domingo, 20 de septiembre de 2009

Prisas



Dicen que se debe hablar. Realmente no es bueno permanecer siempre en silencio. Tanto debemos comentar que a veces dudo si es necesario.

No obstante decimos ¿y debo hablar? Pero no se escucha nunca una respuesta.

Todos callamos. Hasta la propia respuesta, hasta la propia pregunta.

Una vez un señor tenía gran necesidad de comunicar. Salió a la calle para hablar con quien quisiera escucharle. Pero nadie se acercaba. Intentó parar a algún conocido, pero todos tenían prisas. Después de muchos intentos frustrados decidió volver a su casa.

¿Y debo hablar? –cuestionó.

Él también tenía prisas por escuchar una respuesta.


16 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Y dale, Javier. ¡Que no hay que hacer tantas preguntas! El que sea feliz hablando, que hable, y el que quiera callar, que calle. Recuerda que el mundo está lleno de capullos felices.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Por desgracia, todos somos hijos de la prisa. Porque ni siquiera callar es ya como antes. Hoy se calla más por ignorancia o sumisión que por respeto a la palabra silenciosa. Un abrazo.

marisa dijo...

Creo que la prisa y la desidia son nuestros grandes enemigos: aveces no nos acercamos a los demás por falta de tiempo y otras veces por falta de ganas. Si conseguimos vencerlos encontraremos siquiera un pequeño momento para saber estar ahí, y responder, o preguntar, o incluso callar si es menester. Que el silencio, como muy bien apunta antonio sea hijo del respeto o0 la emoción, no la desidia o las prisas.Un besazo

mangeles dijo...

Pues no se debe hablar...No hay una obligación en hablar y transmitir.

Lo que ocurre es que estar en silencio con alguien es muy díficil. Para estar agusto con otra persona en silencio, hace falta mucha complicidad.

Un beso...interesante reflexión Javier

MiLaGroS dijo...

Yo creo que hay que hablar pero con fundamente. la mayoría de la gente habla por hablar pero dice poco. Creo que hace falta dialogo en profundidad y sobre todo hace falta escuchar. La escucha es hoy muy importante. Un abrazo

Antonio Rivero dijo...

El siglo XXI, siglo de la productividad, del estres, de la crisis, del dinero... todos adoradores de la prisa. Nadie se parara a hablarte si no le dices algo util. Los útiles materiales viviran, lo utiles espirituales de marchitaran en el olvido...

un saludo javier

Juanma dijo...

No sé si se debe hablar. Yo no soy un hombre hablador, en absoluto. Y, a veces, eso ma hizo sentir incómodo.
Pero el silencio, como dice mangeles, requiere complicidad. Aunque sea el silencio en soledad, que exige esa complicidad tan difícil de uno con uno mismo.
¿Se debe hablar? Bueno, cuando haya algo que decir.

Besos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Pero en el fondo capullos, Ridao, muy capullos.

No se puede ser feliz y sensible, ¿o tal vez sí?

Hablamos.

Tenemos una pendiente, y a ser posible en el Hotel.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Antonio, me ha gustado eso de "hijos de las prisas".

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un beso para ti Marisa, y gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Pues viva la complejidad mangeles.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un abrazo para ti Milagros.

Desgraciadamente hay muy, pero que muy poca profundidad.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Y se irán Antonio, y se irán.

Pero el olvido acaba en retorno siempre.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un abrazo Juanma.

Es necesaria la complejidad hasta con uno mismo.

Es necesaria.

Saludos.

Liliana G. dijo...

Un poco difícil que yo no quiera o no pueda hablar, hago un mea culpa avergonzada... pues mis palabras suelen salirse de madre, no por su contenido sino por su verborragia.

El señor del que hablás, seguramente no se cruzó conmigo, Javier, que no hay cristo que me pase de largo sin contarme algo...

Las prisas no son suficiente justificativo ni para hablar ni para escuchar. Sé de lo que hablo...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Liliana.

Gracias por tu consejo.