sábado, 8 de agosto de 2009

El camino de la esencia



Cuando descubrimos qué deseamos hacer, y cuál es nuestro fin, entendemos que estamos solos. Nadie puede acompañarnos en el camino de la esencia. Nadie ni nada nos reconforta ni nos gratifica.

Los momentos que consideramos de placer o compañía son situaciones engañosas y temporales. Los diálogos se vuelven violentos e incluso podemos hacer daño. No nos entienden, ni nos dejamos entender.

El abandono del propio yo frente a los demás es un hecho constatable y debidamente certero. Pero su duración es diferente en las personas. Hay quienes no soportan la soledad como signo de crecimiento y creación, entonces desisten de ello.

Muchas veces observo a las personas en distintas alturas esenciales. Lo curioso es que su cuerpo físico y material también lleva implícito las diferentes alturas. Me he visto arriba y también abajo. Aunque para subir siempre hay que caer, y hay que quedarse abajo.


32 comentarios:

sedemiuqse dijo...

Javier pues...será como dices...
besos y amor
je

Joaquín dijo...

Este texto tiene resonancias budistas, o a mí me lo parece, sin ser experto en ese camino o senda de iluminación.

Juanma dijo...

Somos lo que somos en soledad...Luego están los complementos circunstanciales: algunos maravillosos, otros desdeñables, otros imprescindibles y la mayoría de usar y tirar. A veces, ni siquiera de usar.

Un fuerte abrazo.

mangeles dijo...

Yo también necesito hacerme, y rehacerme en soledad, siempre en soledad.

Pero hay un punto de desesperanza en tú escrito que no suscribo, porque me gusta mucho comunicarme y compartir. Y la búsqueda de las personas con las que compartir, es una tarea fantástica.

Un beso Javier.

Pd. Pasé unas vacaciones en Zahara, y es un lugar fantástico, precioso y recomendable.Adoro Cádiz.

Dromo dijo...

bastante filosofico
demaciado quizas
para mi incipiente intelecto,
pero en definitiva
vivo enfrascado
en descubrir mi esencia..

José Miguel Ridao dijo...

Vaya texto, Javier, me da hasta reparo comentarlo. En esa búsqueda incluso habría que eliminar las entradas en los blogs, que en realidad no son más que búsqueda de compañía, afán por compartir nustras creaciones, esenciales o no. Difícil camino propones. Si te digo la verdad, yo no tengo la intención de transitarlo; no es que dependa mucho de los demás, incluso me considero bastante independiente, pero no hasta ese punto, ni estaría dispuesto a pagar el precio. ¿Cuál es el premio? A lo mejor es cuestión de que te lo pida el cuerpo, no sé. Esto enlaza un poco con lo que decías ayer del sufrimiento para crear, será que yo soy hedonista.

Sigue así, amigo, que traes motivos de reflexión a este agosto siempre vano y algo árido.

Un abrazo.

Sweetsugar dijo...

No, no nos dejamos entender, porque creemos que no nos van a entender, y la mayoría de las veces así es.
Conocerse a uno mismo es conocerse en soledad. No siempre actuamos igual y muchas veces nos vemos influidos por los demás. A veces para bien, otras para mal.
Para crecer hay que tomar decisiones uno solo. Eso es lo que creo. Estamos habituados a ignorar responsabilidades y en cuanto se tiene oportunidad se hecha la culpa a los demás para no delatar o reconocer nuestros propios errores (No ante otros sino ante uno mismo, que duele más). Cuando se aprende a ir solo, también se aprende que los éxitos y fracasos son sólo tuyos, y por mucho que nos empeñemos, ya no es tan fácil ignorarlos.
Dicen que se aprende de los errores. Caer es bueno de vez en cuando, no sea que subamos demasiado y después la caída sea insalvable.

...es sólo una opinión

Un saludo! ;)

Parsimonia dijo...

La soledad en el camino es lo que da valor a lo que hacemos.
Cuando estamos acompañados es más fácil, pero menos valioso.
Lo que llevamos acabo en soledad es lo que nos hace ser lo que somos: una entidad individual, una esencia particular.
Besos.

Remedios Maria dijo...

Como encontrar el equilibrio? para no gastar tanta energia cada vez que te caes y cada vez que luchas por estar arriba?.......un saludo.
Maria

Liliana G. dijo...

Podemos, efectivamente, descubrir lo que queremos ser, pero nunca cuál es nuestro fin, pues el fin fluctúa según nuestras circunstancias. Lo que hoy creemos que es nuestro fin, posiblemente mañana nos demos cuenta de que no lo es, así comenzamos nuevamente la búsqueda y puede que nunca lo sepamos.

