones.”


El Povedano también se luce con el mensaje, pero lo omito.


Los hay que llaman, los hay que por email te resucitan, otros lloran. Y los más: lo de siempre, lo de todos los años. Tradición a la última. Geranios secos y absurdos.

Suena el móvil de nuevo, otro mensaje.

¡Me cachis en burrito Platero!



Música y Poesía (Tercera Inclinación)



Me he propuesto una meta. Un reto. Quiero que la música y la letra estén unidas siempre. Pero literariamente.

No paro de recibir mensajitos cachondos navideños. ¡Menos guasa maestros! Me gustan poquísimos. El día del calendario de hoy es eterno, pero poco fiable.

Los amigos y poetas me llaman y me escriben. Han recibido el libro de Julio y Pepe. Les encanta a todos. La verdad, es una obra de arte. Tuvo su historia, sus más y sus menos. Eso queda entre Abel y yo.

José del Río almuerza hoy con Julio Martínez Mesanza y con Miralles en Madrid. Me llama y dice que sólo faltamos el Feu y yo. No estaré en Madrid, es imposible. Ceno con mi madre.

Le pido poemas a Loquillo para la revista “Isla de Siltolá”. Envío un email a María Villalón, y un privado a la Jiménez Sarmiento.

Hablo largo y tendido con Juan Carlos Aragón, le voy a publicar un libro de poemas en Siltolá. El poeta de Cádiz es un pedazo de autor como la copa de un pino.

Mañana llamo a Sabina. Quiero un libro suyo de poesía.

La música es la vida. Mi Custom suena mejor cada día.

¡Mejor mañana!


miércoles, 23 de diciembre de 2009

lunes, 21 de diciembre de 2009

Tecnología Cero






Por favor, no manden mensajes de móviles, ni emails, por favor, si ya es tarde no importa.

Envíen cartas o postales. La tradición. Tecnología cero.

Desde luego no voy a contestar a ni un solo mensajito de esos que dicen gilipolleces navideñas y otros recursos absurdos y copiados de inútiles ignorantes poco imaginativos.

A los email, tampoco. Es simple y ramplón.

Una carta. Con sello. Una postal. Lo de toda la vida. Tecnología cero.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Isidro y Charini



Hace mucho tiempo me encargaron un libro. Un ensayo. No voy a desvelar aquí su contenido, pero sí haré experimentos.

Ahora me exigen las prisas de entrega y uno, que odia las prisas, los prólogos y los inconvenientes, se encierra a escribir. Pero daré pistas. (¡Qué se joda el editor!)

Isidro y Charini son dos seres únicos. Cada uno vive en un lugar, pero ambos tienen una idea en común.

Isidro es joven de ciudad. Charini viene de Chipiona.

La cultura exagerada y falsa frente a la joven movedora de esqueletos en la discoteca Jon Lenon (está escrita así en el neón de la sala de baile, no es una errata).

La vida falsa frente a la incertidumbre y la vulgaridad.

Y los dos, poseen un único fin: el fracaso.


viernes, 18 de diciembre de 2009

Conmigo mismo



Todo el mundo quiere algo. Los hay pidones, exclusivos, amables, desobedientes. Todos buscan lo suyo, el interés, la incertidumbre.

Nadie está aquí por nada. Necesitan tener, querer, pedir. Es ley de vida, y ley de muerte.

En cambio, no quiero nada, no busco nada, no necesito nada. ¡Qué me dejen en paz! Conmigo mismo.


Ictus 8



Con una mano
se sube a la Atalaya
el Povedano.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Ictus 7



Si no te enteras
será porque han subido
las intenciones.

Ictus 6



En la Paloma
comeremos un arroz
con pajaritos.

Indulgencia Plenaria



Ese sacerdote con cara de gilipollas, cabeza agachada, y rigurosa sotana. Ese siervo del Satanás del País Vasco se encierra en la sacristía a contar las armas. A repartir indulgencias plenarias entre asesinos. A negar las misas a los muertos de una miserable banda terrorista.

Eso, ni es iglesia ni es nada. Es una triste sombra equivocada. Una canalla presencia seguida por energúmenos del silencio.

Recuerdo a Celaya, sus versos, su historia. Su rostro y el miedo.

La indulgencia se la mete usted, padre, donde le quepa.


miércoles, 16 de diciembre de 2009

El posesivo



He viajado a Jerez. Lo de siempre, aperitivo en el Hotel Jerez y almuerzo en el El Bosque.

Me ha llamado mi hija Isabelita.

- “Papá, ya sé como se dice señorita de inglés en inglés. Se dice teacher Helena”.

- “Mira hija -le dije-, me da una alegría tremenda, pero Helena es tu profesora de inglés”.

- No padre, teacher Helena es profesora de inglés, mi profesora de inglés”.

- “Claro que sí –respondí-, pero Helena es su nombre”.

- “No, ¡no comprendes nada! Teacher Helena es mi profesora de inglés”.

- “Desde luego, tú profesora”.

- “No, no. Mi profesora”.


Recordé entonces y nuevamente a JRJ. Su atribución al posesivo. De forma eterna, deseada y deseante. “Tu esencia está en mí, como mi forma”.


martes, 15 de diciembre de 2009

El insensato (bis)



Antes solía entrar al trapo. Era joven, amante del impulso y defensor de lo indefendible. Ahora en cambio todo o casi todo me importa un pimiento verde.

Que gusta, bien. Que no gusta, mejor. Reservo mis derechos principales y los insultos, los añado al bocata de calamares que estoy a punto de comerme. Y no suelo tener mala digestión. Lecitina de soja y bicarbonato sódico.

Todos estamos confundidos. La amistad por encima de todo es un error. La soledad nos resiente, y la compañía nos amarga.

Ser correcto es extremadamente absurdo. Y responder nos condiciona.

Que se la sigan machacando ustedes. Sí, y a dos manos. Pero por favor, lávense.


lunes, 14 de diciembre de 2009

El Villancete



El cristiano comenzó a tomar conciencia de sí mismo cuando se dio cuenta que a partir de un momento concreto tenía que adorar al hijo de un carpintero. Una luz en el pasillo dejaba entre tinieblas la habitación del hotel. Y te miraba. Una vez y otra vez. De arriba abajo. Te gastaba.

Después dijiste que habías hecho lo mismo mientras yo dormía. Efectivamente me sentí gastado. Uno es de Puerto Real, reconversión de astilleros, levante un día sí y otro también.

Y el hijo del carpintero asomaba su rostro entre los contenedores de basura. Y miraba dentro de la habitación del hotel. Nuestra habitación. No sé si miraba los libros de Trapiello o Pepín Mateos en la mesa, o nos miraba sobre la cama.

Poco aguanto acostado, la verdad. Y poco aguanto a los autónomos, a los oficios rentables del viejo oriente. Así es que corrí las cortinas y recordé los versos de otro tiempo.

Pensé que recibo pocas felicitaciones este año. La crisis, desear feliz año se puede suprimir por un email, Correos tiene un atasco, o todos lo dejamos para última hora.

Un poema de José Luis Tejada he puesto en mi felicitación, con autorización de Jesús, claro está. El Villancete. No te vayas que me muestro, voy a seguir dando la cara.


VILLANCETE DEL ESTORNUDO

Como está la noche cruda,
con un rayito de luz
estornuda
San José.

María dice: "¡Jesús!"
y el Niño contesta: "¿Qué?".


José Luis Tejada


domingo, 13 de diciembre de 2009

La foto y la mirada



Cenar con un poeta y un catedrático de antropología filosófica es todo un reto, sobre todo cuando el primero siempre está a la defensiva y el segundo fuma en pipa pero te echa el humo.

Decía el poeta que la mujer que no recibe cariño, aquella que no se siente querida, se hunde, y se va apagando lentamente hasta perder la autoestima. Y esa mujer se encierra en sí misma hasta sumirse en una gran depresión.

Pero claro, si a la mujer le otorgas todos los beneplácitos del cariño y le transmites cuanto amor necesita, nunca se apaga, acaba apagando al hombre que tiene a su lado.

JRJ era extraño, encerrado en su mundo. Siempre he pensado que Zenobia le debía conocer a la perfección, y creo que poco cariño podía transmitirle ya que obra y amor, en su personalidad, son casi antagónicos.

Me llamó la atención la primera vez que vi una foto de JRJ rodeado por dos mujeres. Fechada en verano de 1924. El poeta estaba en Granada y acompañado por Zenobia e Isabelita García Lorca. La cara de felicidad oculta tras la triste expresión de su barba no denotaba que se apagaba lentamente.

El catedrático de antropología seguía fumando su pipa. De vez en cuando soltaba una enorme carcajada y nos miraba. Sus ojos transmitían una mezcla de locura y genialidad, igual que JRJ en la antigua foto.


sábado, 12 de diciembre de 2009

Hoy será otro día



Hace frío en la tierra de los nobles. He de abrigarme mucho para evitar que se resienta la cadera. Paseo de un lado a otro El mismo libro de Trapiello, y me agrada. Esa forma de escribir correcta y pura. Es también fluido, como lo son sus diarios. Pasará a la historia por sus diarios.

Un lectora del Cuaderno me dice por email que está leyendo una a otra todas las entradas, desde el principio. Y que le gusta que todas vayan unidas, que todas tengan un nexo en común, como la propia vida.

En una mano a Trapiello y en la otra a José Mateos, Reunión. ¡Qué título más enorme! ¿A quién se le ocurrió Pepe? Es limpio, determinante y afectivo. Si el título es grande, la poesía también lo es.

Todas las entradas tienen algo en común, además de ser vida, y actuación. Son parte de una esencia. Hace tiempo que no charlo con dios. Con este frío apetece poco ponerse a arreglar el mundo y la poesía. ¡A ver si lo llamo uno de estos días!

