domingo, 13 de diciembre de 2009

La foto y la mirada



Cenar con un poeta y un catedrático de antropología filosófica es todo un reto, sobre todo cuando el primero siempre está a la defensiva y el segundo fuma en pipa pero te echa el humo.

Decía el poeta que la mujer que no recibe cariño, aquella que no se siente querida, se hunde, y se va apagando lentamente hasta perder la autoestima. Y esa mujer se encierra en sí misma hasta sumirse en una gran depresión.

Pero claro, si a la mujer le otorgas todos los beneplácitos del cariño y le transmites cuanto amor necesita, nunca se apaga, acaba apagando al hombre que tiene a su lado.

JRJ era extraño, encerrado en su mundo. Siempre he pensado que Zenobia le debía conocer a la perfección, y creo que poco cariño podía transmitirle ya que obra y amor, en su personalidad, son casi antagónicos.

Me llamó la atención la primera vez que vi una foto de JRJ rodeado por dos mujeres. Fechada en verano de 1924. El poeta estaba en Granada y acompañado por Zenobia e Isabelita García Lorca. La cara de felicidad oculta tras la triste expresión de su barba no denotaba que se apagaba lentamente.

El catedrático de antropología seguía fumando su pipa. De vez en cuando soltaba una enorme carcajada y nos miraba. Sus ojos transmitían una mezcla de locura y genialidad, igual que JRJ en la antigua foto.


22 comentarios:

Olga B. dijo...

Las correlaciones entre la obra y el amor suelen seguir caminos bastante misteriosos. Es un espejismo eso de intentar entenderlos, o reducirlos a una frase.
Has aprovechado el viaje, por lo visto;-)

Yo estoy haciendo deberes, o peleándome con ellos, a estas horas de la noche (infame turba de nocturnas aves;-)

Me quedo con tu mirada sobre la mirada de la foto, con esa mezcla de locura y genialidad (que, en tantos casos, sólo es locura).

Nocturnos abrazos.

Ladrillo dijo...

Recuerdo que la primera vez que ví una foto de JRJ en un libro de literatura me infundió miedo. Con los años, la sensación que me transmitia se transformó en respetuosa admiración.
D. Javier, siga cuidándose la cadera y no coja frío.

José María JURADO dijo...

JRJ, la mirada de dios, con Mexican Mule.

mangeles dijo...

Curiosa teoría sobre la autoestima de las mujeres....que parece que nos viene de fuera...del sentirnos queridas...lo pensaré...

También interesante teoría sobre Juan Ramón Jiménez (supongo)...no sabía que su mujer, o compañera se llamaba Zenobia (precioso nombre).

Un beso de domingo....

Las hojas del roble dijo...

Para ser antropólogo, evidentemente hay que tener un punto de locura. De JRJ, ni hablemos: Zenobia, cuando ya se hartaba de tanta perfección escapaba a la casa de La Rábida y allí se sumergía alegremente en lo mundano...Si es que los poetas están hechos polvo.

José Miguel Ridao dijo...

Yo creo que hay un término medio entre hundirse y apagarse, entre ser un poeta frívolo o uno "hecho polvo".

Un abrazo.

Rafael Lucena dijo...

A mí los antropólogos me inspiran tanta confianza como los psiquiatras, los psicólogos, los pedagogos y los cocineros metidos a alquimistas. Prefiero siempre a los poetas, a los poetas en papel impreso.

mangeles dijo...

Sabes, Javier...alucino de la cantidad de amigos o comentaristas andaluces, sevillanos...que tienes...y de su capacidad intelectual....

Me es imposible segir a tanta gente...tanto blog,...pero de verdad...que cada vez que miro un blog de tus comentaristas me dan ganas de quedarme a leerlos completos.

Besos...de admiración...

Pd. el último blog que he cotilleado es el de Rafael Lucena...

Joaquín dijo...

La única conclusión que saco es que no todos estamos hechos de la misma pasta, ni somos máquinas. Tal vez asentirían tu poeta y tu antropólogo. El pobre JRJ no era del todo responsable de ser como era. Si echamos un vistazo a la cantidad de poetas desequilibrados (Pessoa en un extremo)... ¿será enfermedad prevalente o profesional de la lírica? Tal vez la neurosis, la infelicidad o insatisfacción, la soledad o la pobreza... sean condiciones para hacer gran poesía.

América dijo...

Yo también asumo que hablas de Juan Ramón Jiménez y una Isabel García Lorca aun muy joven,fue toda una vida juntos,Zenobia se apagó primero y pronto él fue tras de ella.

Un fuerte abrazo Javier.

Dyhego dijo...

A mi me gustaría cenar teniendo a Marilyn Monroe a la derecha y a la izquierda a Frankestein. ¡Así Marylin sólo tendría ojos para mí y me vería mucho más guapo!
salu2

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Olga.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Ladrillo, miedo me dio, mucho.

Gracias por el consejo.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Esa mirada José María!

¡Y esa voz!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Mangeles.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Total, Hojas, ¡para tres días!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Ese medio!

No sé José Miguel, sólo hay uno, y es como es.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Y yo Rafael, y yo.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Mangeles, eres muy amable.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Únicas condiciones Joaquín, únicas.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Es así América, es así.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Tienes arte Diego!

Un abrazo.