domingo, 13 de septiembre de 2009

Una Moraleja evidente



Una vez una joven se enamoró de su profesor. Él era muchos años mayor que ella. Y además tenía limitaciones físicas evidentes.

Ella se planteó el amor como la única obsesión de su vida, hasta el punto, que de forma constante se acercaba a su amado e intentaba transmitirle todo lo que deseaba darle.

El profesor se sentía muy cortado, mucho. Cuando ella pavoneaba en su cercanía él se marchaba, achicaba la cabeza o manifestaba signos de envejecimiento prematuro.

Un día el docente se fijó en ella. Y no la vio como una alumna, ni siquiera como una joven. Descendió a la fragua de Vulcano y solicitó el favor de Cupido para poder amarla. Pero la joven se había fijado para entonces en el jovencito de la clase con el piercing en la nariz y el tatuaje en el hombro de letras orientales.

Moraleja: Todo lo que uno quiere está siempre en estado de provisionalidad, pero no es relativo, es susceptible de una mayor profundización, y eso sí que es relativo.

En mi pueblo serían más claros: “Cómete los testículos, y jódete”.


32 comentarios:

Antonio Rivero dijo...

Prefiero lo que dirían en tu pueblo... La vida da muchas vueltas, si no se coge el tren a tiempo (y no me refiero al sexual, sino a todas las situaciones de la vida) lo perdemos, sin embargo la vida siempre tiene preparada un plan alternativo, un horario para emergencias... llámalo como quieras.

Saludos javier.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Antonio, buenas noches.

No cfreo en los planes alternativos. O se toma el tren, o se pierde, y es para siempre.

Un fuerte abrazo.

SHE dijo...

eso mismo creo, toma la oportunidad en cuanto se presenta.

mi saludo cariñoso Javi

Julio dijo...

Esto es muy delicado, Javier, mucho.
Un abrazo.

Juanma dijo...

Se toma el tren o se pierde, bien, de acuerdo. Pero de acuerdo también con lo del plan alternativo...uno mira los horarios y siempre viene otro tren detrás. ¿Quién sabe si no mejor?

Un abrazo, querido Javier.

mangeles dijo...

Jjejjee...es lo que pasa cuando se duda...

Besos

marisa dijo...

Los trenes que se pierden son irrecuperables... Como dice Juanma hay otros( pero los besos no dados son una condena que hay que saber llevar)
Un beso

Capitán dijo...

Javier, la vida, esa mezcla de oportunidad y capacidad, si no coinciden en el tiempo y el espacio, a aplicar lo que dicen en tu pueblo.

Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Javier, supongo que en tu pueblo dirían "Cómete los huevos", ¿no?

Olga B. dijo...

Los que perdemos y los que estropeamos tienen mala solución.
Hay otros, sí, pero no ésos.
Me recuerda a una canción de Kiko Veneno:
"Si tú no te das cuenta de lo que vale
el mundo es una tontería
si vas dejando que se escape
lo que más querías".

Que no se nos escapen, al menos sin haber hecho lo posible (y hasta lo imposible.-)
Un beso.

Er Tato dijo...

Como diría Sabina, hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado. ¿Los testículos? ¡Vaya cursilada, Javier! Estoy con Ridao.

Un abrazo

Dyhego dijo...

JAVIER:
Gracias por la aclaración sobre "El Ardentía".

Siempre pasa lo mismo: queremos algo cuando ya es irrecuperable; o despreciamos lo que se nos ofrece y lo añoramos cuando lo perdemos.

Salu2

Conchi Guirao dijo...

El profe llegó tarde....
Eso siempre pasará en todos los ámbitos de la vida.

Un beso, Conchi.

Liliana G. dijo...

La falta de decisión se paga caro en la vida, sólo nos damos cuenta de lo que perdimos cuando ya es tarde para recuperarlo...
Otros trenes no borran de los recuerdos el "primer rápido" que dejamos pasar de largo...

Besos, Javier.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias de nuevo She.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Y tanto Julio, y tanto.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Juanma.

Y dices bien.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Y tanto mangeles.

Saludos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Pues lo que dices es cierto Marisa.

Saludos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Capitán, el espacio y el tiempo.

¡Qué difícil!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Eso es Ridao, pero hay que ser fino.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Olga. Lo difícil es descubrir ese límite, entre lo posible y lo imposible.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Er Tato, reconozco mi mea culpa.

Una cursilada.

Lo siento.

¡De cojones!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Bueno Dyhego, posible o no, es la vida.

Es lo que hay.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Siempre Conchi, siempre.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Liliana, un fuerte abrazo.

MiLaGroS dijo...

Que gracioso y ocurrente eres siempre. Me encanta como escribes y siempre acabo con una sonrisa. Gracias. Un abrazo

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias a ti Milagros, por tus palabras.

Un fuerte abrazo.

América dijo...

A veces es mejor lo que no sucede....Con el tiempo se agradece.

Abrazos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Has captado genialmente el mensaje de mi entrada. Era ese América.

Es mejor, a veces, lo que no sucede, el tiempo lo agradece.

Recibe un fuerte abrazo.

Mery dijo...

¡ Huy!
¿Y esta historia? Un asunto tenebroso, mas habitual de lo que nos creemos. De ello entienden mucho los profes de universidad...
Un beso

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Y de la no Universidad...

Saludos.