Ahora es tarde. Tengo una cita. Suelto los libros en la mesa, pero dejo los versos en la cabeza. Hoy será otro día.


viernes, 11 de diciembre de 2009

La cita nos da calambre



La poesía debe tener siempre un fundamento semántico, sintáctico y efímero. Pero debe durar lo que dura el silencio: una eternidad breve.

Un poema es una conjugación de versos enquistados. Sin más dolor que una ausencia sentida.

Los experimentos siempre se aceptan, aunque a veces se comparten a medias. Y otras veces, menos que a medias.

Presentaba un poeta hoy, una gran enumeración de citas ilustres. Y le contestaba que me había desconcertado más de lo que estaba. Pues la cita es la presencia que nunca permanece, pero queda.

Los que quieren ganar premios llenan su obra de esas citas de los miembros del jurado. Y los que no desean ganarlo se citan a sí mismos.

¿Quién ganará? Tan solo, el que enseña su vida, y lo hace con tono.

Y Alis, me sigue cautivando. Mientras el sol nos dé calambre.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Agradecimientos (OCHO)

Segunda Inclinación (Bis)



Amar siempre se escribe con hache intercalada.
Debe ponerla en medio, entre la i y la o.
No es bueno complicarse.
Total si son tres días y hemos gastado cinco,
para qué desatar lo imprevisible.


Recuerde, amar, al igual que estipendio,
debe escribirse así, con hache.
Y debe dar igual que usted sea peluquera,
cajera o cocinera. Amarse por minutos
no concibe de fraudes, ni siquiera de oficios vespertinos.


De día nos pela el alma y de noche la tibia.
Segunda inclinación, o misión, o concierto.


Tengo las cartas malas. Esta partida sobra.
No dio nunca lo mismo ser letra o alfabeto.
No me conviene hablar, hablar no me conviene.


Aunque debo decir, si es usted quien me escucha,
que amar se escribe siempre con hache intercalada.

Segunda Inclinación



Amar siempre se escribe con hache intercalada. Debe ponerla en medio, entre la i y la o. No es bueno complicarse. Total si son tres días y hemos gastado cinco, para qué desatar lo imprevisible.

Recuerde, amar, al igual que estipendio, debe escribirse así, con hache. Y debe dar igual que usted sea peluquera, cajera o cocinera. Amarse por minutos no concibe de fraudes, ni siquiera de oficios vespertinos.

De día nos pela el alma y de noche la tibia. Segunda inclinación, o misión, o concierto.

Tengo las cartas malas. Esta partida sobra. No dio nunca lo mismo ser letra o alfabeto. No me conviene hablar, hablar no me conviene.

Aunque debo decir, si es usted quien me escucha, que amar se escribe siempre con hache intercalada.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

En compañía de Miguel D'Ors



Hace ya algunos días comencé a escribir un poema. Cada vez que lo leo le arranco versos y lo destripo. Añado alguna impertinencia y pienso en su futuro, como el que piensa en el fin de año.

Releo a Miguel D’Ors (¡qué grande es la poesía de D’Ors!), a Luis Rosales, a Nicanor Parra. Me encanta Historia Antigua de Víctor Botas y Una educación sentimental de Vázquez Montalbán.

Me aportan sentido, ritmo, tono, fondo, y vida. Pero me falta amor a mi propio poema. Lucho por buscar un título acorde a la justa medida, y acabo con el sueño de los justos.

Confirmar y sentir, criticar y volar. Busco la felicidad en las esquinas y encuentro solamente nostalgias, diferencias. Un amigo me dice que necesita hablar conmigo. Mi familia que atraviesa un mal momento.

¿Me acuesto o me corto las venas? ¿Me las dejo crecer, tal vez?

Tomo el poema y dejo cinco versos. Lo demás sobra. Es un escrúpulo, lo que podía haber sido, ya ha dejado de ser.

¡Qué difícil es crear! ¡Qué complicado, crecer! Y algunos piensan, mientras tanto, que han descubierto el mundo. Y se lo creen.


martes, 8 de diciembre de 2009

El insensato



Pensar que los poetas son personas normales, es una enorme utopía. Un engaño manifiesto y tremendamente justificado. Los enfados y riñas entre ellos han sido y son un hecho, pero también un reto.

El caso de Tablada, o Juan Ramón, el propio Lorca, Pound. Guardo silencio. A lo largo de nuestra historia literaria siempre han existido esas desconexiones tan necesarias como auténticas.

También los hay algo maniáticos. D’Ors, por ejemplo. No menosprecio, defino. Aunque sea un autor cumbre y grande.

Hay poetas humanos. No imagino a García-Máiquez enfadado con alguien (lo dije hace unos días en un acto público). Pero todos tenemos el punto que separa la lucidez del desconcierto.

García Martín me gusta mucho en su Cuaderno. Es una constante lección de cultura literaria. Es distinto a cuando lo conocí. Nunca entenderé, no obstante, cómo ha incluido en sus antologías a un muy mediocre poeta sevillano. ¡Cosas de la lírica!

También los hay currantes de vicios, fabricantes de palabras plagadas de merchandising, y profesionales de la ausencia.

Que diga que no me gusta la poesía de Chantal Maillard no significa que no respete sus versos. Pero de ahí, a que yo sea un caso perdido, o mejor un insensato o un insulto, ¿cómo me ha definido?, va un abismo.


jueves, 3 de diciembre de 2009

Ictus 3



Una mañana
desperté sin persona:
vivo en el cielo.

El corazón entre los dedos



ES domingo, el periódico dice que un grupo de australianos pretende realizar una expedición al Himalaya. ¿No recuerdas, Susana, aquella expedición?

Habíamos previsto todo el viaje, era un viaje sin límites: en Valencia un carguero de bandera turca nos llevaría directo hacia su patria. Ya sabéis amigos que la patria de un turco está siempre repleta de bandidos, y la patria de un santo es la patria de todos, de todos los que he visto sin patria y nunca han visto al santo, ¿no es cierto?

No sólo hay miserables en Turquía, también los hay en casa, en una esquina, en esos ascensores de grandes edificios, y al mirarlos, el empresario siente una composición inmaculada, como una aparición.

Quedamos en Turquía y el Tíbet lo inventamos, lo imaginamos. Tanta miseria estaba pidiendo algún consuelo y tú eras un consuelo, una ilusión que a veces pretendía ser australiana, y andabas de puntillas, y eras un canguro de puntillas.

¿Dime si no son ciertas mis verdades? ¿Dime si ese viaje no hizo más que separarnos? Y eso que los viajes son los virajes de una vida, pero siempre es verdad que un viaje mal previsto acaba como el nuestro: en la separación anticipada.

EN Turquía había un negro de grandes labios que se enamoró de ti, y no dejaba de acosarte por las calles pues te decía piropos turcos que son inteligibles.

Yo me reía, tú te reías y él se reía con lágrimas cuando pasabas por su lado y no le hacías ni caso. El pobre negro miraba tu cuerpo con tanto desconsuelo que por los poros de su piel saltaban chispas. Y no eran chispas negras, porque el amor que un hombre siente lo mismo da que sea de explosión o de remordimiento, lo que importa es que ama.

SUSANA se acostaba vestida doblemente para evitar que el negro se tentara, porque un negro es un hombre y el nuestro había acordado enseñarnos la ciudad con tal de estar más cerca de la moza. Y aceptamos, no sé porque aceptamos pero fuimos, éramos para el negro dos bandidos de lujo en otra patria, dos bandidos distintos, porque siempre robábamos los trajes y siempre los pagábamos. Hasta que se acabó el dinero, hasta que los bolsillos dijeron “c’est fini”, hasta que nuestros padres bien amados por carta escrita a pluma acordaron cortar el suministro económico, como si se cortara la energía una noche de huelgas y todos los huelguistas tuvieran que llevar una pancarta y una vela en las manos.

EL negro no era malo, si miraba a Susana y la veía con hambre corría al supermercado para comprar detalles, detalles alimentarios, que aunque fueran detalles nos calmaban, porque un detalle puesto con acierto es capaz de cambiar hasta un destino, y nos cambiaban, como un gobierno busca el cambio en las declaraciones: el negro era el gobierno, nosotros, electores con hambre, (siempre ocurre lo mismo todos los electores tienen hambre y acaban votando, cuando la realidad mejor sería que fuese de otro modo, que acabasen comiéndose al gobierno).

Nosotros más de una vez pensamos en comernos al negro, no por hambre, ya entienden, sino por repugnancia, porque uno en esta vida acaba por comerse hasta lo que más odia, acaba por comerse su esperanza.

UNA tarde en las calles de la capital nos sorprendió una revolución. Las mujeres corrían de un sitio a otro, como queriendo dejar constancia de su fuerza, y los hombres lloraban, todos menos el negro que con fuerza y arrogancia nos indico un pequeño hueco entre los muros, un hueco de salvación.

Fue la primera vez que el negro se acerco a Susana, le decía cosas al oído, cosas de amor, no eran intuiciones, ni deseos, más bien tenia obligación de revoluciones, pues estaba excitado.

Susana que no es tonta, en un descuido súbito y sonriendo le dijo en voz alta:

Hablas de amor muchacho y te sudan las manos,
¿No será que los negros tienen el corazón entre los dedos?


Y el negro optó por irse, un turco que era negro y nos quería, pero era obligación, su obligación, dejarnos en Turquía mientras llorábamos, mientras soñábamos.

EL mar en Estambul es una caja de zapatos, le llaman mar de Mármara y siempre lleva el agua en tarjetas de visitas, porque viaja muchísimo, entra por un estrecho y muere en otro.

El mar en Estambul está llorando, y gusta ver sus lágrimas absurdas, ya que un mar es un mar y por mucho que corra, muera o se aprisione tiene fuerza suficiente para evitar tristezas, porque el mar nos alegra, el mar nos adelanta los días de ola en ola, y cuando una ola muere hay otra que pervive.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

¡La vida al carajo!



