jueves, 17 de diciembre de 2009

Indulgencia Plenaria



Ese sacerdote con cara de gilipollas, cabeza agachada, y rigurosa sotana. Ese siervo del Satanás del País Vasco se encierra en la sacristía a contar las armas. A repartir indulgencias plenarias entre asesinos. A negar las misas a los muertos de una miserable banda terrorista.

Eso, ni es iglesia ni es nada. Es una triste sombra equivocada. Una canalla presencia seguida por energúmenos del silencio.

Recuerdo a Celaya, sus versos, su historia. Su rostro y el miedo.

La indulgencia se la mete usted, padre, donde le quepa.


32 comentarios:

L.N.J. dijo...

Genial, al menos para mí.

Javier, me gustaría que leyeras " La creación del enemigo" de Sam Keen, es del libro " Contrato con Dios" de Juan Gómez Jurado.

Bueno, también para tus seguidores.

Un beso.

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Indulgencia? jaaaaa

Un beso :D

MarianGardi dijo...

Hasta con la iglesia hemos topado Javier.
¡Ta to corrupto!
Un besote

José Miguel Ridao dijo...

Lo suscribo. ¿Dónde hay que firmar?

Er Tato dijo...

Eso les pasa por no hablar con su Dios. O su dios. ¿Serán sordos también?

Un abrazo

Capitán dijo...

Amén

Juanma de la Torre dijo...

Allí muchos han necesitado la sotana para taparse el rabo, pero el rabo trasero.

Dyhego dijo...

JAVIER:
Cuando oigo a algún "asotnadado" decir la palabras "caridad cristiana", "don de la generosidad" me entran los sudores de la muerte...
Salu2

Rocío Márquez dijo...

Por eso en mi casa de toda la vida hemos hechado a escobazos a las hurracas que venían a incordiar (en Moguer a veces se disfrazaban también de pingüínas), especialmente si tenían pinta de indulgentes... Un abrazo.

José María JURADO dijo...

Bien dicho, panda de fariseos, de Caifases y Anases euskaldunados.

Paloma dijo...

Siempre dando ejemplo... y digo yo ¿no tendrán conciencia? o algo más mundano; vergüenza.

Besos Javier.

mangeles dijo...

La iglesia y sus "siervos"
Las religiones y sus señores.
¡cuanto daño han hecho a la humanidad¡

Y en Irlanda y Euskadi..¡que decir¡...

Besos, Javier

Ranzzionger dijo...

Ay, lo que les diría el Galileo a muchos de los que se escudan tras los púlpitos para perdonar a los que dan hostias de las que duelen de verdad...

Er Tato dijo...

¡Ateos, que sois todos unos ateos! Habrase visto...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias por el consejo Lourdes, y por el álogo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Siab.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

"To" Marian, "to".

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

En el cielo José Miguel.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Es más que posible Tato.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

In pectore, Capitán.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Juanma de la Torre, como los diablos mudos de la vida.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Pues a estar vivo Diego!

¡Vivito y coleando!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Rocío, me recuerda a las urracas de la sombra.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

José María, ¡por san Morante!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Lo segundo siempre Paloma.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

En todas partes Mangeles.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Cómo duelen Ranzzionger!

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Mira quien fue a hablar!

Er Tato.

Un abrazo.

El alegre "opinador" dijo...

Estando totalmente de acuerdo contigo para algunos casos puntuales, la iglesia vasca necesita una reflexión más serena y un conocimiento más profundo para llegar a alguna conclusión, si esto tiene que ver con el, a mi juicio, nefasto nombramiento de Munilla y con los, a mi juicio, desafortunados comentarios de algunos dirigentes políticos y periódicos. Cuando tú quieras compartimos una profunda reflexión sobre ello con un café en la mano.
Te aseguro que el País Vasco y su realidad la conozco bastante bien.
Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Cuando tú quieras Opinador, y salgo de dudas Opinables.

Gracias.

Mery dijo...

Qué pena y qué rabia da a veces el ser humano. He aquí un ejemplo, perfectamente expuesto con tu buen escribir.
Amén.
Un abrazo

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Mery.

Gracias.