domingo, 28 de febrero de 2010

¡Tus muertos!



Sí que ha cambiado la tecnología y las circunstancias. Cuando Antonio, el hijo de la Saluita, cruzaba la acera y entraba en la calle Marqués de Comillas de Puerto Real, todo el mundo gritaba “¡Los muertos!”, “¡Niña, los muertos!”.

Y es cierto, llegaban los muertos, el cobrador del Ocaso pasaba a recaudar las pesetas que aseguraban un entierro digno.

Cuando llegó mi turno, y emancipé mi organismo, esto es, me fui de casa de mis padres, lo primero que hice fue llamar al Ocaso para hacer mi seguro de los muertos.

Me ofrecieron un ataúd con acolchado interior, terciopelo rojo y tres coronas.

Defendí mucho el acolchado interior. Un descanso cómodo nada tiene que ver con el pino Flandes duro como sus muertos.

Antes, las domiciliaciones eran para los ricos. Los muertos, la Hermandad, hasta la ropa se compraba a dita, se fiaba todo, y sobre todo la vida era una ocasión verdadera.

Hace años di orden al banco de la devolución de los recibos de la Macarena. Quiero verle la cara al cobrador. Ese jubilado falto de cariño, con necesidad de hablar, que antes de ir a tu casa te llama al móvil.

¡Sus muertos! ¡Los tuyos! Me regalaron el cochero en el pescante y los caballos con flores.

El día que yo muera no me lloréis ninguno, echarme tres en uno.


13 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya tela.

El Juan Cojones dijo...

Menos mal, tio.

Olga B. dijo...

Hombre, si has vuelto!
Pues yo cuando me emancipé, dejé de pagarlos (con gran disgusto de mi madre, que siguió pagando mis recibos hasta que mi padre se cabreó). Que menos que dejar un buen problema a los que se quedan vivos. O que me donen para el estudio, o que hagan lo que quieran. Ya ves, tú con acolchado asegurado y yo sin ná, gaditano. Pero si te mueres, yo te lloro (llámame tradicional).
Un besazo, que estás de un alegre...

José María JURADO dijo...

Olé.
Muy profundo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Es verdad, ya hasta los muertos están domiciliados. Lejos. Lagarto, lagarto.
Un abrazo y me alegro de tu "regreso".

maile dijo...

Pues a esos yo termine por domiciliarlos. Y es que la cara del cobrador ¡era de funebre! que para morirse.
Me alegro de que ande usted ya por aqui de nuevo. Le echaba de menos mi señor don Javier.

Vicky dijo...

Me alegro de que hayas vuelto.

Tu entrada muy,muy...no sé...

Cuando alguien te dice...¡Tus muertos!

la piel se te eriza..que yuyu !!

Lo del tres en uno es para que estes bien engrasadito o que?

Y no pienses en la muerte,deja que el sol salga cada dia, grita al mundo , rompe el aire , hasta que muera tu voz...

Te deseo un feliz comienzo de semana.

Un Abrazo Javier.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Illo Javier, el libro de los gustos está en blanco, pero yo en evez de echarte tres en uno, si tengo oportunidad, te echaré una copita de mistela.
Un abrazo y que el tio de los muertos, se vaya con sus muertos.

Dyhego dijo...

JAVIER:
¡Muy lúgubre te veo hoy!
Te vamos a preparar un sepelio bonísimo de la muerte: la Olga llorará cual plañidera, el Ridao te cantará unos chops,el Epifanio leerá 10 aforismos, Liliana te mandará un jarro de agua del río de la Plata y yo me llevaré un radiocassette pa ponerte el réquiem por farrucas en sol sobreagudo cantado por la Sonsoles Zapatera.
(Lo mismo con este cartel de primeras espadas ni te apetece morirte, quién sabe)
Ah, y el tío de coche, que no falte el coche de los muertos con su altavoz y todo: a todos los vecinos se hace saber que se ha muerto fulanita de tal, más conocido por todos ustedes como el cual, y a todos se agradecerá que asistan a la misa y posterior entierro y bla bla bla.

mangeles dijo...

¿¿??¿¿??

¿tres en uno?..uff...

Hasta el año pasado, yo pagaba los muertos, en cupones bimestruales.

¿Y a tí te llevaban a casa el Sagrado Corazón, en una cajita con puertas, y una rendija para echar dinero?...

Yo de cría, alucinaba cada vez que lo llevaban a casa...pero de niña era más prudente que ahora, y nunca pregunté para que lo llevaban, si en casa ya había santos, vírgenes y crucifijos varios....

Besos...

Liliana G. dijo...

¡Hola Javier! ¿Te dije lo frustrante que era no poder alogar aquí?

Y ahora que puedo, no sé qué decir, en Argentina no pagamos de antemano "el servicio", es decir, nos lo cubre nuestra Obra Social, si es que la tenemos, si no, a la fosa común, claro. En todo caso, que se arreglen los que quedan.

Pero a mí... ¡Que me quemen! Ná de ná eso de me "cremen", yo no pido que me hagan crema sino cenizas, faltaría más.

Me adhiero a los festejos de Dyhego, eso sí, una jarra de agua del Río de la Plata es para matarte dos veces :)

Besotes... y ¡¡bienvenido!!!

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Me gusta el cachondeíllo con los muertos (yo también creo que de la muerte hay que reírse a veces) y con la frase "tus muertos", tan castiza, tan nuestra, tan vuestra por ahí abajo. Pero me gusta más verte de regreso por estos andurriales arrabaleros y virtuales. Claro que tu viaje de ausencia, tan fotográfico, no ha estado nada pero que nada mal. En fin, me alegra poder entrar otra vez en tu casa figurada.
Un fuerte abrazo, Javier.

José Miguel Ridao dijo...

¡Menudo entierro te ha organizado Dyhego! Yo no pago por los muertos. Total, una vez muerto, ¿qué más da? Que me quemen gratis, coño, ¿o es que hay que pagar por hacer una fogata?

Un abrazo.