Uno se cansa de vivir, cada día. Nada es como quiero que sea. Y desde luego se pone difícil, muy difícil. La verdad, nada merece la pena. Los cobardes por ser cobardes, y los valientes, que yo no me lo creo.

Quiero hacer un regalo y no me dejan, para qué, por qué, todo debe tener un sentido, y el único interés está en el gusto. En mi despacho hace “una caló der caraho”. He puesto el “calentito”, a tope, y “¡dioooooooos, que bulla!”.

Tan cansado que me digan que escribo lo que no debo escribir, o que gusta esto que añado, que merece la pena leer, escuchar. Una llamada de teléfono, un saludo, un adiós, y muchas lágrimas.

No puede ser. Haga lo que haga está mal. Diga lo que diga está mal. Si llamo porque soy pesado, y si me llaman, “¡cuelga ya!”. Todo tiene un principio y un final. Y esto llega ya “a lo que sarga”.

La verdad es que “a mí me diguá”, no merece la pena que me coma la cabeza a dos manos, ni siquiera con una. A veces, la gente es tela de “pamplina”. Y yo también.

Pero todo es más simple. Esas personas que todo lo “milimetran”, lo detallan, lo estudian, lo consultan con sus consejeras de oreja y sus consejeros de rabo, eso no. Nada, no. La verdad, error de cálculo, de estilo, de pena.

Uno se cansa. Pero una cosa es la literatura y otra la vida. Los que tenemos la fortuna de poder elegir, ya lo hemos hecho. ¡La vida al carajo!


martes, 1 de diciembre de 2009

Ictus 2



Toda la noche
pasillos y secretos,
ya no amanece.

En Moguer con mi Custom



Siempre me han gustado las personas a las que hablas el lunes y debes esperar que contesten los jueves. Y eso con fe. José Antonio era así. La segunda gran estancia de mi vida la pasé en Moguer. Allí conocí y compartí mis sueños con Ventura, con Diego Ropero, con Juan Cobos, o con José Antonio.

Tantos y tantos recuerdos en pleno comienzo de la adolescencia, que colapsan la salida de la mente y la hacen imposible.

Las calles de Moguer blancas, muy claras, el olor a pan recién hecho entraba por la ventana de mi cuarto. Un piso compartido con un restaurador de imágenes sacramentales.

Si me levantaba de madrugada tenía compañía: las sombras de los santos, los brazos por el suelo, las coronas encima de las sillas…

Mis primeros poemas se publicaron en Moguer. La serie Motivos apareció en 1983. Los primeros lectores fueron imágenes de santos a punto de ser restauradas. ¡Cuánto silencio!

Ahora echo en falta el ruido de una guitarra eléctrica. No sé si a Loquillo y a Luis Alberto por Madrid. Aunque el último disco de la Jiménez Sarmiento es bueno. En una breve guía de audición recomiendo escuchar tres canciones, y por este orden, “Mis labios por tus piernas”, “Sin frenos” y la genial “Sin salida”.

¡Cuánto ruido en esta última! Y a mí que la Custom de esa canción me suena tanto, ¡tanto!.


lunes, 30 de noviembre de 2009

Cometas y veletas



El Colegio del Santo Ángel de Puerto Real era un edificio blanco, con un patio inmenso y lleno de ruido. Cuando iba a clase siempre estaba contento, principalmente porque nunca pensaba en el colegio. Apenas tengo recuerdos de él.

Pero algo que no logro olvidar eran las apariciones intermitentes del hermano visitador. Siempre llevaba una lata de mantequilla ZAS entres sus manos. Y en la lata caramelos de pétalos o flores color violeta, con olor y sabor a violetas.

Esos caramelos los tenían las abuelas o el hermano visitador.

Gracias a él aprendí de memoria las tablas de multiplicar, las reglas ortográficas y los ríos de España.

Siempre decía que existían dos tipos de alumnos, los cometas y los veletas. Con el paso del tiempo apliqué esa teoría a los poetas. Poetas cometas y poetas veletas. La experiencia y la nueva sentimentalidad. La poesía y la poesía.

El hermano visitador te decía en clase, delante de tu profesor, que si acertabas las preguntas que te iba a hacer te daba una torta, pero podías coger una violeta. Si fallabas, también recibías torta, pero esta vez sin caramelos.

Acumulé muchos caramelos que me resultaban extremadamente empalagosos. Y los cambiaba por canicas a los compañeros en los recreos.

Un día la cometa quedó enganchada en la veleta del viejo edificio. Nunca volvimos a ver al hermano visitador. Desde la ventana de mi clase, siempre le enviaba un saludo a esa veleta.


viernes, 27 de noviembre de 2009

No dar la cara



Iba por la avenida de la Constitución con mi amigo Salvador Ibiza, y un descastado, desaliñado y muchos más “de” me ha dicho, “¿Quieres marihuana?”. A lo que he respondido, “¡De Merivilla!”.

Me ha mirado con una cara de desprecio y desesperación, y muchos más “de”.

Recuerdo que una vez, en la avenida de la Palmera me asaltaron dos individuos a punta de navaja, y me pidieron el reloj, a lo que exclamé, “¡Venga ya, hombre!”. Y seguí mi camino. Los pobres se miraron y se marcharon.

Cuando descubrí realmente lo que había pasado me temblaron las piernas de miedo. Es un recurso natural. No es defensa, es despotismo, y muchos más “de”.

Uno de ustedes tiene un virus en su equipo, y manda anónimos con spam. Sí, está comprobado. El informático Adrián, después de mucho destapar la destreza, y muchos más “de”, me ha respondido.

¡Pasen el antivirus! No vaya a ser que os cojan desprotegidos y desencadenen una debacle, y muchos más “de”.

Bueno, tengo que describir el desinterés del desarrollo de la presentación de mañana.

¡Pasen el antivirus! No se corten, la “d” es sólo una letra. Pero pasen el antivirus, no se vaya a meter como un dedo en la deuda de la almeja.

Enciendo el último cigarro de la noche y apuro el M. M. Olga dice que está nerviosa, vamos atacada. Mujer, escucha a María Villalón, y a Ondina Maldonado, a la Jiménez Sarmiento déjala por favor, déjala todavía. (Hay veces que me muestro y otras que es mejor no dar la cara).


jueves, 26 de noviembre de 2009

¡A ver si se me pega algo!



Veamos, ¡estos mercuriales están zumbados del quince! No se ponen de acuerdo para la próxima tertulia. Unos que si el 2, otros que si el 6, el 7 ó el 8 de diciembre. Y van diciendo por ahí que si es fiesta, que si juega el Sevilla o el Coria.

¡Estos mercuriales! Lo mejor es borrarse de la tertulia. Total, desde hace cuatro tertulias no se come ni una almeja. Muchas verduritas a la plancha, poco alcohol, y el tono de la voz de José María Jurado que hace retumbar la Biblioteca del Hotel.

Romano, el profe, nos lee su última genialidad de la antigüedad literaria. Ridao se cachondea del arte. Cotta llega tarde. Julio es ahora un pobre roble dilapidado en hojas de acacia. Nuestro mantenedor mantiene y se deja mantener. Los invitados que siempre van a llegar, nunca vienen. Nuestro Capitán viaja. Alejandro, entre baños y recuerdos.

¡Qué no! Esto es un panal de abejas asesinas, descafeinado y distante. Recluidos en una soledad desmesurada, una tertulia es un acontecimiento. La nuestra, además de enriquecer, resucita.

No voy a dañar más la integridad de nuestra esencia. Mientras seamos hombres, se puede escuchar. Llevo treinta minutos pegado al teléfono. Una reserva para Londres y el señor del otro lado (¡ahora no escucha!) me cambia mi suite por una vulgar habitación a lo Simply Red.

Mercuriales. Tenemos que encontrar un sitio acorde a nuestra condición. En Londres voy a buscar algo digno. Os cuento.

Por cierto, el viernes estaremos en Zaragoza. Presentaremos el libro de poemas de Olga Bernad en Siltolá (en la Biblioteca de Aragón a las 19'30 horas). Aguantaré en el Ave, un viaje con Romano y Abel Feu. ¡A ver si se me pega algo!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Asumir, aceptar y llorar



Llevo cuarenta y cinco años con mi vida siendo un gilipollas. A pesar de ello no me ha ido mal. No me puedo quejar. Pero todo se lo debo a una serie de factores. La creación, saber estar en el momento justo, y desde luego constancia y trabajo.

Cuarenta y cinco años. Con mi mala vida (entiendan por favor, comidas fuera casi siempre, tabaco, estrés) apenas me quedan otros quince. Unos arriba, otros abajo.

Quince años. Mucho o poco según se mire. Y pretendo que estos quince supongan un cambio en mi vida. Un gran cambio. Voy a ser el mayor cabrón de todos los cabrones. No se asusten, Zapatero es un gran cabrón y es el presidente del gobierno de España. Y Rajoy es otro gran cabrón, y la oposición depende de él.

Pero sí, cabrón. Veamos, para que tenga lugar la metamorfosis es necesario asumirlo. Ese primer paso ya se ha dado. El segundo es aceptarlo. También. Y el tercero es el llanto. Uno cuando descubre que va a cambiar suele llorar. Llorar mucho.

Llevo llorando desde la Navidad de 2008. Cuando descubrí que estaba solo, completamente solo. Cuando entendí que el humo no es síntoma de la supervivencia. Cuando dejas que pasen las horas y los días sin saber ni escuchar. Y sigues estando solo.

Desde entonces observo el mundo en otra dimensión. Las personas son personas y no seres humanos. Y esta adivinación nunca ha sido desconcierto.

Hoy volveré a mis orígenes. El desencanto ha ocupado mi paciencia, y me supera. Y no quiero vivir, quince años es un mundo, y el mío ya se ha perdido.