La búsqueda de nuestra esencia es prerrogativa de nuestro propio yo donde no se admite la ingerencia de otros. Así la soledad es una aliada imperdible y valiosa que nos acompaña cuándo y dónde queremos, si es precisamente lo que elegimos.

Que para cada uno representa un tiempo, un espacio y hasta una circunstancia diferente, no me cabe la menor duda.

Luego de caer desde las alturas más vertiginosas, la clave no está en quedarse abajo sino en volver a remontar las alturas tratando de no volver a resbalar en el intento.

Muchos cariños, Javi.

Circe La Hechicera dijo...

La soledad es sólo una vía, pero no la única, la que nos permite vernos sin maquillaje, desnudos. La compañia de otros es otra vía, que nos retroalimenta, nos ayuda a tener referencias (buenas y malas) donde tenemos la elección de seguir siendo auténticos o no en función de que nos entiendan. Es muy complicado, algo que parece ser simple. Creo que la diatriba puede ser en que hay cosas que nosotros mismos no aceptamos y buscamos en la anuencia de los demás, encontrar alguna respuesta a nuestra inquietud. La soledad y compañía son circunstancias efímeras, pero el exceso de ambas o la ausencia de alguna de ellas, puede afectar nuestra esencia. Yo disfruto de ambas, aunque de la soledad más porque ha sido una conquista. Estupenda reflexión, Javier y mágnificos comentarios de todos. Abrazos

Máster en Nubes dijo...

No sé Javier, creo que se puede (y hasta debe) estar bien solo, para crecer y crear a menudo, precisamente si sabes que le importas a personas muy concretas y que sólo tienes que silbar para que vengan si les necesitas, que diría Lauren Bacall.

Pero de hecho creo que puede se crecer y crear con compañía y tan ricamente.

A veces hasta es bueno que no le entiendan a una, se aprende a hablar otras lenguas, o unas pocas palabras en otra lengua, que es otra manera de crecer, creo.

Un abrazo lunero

maite mangas dijo...

Javier, cuando mis crios pegan un estirón pasan unos días con dolor en las articulaciones, las rodillas sobre todo. También es doloroso cuando se van cayendo los mitos de la infancia...crecer es siempre doloroso y el sentimiento de pérdida no se compensa con lo que ganas. Pero no hay alternativa. Hay que crecer.Cuanto más consciente es uno de ello, mejor.
Un abrazo.
ps: Me ha gustado Pedro Sevilla, me lo he traido de Vacaciones.

MarianGardi dijo...

Querido Javier, siempre es motivo de alegria verte por mi blog y un placer refrescante leer tu ingenio y talento.
un abrazo vacacional si sigues todavia en el rincon de la Victoria, alli veranean muchos granainos tambien

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un abrazo Sede.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

La verdad, ni idea Joaquín.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Juanma, me encantan los de lugar y de tiempo.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias M.Ángeles y respeto tu álogo completamente.

Zahara es Zahara.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Dromo.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Vano y árido José Miguel. No existe mejor descripción del mes de agosto.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Opinión respetable y admirada, estimado Sweetsugar.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Sí Parsimonia, me quedo con la esencia particular.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Remedios María, el equilibrio lo da tu propia fuerza, tu esencia, tu espíritu.

Hay personas que pueden y otras que no.

Pero la vida va poniendo a cada uno en su sitio.

Un fuerte abrazo, y gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Amiga Liliana, nuestro fin es igual que nuestro ser.

Y te digo ¡se está tan bien abajo!

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Circe, magnífico álogo el tuyo también.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Aurora. Es difícil, y no creo que sea el medio oportuno para profundizar. Pero el camino real, del arte, exige exclusivamente soledad.

Es un sacrificio que hemos de adoptar.

UN abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Maite. Buena elección por Pedro.

Y crecer duele, pero duele eternamente, no lo olvides.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Marian, un fuerte abrazo.

Es otro el destino, entre Cádiz y Huelva.

Un fuerte abrazo.

América dijo...

Llegar a nuestra propia esencia requiere tiempo,soledad,sin duda soledad en su mas puro estado esa que no molesta...(mañana café en mano sigo leyendo) .....

SHE dijo...

a mi la soledad me viene muy bien. Si las cosas de la actualidad no me gustaran regresarìa gustoza a ella.

La soledad no me dà miedo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

UN abrazo desde la soledad América.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Viene bien She, muy bien.

Un abrazo.