lunes, 28 de diciembre de 2009

Un presente para dios



En el principio los hombres veneraron a animales y a seres imaginados. Eran su refugio y su alimento. Alcanzaron el punto álgido de cordura cuando comenzaron a adorar al hijo de un carpintero.

Y aquí me debato entre tomar un avión al Averno o no. Deseo llevar un presente navideño a dios. Me ha demostrado que es mi amigo.

Después de una carta recibida por la asociación de editores, he acudido a una gran superficie a probar el eBook. Me planteé regalarle uno. ¡Menudo chasco! No me extraña que en unos años sea lo máximo, pero ahora es pobre y discreto.

Tomas el libro electrónico y bajas a la playa. La arena, el líquido de los camarones, la espuma de la cerveza, y más arena. El balonazo de los niños y el raquetazo de los adultos.

Un amigo que saludas en la Viña y acabas tomando un vinito. Te pregunta qué lees y le dices lo propio. Pero te pide que le dejes el libro cuando lo termines.

- “Te puedo dejar el eBook.”

Y el amigo responde:

- “No hombre, me lo pasas, que ya me han dejado un programa para piratear las descargas de libros. Eso de pagar dos o tres euros por libro es un atraso.”

Así estamos. ¿Tendrá dios el programa pirata? ¿La asociación de editores sabrá que ya hay parches? ¿Los editores firmarán el acuerdo sabiendo que van a ganar menos dinero con esto que Juan El Ardentía en La Caleta?

Busco mejor otro regalo. Le llevaré una botella de Brugal. La del añejo bueno. Y a ver si me invita. Todavía no existen los parches de alcohol.


38 comentarios:

Dyhego dijo...

JAVIER:
¡Qué casualidad! Esta misma tarde he visto mi primer ibuc en directo!
Todos estos chismes, a la larga se irán imponiendo y saldrán los problemas que anuncias. Se hará lo mismo que con los discos, se piratearán y luego vendrán los madremías, las persecuciones, las quejas de unos y de otros.
En fin... ya veremos, le dijo un ciego a otro.
Salu2.

madison dijo...

Quien no corre vuela.
Me niego a leer un libro en eBook, ¿sucumbiré en el intento? espero que no.

Alejandro dijo...

Para el alcohol, no.
Para la nicotina, sí.
¿Para los polvorones?

Mejor regálale el eBook al ardentía y que lea en voz alta para los bañistas.

Un abrazo.

Olga B. dijo...

Cómo está el patio. Da para muchísimo pensar.
Ni Dios sabe cómo va a acabar esto. En serio, son cosas del libre albedrío. Interesante, impresionante, decepcionante libre albedrío...

JESUS FIDELIS dijo...

Brugal añejo, buena elección, lo del e-book no lo tengo tan claro.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Es cierto Diego, es una auténtica mierda, al menos ahora.

Espero que se mejore.

Para beneficio de los usuarios, de los autores, y de los editores.

Me huele a merienda de negros.

Los listos serán los únicos beneficiados.

Ya lo dijo alguien.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Eso digo yo Madison, pero hay que esperar.

El olor del libro es el olor del libro, y el tacto, y el ruido de las hojas...

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Alejandro, no hay parches para polvorones.

Y mi amigo Juan, en La Caleta, nunca, nunca.

¡No va a leer a Manrique!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Olga, el patio está lleno de flores. Unas marchitas y otras coloridas.

¿Y tú como estás?

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Jesús, pero el añejo, añejo. La edición limitada de 90 euros, con la botella de colores de la Jiménez Sarmiento.

¡Ese es el bueno!

Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

esa es una buena decisión...buen brugal amigo..

Capitán dijo...

Javier, yo te puedo dejar un sucedáneo de Manrique que seguro que se podría leer, y con muchos seguidores, seguro.

Er Tato dijo...

El otro día, no se por qué, me acordé de ti al leer este artículo.

Y por cierto, yo hace tiempo que no compro un CD de música porque me los bajo de internet -sí, lo confieso, soy un pecador-, pero sí uso en el portátil algún programa para leer ebook que me bajo de la red y que después, si me han gustado, compro en papel. Tengo bastante claro que convivirán ambos formatos y que, en mi caso, usaré los dos según el caso.