Adiós. Les deseo un mal día. El mío será pésimo, no podré hacer lo que realmente quiero.


martes, 24 de noviembre de 2009

Lapsus 11



Hijo de puta,
verás en el infierno
todas tus dudas.

La muerte y la esperanza



Juana era la tía de mi padre. Habitaba el ala sur del caserón de Marqués de Comillas. Enviudó joven y desde entonces su compañía eran las monjas y los árboles.

Cuando tuve tres años organizó una boda. No conocía a la novia, y fríamente, sigo sin conocerla. En el patio de pilistras y naranjos y bien caída la tarde, aquello era una mezcla de sacramentos irrenunciables.

Pantalón corto, pelota en mano, y ella con muñeca antigua. Más que una boda parecía un desfile.

Nunca entendí esa boda. Intenté recordar y escribí varios poemas. Nunca la comprendí.

Mi tía falleció hace muchos años, con el mismo moño blanco y las horquillas saliendo del cabello, queriendo escapar de la vejez. De luto riguroso tenía la tez muy clara, y los mofletes rojos, sana como una pera su vitalidad era una adivinación.

Me acordé de la boda en los camerinos, cuando tocaba el bajo. Pasé a la Custom. Más eléctrica, más tocable, más sacramental.

Cierro los ojos y observo a mi padre comiendo cañaillas. El ritmo del bajo hace que vuelva a cerrar los ojos. El sentido de ritmo, el tono, la esperanza. En el fondo un verso es la consecución de notas musicales. Y un poema es la canción de nuestra vida, de la boda que nunca existió por los juguetes.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Lapsus 10



El día que yo muera
no manden email:
mandad una tía buena.

Alta mar



Nací en la calle Marqués de Comillas número 1. Un gran caserón gaditano. Junto al mar. Olía la sal que entraba en las ventanas. El mercado estaba cerca.

Aprendí de los buenos lo malo y de los malos lo eterno de las cosas. Crecí rodeado de empleadas de mi padre, pero aguanté mucho.

Cualquier opinión podría resultar contradictoria, e incluso, puedo meter la pata con ello.

El silencio para olvidar y el recuerdo para vivir. La nostalgia es el símbolo del arte.

La última vez que estuve en Puerto Real el viento de levante era capaz de mover los contenedores de basura. Pero incapaz de tirarlos.

Y ahora descubro que la vida, la literatura, es incompatible con cualquier tipo de existencia. Lo que hago de día es la sombra de la creación en la noche.

Y van pasando las hojas de los calendarios que se doblan, como se dobla la cara cuando tienes paperas.

Lo que más me hace disfrutar es arrojarme al agua en alta mar. Abrir los brazos y respirar, oler. Sentir su grandeza en mi cuerpo. Al mar le tengo respeto, pero nada de miedo. Forma parte de mi existencia.


domingo, 22 de noviembre de 2009

¡Más se perdió en la Isla…!



Mi madre siempre ha dicho que no puedo querer a nadie que me quiera, porque yo no me quiero. Y mi padre utilizaba en vida y a menudo la expresión “¡Más se perdió en la Isla!”.

Tuve conciencia de esas palabras de mi padre el día que hice la primera comunión. Con esfuerzo y ahorro, mis padres me regalaron un reloj. La marca del mismo era CETIKON. Andaba más contento que la leche cortada enseñando a todo lo que se movía el reloj. Corría con la mano derecha (llevo el reloj en la derecha desde niño) delante del cuerpo y a una altura prudente. Así veían el reloj antes que mis pasos.

Pero ocurrió lo que ocurre en las noches de mayo. Perdí el reloj. Mi padre me arreó una sonora bofetada, y tras ella un beso en la frente. Y mencionó las palabras mágicas: “¡Más se perdió en la Isla!”.

Antes, Juanillo el del Vacie, al ver mi reloj, exclamó “¡Hostia, un CEIKO!”. Le hice ver que era un CETIKON, pero tras arrancarme el reloj de la muñeca, abrió la caja y con una navaja borró las letras T y N. Desde ese día, y antes de perderlo, mi reloj era un CEIKO.

Juanillo, también llamado el del Vacie, acudía al vertedero del pueblo donde escarbaba en la basura. Sus manos estaban siempre negras, y sus bolsillos cargados de motorcitos, hierros y elementos de poco uso.

Un día lo expulsaron del Colegio. Saltó el murete de los vestuarios, y se coló en el de las niñas, retirando la toalla de La Patro justo cuando salía de de la ducha.

¡Qué buena estaba La Patro!
En los recreos íbamos al puesto a comprar el desayuno. Y los niños pedíamos una Patro. Y la Patro no era ni más ni menos que la palmera de huevo. ¡Qué buenas estaban las Patros! Figúrense cómo estaba La Patro, la de la toalla.

Hace varios meses la volví a ver con sus hijos. ¡Más se perdió en la Isla!


sábado, 21 de noviembre de 2009

Poesía cipotera



Esto de la Literatura a veces hace que lo pases bien, que ejercites como un hombre y dejes a un lado la seriedad y la nostalgia. He decidido con José Miguel Ridao presentarnos a algún concurso de poesía “cipotero”.

El término “cipotero” lo indicó el propio José Miguel en un email que me envió hace unos días. Ya se iba fraguando la idea. Al menos los ilustres miembros de jurados de esos premios se reirán a lo grande, y quemarán nuestros versos. Pero que no quede el último aliento, la precisa bendición.

Escribiremos pura literatura cachonda. Formalismos técnicos precisos pero contenido exquisito.

La banda musical Wilco, unos jóvenes gritones y marchosos, de esos de salto en el escenario y no hay dios que lo entiendan, regala una guitarra Gibson SG al que escriba el mejor haiku. Mi vieja Custom requiere un cambio.

Comenzaremos por este concurso, por escribir un haiku para los niñatos de Wilco.

Si os apuntáis, el enlace está aquí. Y no olvidéis, darnos pistas de poemas “cipoteros”, que a veces a Ridao se le agota la imaginación.


viernes, 20 de noviembre de 2009

¿Dónde está Santa Rufina?



Todo viaje a Madrid implica una serie de acontecimientos. En concreto el primero ocurrió en el AVE. Hombre solo que viaja, y pide viajar solo. Un asiento individual. Ida. Entran unos señores, dos mujeres y un hombre. Se sientan cerca. Cuando el AVE comienza su andadura sin retorno, una mujer de unos sesenta años me dice, “¿Le importaría cambiarnos el asiento? Así vamos los tres juntos.” Y como buen hombre, le cedí la silla. No iba a Sevilla, iba a Madrid.

Lo curioso del tema, es que los tres, tras dialogar de imbecilidades, se bajaron en Córdoba, veinticinco minutos desde la salida. ¡Gilipollas Menéndez!

Ya en Madrid descubrí que el oso y el madroño han cambiado de emplazamiento, que hay más obras que en Sevilla, que la mitad de los taxistas no tienen puntos porque hay radares a diestro y siniestro, y que Gallardón pretende pagar las obras múltiples con multas de tráfico.

Por lo demás, dieciocho grados por la noche y ni una gota de agua.

Intenté leer a Chantal Maillard, pero bueno, ¡cosas de la literatura!

De vuelta a Sevilla descubrí que estos de aquí se han olvidado de Santa Rufina. La estación de Renfe se llama de Santa Justa. ¿Y dónde me dejan a Rufina? ¿O harán una nueva estación, la de Santa Rufina?

Japoneses, orientales y más rasgos ceñidos, con cámara en mano y fotografiando lo que se mueve y lo que se queda quieto. Una intentó hacerme una foto, y le dije "¿Ha pagado usted el copyright? Disculpe, si no lo hace, le multa la SGAE ".


Lapsus 9



Impredecibles,
hicieron el amor
muertos de miedo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Lapsus 8



El anónimo
escucha tras la puerta
falsas mentiras.

Cordura habitual



Un Cuaderno irreverente implica sentido común, y paciencia. Despejar las dudas de los lectores es un acontecimiento nada habitual, pero bastante cuerdo.

Dejemos de habitar sin habitar, y vivamos lo cierto, que es auténtico.

Por más que leo a Chantal Maillard, no hay por donde cogerla. ¡Menuda poesía!

Algunos versos dignos, de libros anteriores, ¡pero ahora! Eso no es poesía. Y este, no es un Cuaderno apostólico.


martes, 17 de noviembre de 2009

Perdiendo el tiempo



Una vez tuvo a un amigo, confiaba en él, el grado de compenetración los acercaba. Pero el amigo le engañó. Aprovechó una sutileza para estafarlo.

Lo denunció, el mal mayor no tenía importancia. El mal moral era el problema.

Y así pasaron los días. La amistad había muerto para siempre. ¿La amistad?

Salvo que alguien diga una vez que nunca podrás ser amigo de otro, todo es infinitamente predecible. Y a partir de ese momento, nada deja de tener sentido.

El todo o la nada. La vida o el nacimiento. La muerte o la falsedad.

Ya ha perdido los argumentos, es una foto en blanco y negro por la calle. No lleva carrito. Está asustado. Vive perdiendo el tiempo. No escucha.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Lección de Economía (Homenaje a José Miguel Ridao, por su aniversario en la Blogaduría)





Una inversión rentable



El pobre hombre creía que sus hijos le iban a seguir queriendo igual que antes. ¡Ignorante!

Ahora, con la fotocopia del Libro de Familia en la cartera, como recuerdo de una porción de vida, se dirigió a la cita con el gerente de Mármoles Herrera. Su próxima inversión sería un enorme panteón en el campo santo.

Un reducto de mármol con aseo incorporado. Quería que quien pasara por allí pudiera hacer tranquilamente sus necesidades sin obligación de caminar un buen trecho.

Tomó la copia del Libro de Familia, y no la puso junto a su corazón, en el bolsillo. Bajó su portañuela y la incluyó en el gallumbo de su alma.

Nunca la vida se prestó a tanto evento fácil.


domingo, 15 de noviembre de 2009

La recepción del hotel



El martes viajo a Madrid. Por las noches me encuentro solo en el hotel, y suelo delirar.

La madrugada nos hace descubrir que la vida en ocasiones no tiene sentido. Y el poco sentido que le queda nos confunde como a una pared dormida.

¿Por qué dejamos de decir las cosas que acabamos diciendo? ¿Nunca hemos estado tan bien como en los ratos del hallazgo? Tengo el sentido planteado, pero sin ninguna posible definición.

He olvidado caminar normalmente, y ahora todo es una forma de arrastrarse, una obra de mejora que no termina nunca.

Quiero mantener la felicidad, pero este presente lo impide.

Si alguien encuentra mi corazón, por favor avisar a recepción. Gracias.


sábado, 14 de noviembre de 2009

¡Cuánto frío hace en Granada!



Una vez un poeta dijo a otro:

- “Debes dejar de escribir. Es bueno que vivas”.

Y el segundo poeta respondió:

- “El no vivir me sostiene. Escribir hace daño a mi muerte”.

Pero el primer poeta era un farsante. Había enterrado a Alberti, a Ayala. Y ahora prepara políticamente su candidatura al Premio Nobel de Literatura.

¡Cuánto frío hace en Granada!

La verdadera Literatura no entiende de política, chaval.


viernes, 13 de noviembre de 2009

Lapsus 6



Y esta verdad
tirará la locura
con la cisterna.

Lapsus 5



Plaza de Toros,
José María Jurado:
verso y capote.

La lámpara de sal



En una ocasión el hombre pudo elegir entre la lámpara de sal y el sentimiento. Y eligió la verdad. Nunca más esperamos lo que pedimos. La sorpresa no se olvida. Esta memoria me rehace, nos retoca como a un maniquí de caucho.

Nada se olvida. Ni una palabra que no se dijo a tiempo. A veces, cuando quiero llorar, el silencio se convierte en egoísmo, en verso, en palabra.

Es la iluminación del desperdicio. La basura de los necios, los enfermos de amor que nos agradan.

El interruptor se ha pulsado, y la lámpara enciende su vida a la pasión. La sal no es hermética, ni secreta. Una sola palabra en la nostalgia.

Vamos para el suicidio, la mesa de escribir es la distancia.


jueves, 12 de noviembre de 2009

Lapsus 4



Aquella imagen,
de ropa interior negra:
murciélago.

El perdón público: Arriba y Abajo



Hace años me pidieron que fuera el pregonero de la Cruz de Arriba de Villarrasa. Para quien no conozca este pueblo de Huelva, debo indicarle que desde hace mucho tiempo mantiene una rivalidad entre sus dos grandes espíritus. La Cruz de Arriba y la Cruz de Abajo. La esencia del municipio manifestada incluso entre las propias familias.

Invitado a tal evento, y de protagonista, acudí antes de tiempo con objeto de conocer de cerca la antropología cultural de los devotos.

Todo fue generosidad. Una calle completa, tal vez varias, con las puertas abiertas. La semana grande de la Cruz de Arriba. Como el Rocío, pero a lo bestia. En menor espacio más grandeza social.

Y no pararon de hacerme entrar de una casa en otra. Toda la tarde estrechando manos y brindando con los seguidores de Arriba.

Cuando llegó el momento del pregón, y sobre el estrado, descubrí que la articulación de las palabras era poco coherente. Cerré los ojos y pensé. Tenía dos opciones, la primera salir corriendo antes de hacer un ridículo espantoso. Pero ¿sería capaz de correr en mi estado o me lincharían antes?

La segunda opción la llevé a cabo. En ese estado nada fingido, leí el pregón completo, completísimo. De vez en cuando me tambaleaba por los efectos beodos, pero mecía el ritmo como buen hermano de Arriba.

Desde lo alto, no descubrí los asombrados rostros de los buenos vecinos. Me dijeron que la cadena local grabó la vergüenza.

Esa segundo opción tenía otra parte, al terminar y dar las gracias, salir corriendo. Me montaron en un coche y a volar.

Quiero pedir disculpas al municipio de Villarrasa de Huelva, y a sus devotos fieles de la Santa Cruz de Arriba. A todos, perdón. Los de Abajo se reirían un rato, y seguro que su pregonero el día del ofertorio no bebió lo que yo.

Han pasado unos años, y de vez en cuando paso por el pueblo. La gente es magnífica. Gracias y disculpas.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Lapsus 3



Esta soledad
requiere alguna dosis
de egoísmo.

Post Card



Enviamos palabras de muy diversas formas. Con una carta, un mensaje telefónico, una mirada, la caricia, el llanto, una palabra. Siempre la palabra.

No es una manifestación de alejamiento, ni una compasión. Es un envío real, reconocido. Enviamos, no dejamos de hacerlo. Queremos, necesitamos, aguardamos el momento justo y el proceso comienza su comunicación.

Un poema, un verso, un fonema tal vez, y esos ojos, cerrados, oscuros, tristes. Culpas lo que no fue, lo que dejó de ser por una simple misiva.

Nos decimos adiós, sin el viva la vida, y quemamos las cartas como si fueran hojas secas.

Me marcho, es tarde ya, tengo que escribir otra carta, y no lleva destino.


martes, 10 de noviembre de 2009

Lapsus 2



Cien mensajes borrados,
la conspiración:
un verso de mi vida.

Discre(p)ción



Hay una línea frágil que nunca debemos cruzar. Es la señal de nuestro sentimiento, el final que existe entre una verdad y un corazón. La diferencia entre el aliento y la sonrisa.

Ser discreto no sirve de nada si sueles discrepar habitualmente con todo. Pero el mundo que vivimos no está hecho para cruzar los brazos y esperar la manzana.

Nuestras metas son los cauces de la desembocadura. Y a pesar de ello, todo está prohibido.

Destrozan un camino, una obsesión. Se cargan una vida, para beneficio propio. Es el egoísmo de la sabiduría.

Hoy me ha tocado a mí. Ha llegado la hora. Después de muchos años con la cara de gili, atendiendo, consumando, componiendo, es la hora.

¡Habéis cruzado mi línea! ¡Preparaos, por favor, yo os aviso! ¡Discre(p)ción!

¡Qué conste, os he preguntado cómo os gustan los huevos, fritos, cocidos, revueltos o en tortilla! ¡Qué conste!


lunes, 9 de noviembre de 2009

Lapsus 1



Apuras el cigarro
mientras lloras.
Menuda hija de puta.

(81'6) Fue el 69, ni el 120, ni el 56



Tengo un dolor de cabeza insoportable. Tanto viento en Cádiz y tanto andar, los culpables. Y hasta llamé al Consorcio de Taxis desde la Catedral.

- “El 120 le recoge señor Menéndez”.

Y el 120 cargó en mis narices a un matrimonio de japoneses. Nueva llamada y nuevo comentario: “El 56 acude en su búsqueda, y disculpe las molestias”.

Y el 56 tuvo la deferencia de parar ante nosotros, bajar la ventanilla (ya iba cargado) y decir, “Avisaré a la central de nuevo”.

Llamó él, claro está. Dispuesto a volver andando hasta el hotel, fue el 69 quién paró.

Ya en el hotel me entraron ganas de sumar las cifras y dividir entre tres, pero no. La cabeza molestaba. Me tumbé en la cama y cuando tuve hambre busqué un lugar de buen almuerzo.

Recuerdo (fue hace unas horas) que respondí a unos email e hice unas fotos. Pero en el fondo la cabeza seguía molestando. Paco Alba era el culpable. El viento de la gaviota sobre su busto en La Caleta me llegó al alma.

¡Déjame respirar, que estoy sintiendo!


sábado, 7 de noviembre de 2009

No pidas más, que así es el humo



Mientras me des la mano y no pidas
las cosas que no puedo ofrecerte
estaremos tranquilos. Bajo este sol
de octubre que no quema debo
saborear los símbolos del arte.

Las tardes del verano de mi vida
adquieren el recuerdo, los cien
años de historia compartida,
las horas del reloj que no funciona.
No presentas batallas si te odio.

No suena el corazón de la nostalgia,
posiblemente ya se muestre el humo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

El silencio de dios



Estaba a punto de acostarme y recibí la visita de mi amigo dios. Llevábamos unas semanas sin hablar, como una pareja enfadada. La primera vez me asusté un poco, ya se sabe, respeto, nervios, impaciencia. Pero ahora, tras el saludo habitual de rigor, le preparo un Tequila Sunrise mientras hago lo propio con mi Mexican Mule.

Vino a reñirme. Estaba descuidando el lenguaje, la sonrisa, lo correcto. Tras una charla inicial, entre sorbo y sorbo, comenzó un diálogo digamos, poco productivo.

He dudado, no sé si venía por la copa o porque realmente me estaba pasando un poco. Se lo pregunté a lo bestia, sin rodeos. Y calló.

¡No sabes lo que duele el silencio de dios! Es diferente a otros. Calla pero te mira de arriba abajo. Sus ojos son especiales, no puedo definirlo. Lo fácil es decir que transmiten paz, pero no es cierto. Es un escalofrío inaudito. Como una aparición.

Apuró el vaso y estrechó mi mano con fuerza. En ese momento el escalofrío removió mi cabeza. Cerré los ojos pero lo seguía viendo. Se había marchado pero estaba.

Dios ha sabido darme libertades. Su silencio, y el mío.


Agradecimientos (SEIS)

jueves, 5 de noviembre de 2009

El movimiento oscilante



Un Cuaderno es un espacio abierto donde expresamos sentimientos, hablamos en voz alta, nos tocamos el pelo, la cara. Dejamos las imbecilidades para otros, a nosotros nos va la marcha, nos suele ir la despedida, y el desconcierto.