Un abrazo

Liliana G. dijo...

Para hacerles el caldo gordo a los piratas informáticos, me sigo quedando con las ediciones en papel. Comparto a mil eso del olor y el tacto. Y por cierto, también me encantaría compartir ese Brugal... que uno no es dios ni es de madera :)

Besotes, Javier.

bixen dijo...

Ante todo un respeto: era ebanista.

mangeles dijo...

Y ahora adoramos al dinero....

Pues yo creo que sí va a tener futuro. Hay mucha gente en Madrid, que lee en los autobuses, en los trenes, en las salas de hospital, y que además no tiene espacio para guardar libros.

El otro día por primera vez en mi vida, vi a alguien tirar libros. Un chico joven.

Y, efectivamente, dicen que es facilísimo pirartearlos.

A mí particularmente no me gustan. Me gusta tocar y oler un libro, y guardar ese objeto, que me parece extraordinario.

Además, ¿quien va a poder leer un libro entero en pantalla digital?...si se te hacen los ojos polvos de estar al ordenador....Pues, justo, esas personas capaces de leer unas páginas, 4 o 5 en el metro, en el tren, ....y luego dejarlo hasta el trayecto siguiente.

Un beso, inocente.

Juanma dijo...

Mi extraordinaria torpeza informática me librará de todo esto. Tengo muchos libros en mi estantería sin leer, y el único pirata soy yo.

¡¡Me voy al abordaje!!

Un cálido abrazo.

Julio dijo...

DE momento, no quiero e-libros. Bueno, lo mismo decía de los ordendores...
Un abrazo, Javier, y que disfrutéis hoy...

José Miguel Ridao dijo...

El futuro está aquí, Javier. Como bien dices, es el turno de los listos.

Un abrazo.

Capitán dijo...

Sabes, pienso que es impsible oponerse a cambios tecnológicos, y triunfará el que sea capaz de desarrollar un negocio nuevo aprvechándolos. Pero bueno, para Dios ¿qué mejor ebook que nosotros mismos?

Joaquín dijo...

Tiendo a pensar que el libro físico de papel es perfecto e insuperable. El ebook es otra cosa, pensada para la comunicación rápida y portable. Pero donde esté una buena biblioteca tangible, que se quiten las virtuales. Ahora caigo que el bibliotecario ciego de la novela de Umberto Eco no tendría nada que hacer en el mundo digital: el tacto y el olfato, después de la vista. Los ordenadores son incoloros, inhodoros e insípidos...

P.S. He leído que un finalista del premio de este año se presentaba con un

Joaquín dijo...

Gnómica.

América dijo...

En ese sentido es difícil ceder,no,un libro es un compañero de viaje sin moverme del sitio ,ahí al lado de la mesa de noche,en la estantería esperando volver ser disfrutado,en mi caso siempre se sabe cuando un libro es mio,está marcado tiene anotaciones,resaltadores,fechas....No, ese desorden y privilegio será difícil de superar.

Un fuerte abrazo Javier.

Vicky. dijo...

Me encanta tener mi biblioteca particular , todavia es pequeñita ,pero me encanta el aroma y la elegancia de los tomos encuadernados,parecen tener vida dentro de ellos y poder releer un buen libro entre mis propias manos...

Aunque halla mucha tecnologia , nunca será lo mismo...nunca..

Un cálido abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buen Brugal Fernando.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¿Sí Capitán?

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias por el recuerdo Tato.

Yo me acuerdo mucho de vos.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Liliana.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Lo que usted diga Bixen.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Mangeles, ¿inocente?

Un fuerte abrazo, y gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Juanma, no creo que seas lo que dices.

Un fuerte abrazo.

(Sin parches)

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Julio.

¡Decimos tantas tonterías!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

José Miguel, lo repito.

¡Es el turno de los listos!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Bien dicho Capitán.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Joaquín. Tienes razón en tu planteamiento.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Joaquín, ese fue el título de un finalista.

Buen libro.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Muy difícil de superar querida América.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Pequeñita, pero tuya.

A tu gusto Vicky.

Un fuerte abrazo.

Y gracias.