Si te digo que vengas, te marchas. Si te doy las gracias, me reprimes. Si firmas como Antonio te conviertes en anónimo cruel. Y así un día y otro día. Hasta el amanecer. Lluvioso y triste en esta época del año.

Un Álogo es un movimiento oscilante, que bascula poco, lo justo. Se repite por comodidad o acostumbramiento. Pero es necesario como el aire.

Un Cuaderno es libre. Deja de imponer criterios, de establecer teorías políticas y sociales, nos importan un carajo tus creencias, tus religiones. No sé si sabes, que la literatura está mucho más por encima que la religión. Infinitamente. Y si no lo reconoces, también te comerán los gusanos, imbécil.

El pimiento, verde o rojo, es la única verdad, la auténtica. Y ¡Cállate por dios! ¡No jodas más!

Tu risa, tu vergüenza, tu única contradicción aparente. Desde que te vi, siempre has manifestado esa carita de gilipollas. Pero es la que tienes. Debes aguantar, entre todos, este desconcierto.


miércoles, 4 de noviembre de 2009

El pimiento y la palabra



Cuando dicen que todo me importa un pimiento suelo acordarme de mi madre. Es normal, ella lo dijo una vez y lo escribí en un poema. Cuando dicen que soy un hijo de puta, suelo acordarme de mi primer perro, al pobre lo tuve que sacrificar tras un accidente.

Es triste, ayer recibí más email anónimos que personas entraron en el Cuaderno buscando el telechichi. ¡Lo que es la vida! Cada uno opina lo que desea, es lo bonito, y libremente, en un estado de derechos torcidos.

La muerte de Ayala es una pena, pero llegó su hora, estaba ya un poco mayor. Y nos ha dejado buena obra, excelente. Y López Vázquez, él también nos ha dejado una digna obra gráfica y divertida.

Los buenos desaparecen, y tardamos casi una eternidad en descubrir algo que merezca la pena en nuestro tiempo.

El sábado estaré en Cádiz. Quiero dormir en La Caleta, y bichear un poco los ensayos carnavaleros.

Todo me importa un pimiento, a ser posible verde, que el rojo, hace daño de noche.

No defraudes a la palabra, digiérela.


martes, 3 de noviembre de 2009

Poesía y Objetividad (Productos líricos industriales)



Nos enseñaron que habrá un juicio. Nos dijeron que sería justo (no lo creo). Aprendimos todas las cosas que quisimos asimilar, hacer nuestras. Pero nunca nos hablaron de la objetividad.

Leo con amargura notas bibliográficas de poetas locales con “tititantos” premios a sus espaldas. Y ya están preparando nuevos envíos. ¡Y se creen poetas! Pasan más tiempo en la estafeta de correos que delante de su cuaderno. No saben lo que es crear, fabrican churros.

Y de calidad, ni hablamos. No puede existir calidad en la fabricación. Son productos líricos industriales.

Es digno y lícito presentarse a un concurso literario. Es muy digno. Una forma de publicar, de coger unas perras, de hacerte una apuesta con un amigo (hace años Abel Feu y un servidor hicimos una apuesta en un certamen, uno quedó primero y otro segundo, había dinero para los dos ganadores).

Pero el “poeta porra”, el de los premios abundantes, el que se compró la enciclopedia, desconoce la objetividad.

Yo te digo, Poeta porra, sigue así, ya no te cortes. Intenta seguir ganando unas perrillas y cenando gratis en las entregas de los cheques al portador. Pero mírame, no te cortes joder, mírame, lo que haces no es poesía, y se la comerán, como a ti, los gusanos.


lunes, 2 de noviembre de 2009

José Luis Piquero

El poema auténtico



Liberamos sentidos y acusamos cansancio. Esto de leer provoca a veces alucinaciones. Crees que es bueno cuando en realidad es pésimo, y en otras contradices los hechos, y esta vez sin apóstoles de por medio.

La verdad es que nos cansa. La lectura efímera, los poemas de siempre, esos versos repletos de colillas sin ceniza que en realidad se traducen sin sentido.

El poema, una vez que nos cautiva nos retiene. Es único ese verso. Y cuando se destapa descubres que es el tono, el ritmo, la presencia de luz, el regocijo.

Tiemblan todas las piernas, respiras y lo sientes. Lo auténtico domina, lo falso desconcierta.

Y el cansancio se va, desaparece. Leería cien mil noches, si el poema es así, como se siente.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Poesía y silencio



De leer banalidades estamos ya cansados. Todos los días lo mismo. Uno muy superior, otro que se la pela, y el necio del discurso que piensa, He descubierto el mundo, las letras, lo divino.

La crítica eficaz, la que discurre, permanece en silencio, no habla ni publica. Manifiesta lo bueno en soledad. Después de muchos años dirán, que ese joven poeta (no tan joven entonces) fabricaba unos versos que dejaron sentado a más de uno.

Es esa la poesía, la que se enseña pero no se divulga. La que se escribe pero no se vende.

Poesía, pureza, libertad, y silencio.


sábado, 31 de octubre de 2009

Poesía mínima



La poesía es la envidia de los iconoclastas, el suspiro de los necios, la creación de los amantes.

Un poema equivale a diez mil situaciones, y conjuga conceptos, nos hace pasar hambre y llora en su agonía.

Para escribir un poema se requiere inteligencia y lucidez. Aquel inteligente que escribe, lo hace, pero no es poesía. El lúcido que escribe tampoco hace poesía.

Los libros que leemos, los versos que escuchamos, la vida que debemos. Y en una mínima extensión, la auténtica poesía nos aparece.

Un poema justifica una exigencia, pero nunca es mínima.


viernes, 30 de octubre de 2009

Una de cal y otra de arena (El bronce de Cayetana es de ternilla)



I

Suelo ser el culpable de todo cuanto me rodea. Cargo con esa responsabilidad y desconozco realmente el grado y el propio manifiesto. No puedo más. A veces no quiero escuchar nada que haga soportar más tonterías y pamplinas.

El sentimiento de culpabilidad es medianamente soportable, pero extremadamente cansino. No controlo mis actos en demasía, y suelo saltar a la primera de cambio.

Que me gusta Ondina no es un secreto. Que he sentido la muerte de Bernarda de Utrera, tampoco. Detesto la mentira, el engaño y que se toquen las pelotas en mi presencia. Por eso me escondo, para que se las toquen a sí mismos, los ignorantes y capitulizadores.

Una de cal, y otra de arena. La vida, amigo, la vida.


II

Cayetana de Alba está triste. La ubicación de su estatua en los Jardines del Cristina es la causa.

El Paseo de Colón podría haber sido un buen emplazamiento, el que ella soñaba. Junto a sus queridos toreros Pepe Luis y Curro. Un mano a mano servido. Pero el bronce de Sebastián Santos está ya manchado a perpetuidad.

Amiga del corazón y enemiga de Sevilla. Fría, distante, soberbia. Ese acto andaluz en el Maestranza donde los jornaleros la esperaban hace años, sigue en todas las memorias históricas.

Cayetana es el síntoma del poder de otros tiempos. La distancia que existe y ha existido entre Madrid y Sevilla. La imagen irrepetible de un constante dolor. Lo que podía haber sido y lo que ha sido, que decía el poeta.

A nadie le amarga un dulce, y menos bronceado. Pero no hay lugar, no hay color, no hay sentido.

Cayetana, deja que te recordemos como la duquesa de Alba. Que para estatuas nos bastará para siempre la de Ángela de la Cruz. La tuya es de ternilla.


jueves, 29 de octubre de 2009

Celso Pareja-Obregón



Celso fue un hombre bueno. Aristocracia sevillana. Puertas abiertas. No creía en las clases sociales, defendía el valor del ser humano independientemente de su origen y semejanza.

Celso vivió muchas anécdotas.

Una le ocurrió estando en la finca La Pilarica (Gines) (actualmente Urbanización La Pilarica) y siendo adolescente en la temporada de primavera, antes de irse a veranear al Hotel Playa de Cádiz donde se pasaba cerca de 3 meses y, acto seguido, a Lanjarón hasta la llegada del frío.

Lo cierto es que entre él y sus hermanos tenían que organizar un festival benéfico en la plaza de toros que existía entonces y como reclamo, llamaron a Pepe Pinto, en aquellos momentos era una gran figura del cante. Llegado el día y estando la plaza a reventar comienzan a ponerse nerviosos porque el tal Pepe Pinto no aparece (entonces no existían lógicamente los móviles. Más tarde Pepe les comentó que había tenido un percance con el coche que lo traía).

De modo que la gente empezó a cabrearse y ellos no sabían qué hacer, y de pronto y en vista de que algunas personas comenzaron a tirar almohadillas y a levantarse, a Celso no se lo ocurre otra cosa que salir fuera y decir que Pepe Pinto acababa de llegar.

El resto de los Pareja-Obregón le dijeron "Pero ¿estás loco? ¿Dónde coño está Pepe? ¿Qué vamos a hacer?" -"Nada (dijo Celso) todo está solucionado; acabo de hablar con PEPE EL PINTOR que canta maravillosamente y le ponemos el sombrero de ala ancha con su traje de corto, le acompañamos con la guitarra y ¡asunto solucionado!".

Manolo Pareja Obregón se quedó pensativo y le dijo "Pero Celso ¿Y si ven que no es Pepe Pinto?" "Pues nada hombre ¿Qué diferencia hay entre Pepe Pinto y Pepe el Pintor? Ninguna. Les decimos que el que ha puesto el cartel se ha equivocado y que el que tiene boca se equivoca."

El tal Pepe el Pintor cantó de muerte de bien y Juan de Dios Pareja-Obregón que tocaba magníficamente la guitarra le acompañó de manera formidable.

¡Todavía no saben si alguien se dio cuenta o no. Nadie protestó!


miércoles, 28 de octubre de 2009

La Ternilla



Llevamos unas semanas de pesadez. Pones la radio y “La eyaculación precoz se cura”. Enciendes la tele y “La eyaculación precoz tiene solución”. Vas al baño a hacer pipí y “La eyaculación precoz la buscas”.

Para tres días que estamos hay que ser felices. Y además en España deben ser muchos los clientes del Boston Medical ese. Con lo caro que cuesta un anuncio, y las veces que se repiten.

No sirve que digan que con la crisis han bajado las cuñas. No. Han bajado pero el descuento te lo ofrecen en repeticiones. Una cuña vale un huevo, y parte de la eyaculación.

Y no sé si se han fijado, pero siempre ponen los anuncios a la hora de comer, justo cuando vas a llevarte algo a la boca. Y cuando me preguntan por qué será así, yo digo, “Será para que te comas la ternilla, ¿no?”.


martes, 27 de octubre de 2009

¿Qué pasó con el Prólogo?



Debo reconocer, que al día siguiente de leer el texto del escritor, le llamé por teléfono. Y hablé varias horas. Le expliqué con detenimiento mi opinión. En algunas cuestiones estaba de acuerdo y en otras no. Pero, como buen caballero, agradecido y jodido.

Ha buscado a otro prologuista, mucho más pelota y jocoso. Le consulté si tenía algún inconveniente, guardando el anonimato, que publicara una entrada en mi Cuaderno (que lee diariamente) y me preguntó por qué iba a hacerlo.

Le respondí que el prólogo es un casi género literario. Existen escritores especializados en prólogos de buen agüero. ¿Han observado? Todos los prólogos tienes dos definiciones, son descriptivos y positivos.

En alguna ocasión he tenido la oportunidad de escribir algún que otro prólogo. Y desde luego he caído en la tentación de tentar la suerte. Pero siempre pudo más la cordura que la causalidad.

Hay escritores expertos en prólogos. A veces descuidan su propia creación para corresponder afablemente. Y no saben que hacen mucho daño. Esta fue mi explicación a X. Quería dejar claro que un prólogo es un trabajo, pero nunca un hábito.

Tengo la conciencia tranquila. Ayer no dije ni una sola falsedad. Simplemente oculté detalles. Importantes o no, pero detalles.

Un llamamiento. Si en alguna ocasión os piden un prólogo, nunca seáis positivos, sed sinceros.


lunes, 26 de octubre de 2009

El Prólogo



Me piden que escriba el prólogo a una obra que será publicada en breve. El autor me cita en un café para entregarme un ejemplar del texto y comentar diversos asuntos. Hacía mucho tiempo que no lo veía aunque sí seguía sus escritos. Me hizo ilusión. Un abrazo, tres cigarros y dos mentas-poleos.

Vuelvo a casa con la obra. La leo. La vuelvo a leer. Apuro una copa y friego el vaso. La vuelvo a releer.

No me gusta nada. Nada. Poca literatura y peor convencimiento. Es terrible.

Entonces, ¿qué hago? No puedo escribir el texto. No puedo decir que es malísimo. ¿O tal vez pueda decirlo? ¿Qué pensará el autor? ¿Saldrá el libro con ese prólogo negativo de la nefasta obra? Tengo dudas. ¿Qué puedo hacer?

Se me olvidaba. Me dijo en el café que todos los días leía este Cuaderno. ¿Te has enterado, pues?


domingo, 25 de octubre de 2009

La rusa, el digma y mis libros



Menuda pesadilla he tenido esta noche. Entre sábanas, libros y cojines, sonó el teléfono temprano. Era mi amigo X. He visto tu artículo de El Correo, y la verdad, si Lopera lo lee seguro que no lo entiende. Le pregunto qué le ha parecido, y responde, ¡Vaya como estaba la rusa de la foto de al lado!.

Mala suerte, me digo. De la pesadilla a compartir espacio periodístico con una espectacular fémina del este. Después, como algún amigo afín y reciente, mientras acudo a la oficina piso un gran digma, y de perro.

Enciendo el ordenador y miro los números de la euromillonaria, ya se sabe del digma al milloneti, pero nada. No hay acertantes en España.

Enciendo un cigarro mientras apuro el menta-poleo. Cierro los ojos y me digo ¡Quién dijo miedo, que se joda!

Empiezo otra vez, y en voz pasiva de la activamente. Sí, estaba la foto de una rusa buenorra junto a mi artículo. Eso hace tener más lectores. Sí, pise un gran digma. Mis zapatos necesitaban ya un buen repaso.

No dormí muy bien, es cierto. Pero puedo leer más, que el tiempo se acaba muy rápido señores, muy rápido.


sábado, 24 de octubre de 2009

Ejercicios bélicos continuados



¿Quieres guerra? ¡Vamos, no calles ahora! Justo cuando empezaba a sentirme cómodo. Entre tantos algodones y plumas de oca de la Provenza. Ese olor a lavanda mezclado con la humedad del verde.

Definitivamente quieres guerra. Y no me lo reproches nunca más. Sabes que pagarán justos por pecadores. Que se vive una vez para disfrutar de la inocencia, y me haces esto. Un día y otro día.

Jodido como la suerte me contengo, y a punto de estallar deshabilito lo permisivo y comparto lo incontenible. La vida, que tanto se repite y que más nos determina.

Y la guerra prosigue. Es un telón de fondo donde falta el decorado. La gracia de la muerte y el llanto de los pájaros.

¡Déjame hoy Luzbel! Aunque no tenga planes los deseo.


viernes, 23 de octubre de 2009

Debo 20 euros a Curro Romero



Hasta montado en su todoterreno tiene arte. Arte a reventar en la media verónica para aparcarlo. El volante como el capote, despacito y sobrio. No escuchaba los coches que le pitaban, ni las voces de la chavalería que le indicaban que iba a tirar la moto chaqueteada. Dos avisos recibió el maestro.

Y esa moto bocinera con las velas delante, no enamorada de la luna, como si de un Torrestrella se tratara. Estaba parada, bien aparcada. En el lugar justo. Esperaba la espada.

Y el torero a lo suyo. Alzó las puntas al volapié en el acelerador, como entrando a la suerte de matar. Embistió con temple. La moto al suelo.

En vez de dos orejas, pagó a mi hijo 20 euros, para que arreglara el percance. Pero era Curro. El Faraón de Camas.

Cuando te vea devuelvo el dinero, maestro, que por tu arte y tus maneras hasta te dejo mi coche. Hasta te escribo un poema.


jueves, 22 de octubre de 2009

Telechichi



Veamos, es una vergüenza que se acuda a este Cuaderno por un término indignante. Telechichi es el protagonista. ¡Y todo por un Álogo en una entrada! Además de números de teléfono de alto contenido erótico-fatal-incertidumbre, el verso de Cervantes que reina la foto de La Caleta aparece en el buscador más buscado.

Ya Ridao nos otorgó lecciones de índice indolente al respecto. Y ahora visito las visitas que visitan y me llevo la conclusión o el simple susto.

¡Vamos Juanito, Ardentía, hasta ahora dominabas! ¡No te dejes ganar por un término de pronunciación desagradable, poco poética, cursi y anticuada!

La vida, mujer, hombre, ser de otro mundo, que tecleas la palabra de placer y acudes a un teléfono de mal humor, de mal olor, de mal sabor.

La dignidad domina, por encima del pragma, y del digma, cualquier telechichi efímero.

Dignidad señores, que cuando muera me recuerden por otros términos escritos, que este es tan solo un accidente ajeno. Pero me río, cuando alguien busque en otros o en otras, sus propias desvergüenzas indignas y miserables, se encontrará con la bitácora de este gaditano.

Lo demás es lo propio, que dijo aquel.


miércoles, 21 de octubre de 2009

Se ha muerto el Nokia



Mi hija pequeña tiene una amiga que se llama Plof. Digamos que es un nombre ficticio. ¿Y si su madre o su padre leen este Cuaderno?

Plof no tiene desperdicio. No es una almeja, ni una rana. Es una dulce niña muy triste porque a su hermano mayor de ocho años se le ha muerto el Nokia.

En su casa todos están tristes, muy tristes. Murió el Nokia y recientemente el abuelito, según ella porque un doctor se equivocó de pastillitas. Plof sólo juega a la Nintendo. Pasa solita la mayor parte de las horas del día. Y esa sonrisa angelical se está volviendo repelencia indignante con pena íntima.

Un día Plof le dijo a mi descendencia Tengo 27 peluches, y todos son míos. A lo que Isabel respondió Y mi padre es de Cádiz.

Pero Plof siguió, Tengo un primo que nació en Brasil. E Isabel concluyó la disputa Pues ya te he dicho yo que mi padre es de Cádiz.


martes, 20 de octubre de 2009

Realidad y Literatura



A veces un hombre descubre que en su vida debe adoptar una postura nada cómoda. Te sientas de izquierda a derecha, remueves el asiento, y entonces un plástico duro te aprisiona. Es una burda imitación modernista de los sillones de los años treinta, pero mucho más duro.

Abrazas a quien desea abrazarse exclusivamente para no caer por la incomodidad. Y sonríes. Dar un sorbo a la copa es una excursión al fin del mundo, para que al final ésta se caiga y riegue los zapatos.

¡Cuánto de verdad y cómo de mentiras! La diferencia entre literatura y realidad radica exclusivamente en el subconsciente de cada uno. En lo que podría haber sido. En lo que supones. La indiferencia es un grado, y esto es una pantomima.

Hoy dormiré tranquilo, mañana me espera madrugar. Una mano que despide y un acierto involuntario.

Buenas noches y adiós. Es hasta siempre.


lunes, 19 de octubre de 2009

La vida y los sueños en los libros



Una mañana de estas tendré que soñar más de la cuenta. Para ello tomaré prestado de un rincón el libro de tapas oscuras al que siempre acudo y me sumergiré en el sueño. Aunque sea un instante tendremos bastante.

Seguro que si tú tomas el mismo ejemplar tu memoria y su sueño te llevan a distintos horizontes, a enormes caminos de madera que recorre el cuerpo y la mente.

Y resulta que el libro nos acoge, nos gobierna, nos aplaude.

Leer es vivir. Cada libro nos enseña que la vida y los sueños están en él.




(Hoy lunes, 19 de octubre, en Sevilla, Alfonso Guerra hablará de “La vida y los sueños en los libros”. Tendré el honor de presentarlo. Biblioteca Pública, 19’30 horas.)


domingo, 18 de octubre de 2009

Soleares



No vienes para quererme,
has matado una ilusión
con tanto amor, sin tenerme.


Una verdad como un puño,
un suspiro y una vida:
la verdad es este mundo.


No llores ahora morena
que la vida nos arroja
a este abismo de la pena.

sábado, 17 de octubre de 2009

Antí-todo





¡Escúpeme tierra!



He dicho alguna vez que este Cuaderno es irreverente. Y lo es por lo que escribe su dueño. Exclusivamente. Hoy hablamos de algo y mañana decimos lo mismo con otras palabras. No queremos oír álogos bonitos. Ni deseamos engañar a nadie.

Últimamente, y debido a cuestiones que omito, he descubierto que los poetas somos unos miserables. Miserables en grado sumo. Odiaba a muerte a los funcionarios, pero ahora también odio a los poetas. Me odio a mí mismo. ¡Es la vida joder, es la vida!

Mis razones tendré para escribirlo, mis motivos tendré para decirlo. Argumentos al fin y al cabo que no justifican nada, exclusivamente lo que pienso.

¿Nunca habéis pensado eso de trágame tierra? Pues yo digo, ¡escúpeme tierra! Pero hazlo ahora, que mañana es tarde, y ayer demasiado pronto.

Una película de amor inanimado. Una ventaja decidida en la suerte. La lluvia que cala la fachada. Todo es falso, egoísta y miserable.

Hasta mañana pues, que el dolor de cabeza supera esta dieta blanda que me hace delirar. Pero en conciencia.


viernes, 16 de octubre de 2009

Se busca a Pepe Cala






Se busca a Pepe Cala. También llamado José Cala Fontquernie.


Si alguien lo ve o habla con él, que se ponga en contacto conmigo.


Dieta blanda



¡Qué mala suerte! Mi estómago está como el colador de la leche de vaca. Sí, donde se queda la nata. ¡Qué asquito, la nata de la leche!

Herido por todos los días del año, y por todos los años de la vida, esta parte baja duele, molesta, condiciona. ¡Maldita la hora que declararon inútil total al poeta!

Entro en un restaurante. De los buenos. Y digo, una sopita y un pescado en blanco. Y de beber agüita clara, mineral y de marca conocida, que la Solares sólo sabe a agua.

Y así pasan los días. Las bellezas me miran, y dicen, “Angelito, tendrá malito el estómago, el niño”. El niño, ¡joder con el niño de barbas! Y de postre, una mentita poleo, verde oscurita, que ayuda en el baño.

Esto es vida. ¡Esto es vida! ¿Esto es vida? Estoy de la sopita boba hasta el huevo de avestruz, y del pescaíto en blanco hasta la armeja de Ridao (¿de Ridao? lo siento José Miguel, si pones “almejilla” en Google, el primero en salir, un servidor, usted en cuarto lugar).

Mientras unos sueñan con lo que deseen soñar, para qué vamos a exponer aquí cuestiones privadas que respeto, yo en cambio no dejo de pensar en un buen plato de lentejas, un solomillo de buey y unos erizos cojonudos. Regados por ese vinito fresco que quita el sentío.

En su lugar me lamento con dieta blanda. ¡Y tan blanda!


jueves, 15 de octubre de 2009

Ex Corda



Llevo todo el día pensando en el huevo de Cotta. La verdad. No puedo remediarlo. Que un amigo se opere de un huevo (aunque sea el del juicio) me pone nervioso. Y entre revueltos y revueltos Ridao se come todas las almejas del mundo, o del mar. Las “armejillas”. Ha saltado la rana en el viejo estanque, chops, ha saltado de nuevo.

Romano se empeña en inmortalizar a unos personajes arcaicos y gustativos, que darán mucho juego a su Cuaderno. El “profe” promete. Y lo hace tanto como el viejo estanque. Jurado dice que Obama es Obama, y que el premio conseguido no se lo merece ni a la derecha ni a la izquierda. Es negro.

Y entre negro y mulato, nos quedamos con la mulata de la presentación de Siltolá que quitó el aliento a más de uno, como la ceniza de los muertos.

Muchos amigos me han pedido en alguna ocasión que coja mi barco y los lleve a alta mar, para poder arrojar las cenizas de sus familiares. Así no los controla nadie. Y echar los restos del muerto entre las olas, además de poético, satisface.

Una vez, un día de oleaje, al desprendernos del cuerpo desmenuzado, una inmensa ola golpeó el casco del buque. Con tan mala fortuna que en mi ojo acabó una mota de ceniza de huevo de fallecido. La reconocí por el olor a descomposición extrema. Otra vez pasó lo mismo, pero la ceniza que se posó en mis labios era de pezón de jovencita doliente.

Cuando me baño en La Caleta y trago un poco de agua me digo: “¡Qué estómago tienes Menéndez!


¡Qué se jodan los feos!



Todo lo que sabemos y todo lo que decimos nos supera. Nos hace deambular, nos distorsiona. A veces alguien descubre que a su vida llega un invitado, pero el descubrimiento se realiza exclusivamente por correo postal.

Dicen los seguidores de este Cuaderno que muchas veces no escriben álogos porque no entienden las entradas. ¿Hay algo que entender? ¿Hay que comprender para dejar un álogo?

En cambio descubro que elementos curiosos y términos de tres al cuarto han provocado una centena de visitas. ¡Qué contradicción!

Una verdad no podrá ser nunca olvidada. Al igual que un murciélago desarrolla su visión nocturna, la escritura es un camafeo en el pecho de una dama. Bello y efímero. Siempre acaba en una caja de joyas inoperantes.

Querer. Decir. Leer. Comprender. Ese es el fundamento de la blogaduría. Ocurre que el tiempo avanza tan rápido, y las tecnologías superan a la propia creación. En 2.018 el e-book ganará al soporte en papel. Eso dicen los expertos. A nosotros nos cuesta. Pero ¿quién iba a decir hace unos años que los seguidores de este Cuaderno no entendían las entradas?

Mientras tanto, ¡qué se sigan jodiendo los feos!


miércoles, 14 de octubre de 2009

Nostalgia de Joyce



Siempre pensé que B.E.C. era un partido político irlandés. Unas siglas agresivas, una cara larga al comentarlo con los amigos, una falta de aliento o un remolino salvaje.

Los fugitivos se precipitaron en su actuación. Yo no envío miradas, hago cosquillas y tengo que confesarlo.

Delante de mi casa ha parado hoy un camión. El paso es estrecho y era una mudanza. Alguien que cambia de vida. Voy a lo justo. No quiero cambiar más de lo que puedo. Tu sonrisa no es mansa, es deprimente. No hay notas sociales en las paredes, tal vez en los buzones.

Aún así quiero estar seguro de todo lo que hago, de todo lo que digo, de todo cuanto escribo. Te entrego las llaves de mi vida para que abras, para que tomes un fragmento. Es muy fácil reírse, y muy difícil el llanto. No soy incomparable, tal vez efímero.

Por eso digo B.E.C., y lo repito, B.E.C. No se te ocurra Besarme El Culo.


martes, 13 de octubre de 2009

Carnaval de Cádiz: En defensa del Cuplé






En los últimos años, y debido principalmente al carácter más competitivo que artístico, los autores de las letras del Carnaval de Cádiz no le dan el valor que merece, tiene y necesita el cuplé.

Hablamos de los coros y las comparsas. Las chirigotas van por otro lado. Se debe saber que en las chirigotas los cuplés tienen más valor para el jurado que los pasodobles. Y el tono jocoso y divertido de las letras de estas agrupaciones (chirigotas) hace que tras una actuación no se modifique ni el tono, ni el mensaje, ni siquiera su propia esencia.

Pero nos preocupan realmente los cuplés de las comparsas y los coros. Su puntuación es menor que la del pasodoble o tango respectivamente, y por tanto los autores dan menos importancia a ellos.

Baste hacer un recorrido musical del último año y escuchar pasodobles enormes en las comparsas (el de la Muerte de Juan Carlos, el del Crucifijo de Quiñones) y tangos magníficos en los coros (Cumple ya cincuenta o Bienvenidos a todos, ambos de Julio Pardo y Antonio Rivas).

No me gustan los cuplés que se hacen ahora. Rompen la barrera del arte, dan menosprecio a la agrupación, y por mucho que los seguidores rían, aplaudan o griten en la calle o en el Falla, están muy lejos de la calidad literaria y artística que el Carnaval de Cádiz merece y tiene.

Los autores de las letras (y de la música) de coros y comparsas deben tomarse más en serio los cuplés. Y aunque sean eso, cuplés, levantar el listón del puro arte, para beneficio de todos. Música a tono y letra aún más a tono. La risa no está reñida con la seriedad, ni con la calidad, y mucho menos con el arte.

Diría que han rozado la vulgaridad los cuplés de los últimos tiempos. Y aunque no otorguen tantos puntos, el Carnaval está por encima del jurado, por encima del reglamento y por encima del propio Cádiz. En sí es Cádiz.