lunes, 23 de noviembre de 2009

Alta mar



Nací en la calle Marqués de Comillas número 1. Un gran caserón gaditano. Junto al mar. Olía la sal que entraba en las ventanas. El mercado estaba cerca.

Aprendí de los buenos lo malo y de los malos lo eterno de las cosas. Crecí rodeado de empleadas de mi padre, pero aguanté mucho.

Cualquier opinión podría resultar contradictoria, e incluso, puedo meter la pata con ello.

El silencio para olvidar y el recuerdo para vivir. La nostalgia es el símbolo del arte.

La última vez que estuve en Puerto Real el viento de levante era capaz de mover los contenedores de basura. Pero incapaz de tirarlos.

Y ahora descubro que la vida, la literatura, es incompatible con cualquier tipo de existencia. Lo que hago de día es la sombra de la creación en la noche.

Y van pasando las hojas de los calendarios que se doblan, como se dobla la cara cuando tienes paperas.

Lo que más me hace disfrutar es arrojarme al agua en alta mar. Abrir los brazos y respirar, oler. Sentir su grandeza en mi cuerpo. Al mar le tengo respeto, pero nada de miedo. Forma parte de mi existencia.


34 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Javier:
Me ha gustado mucho esto, entero, todo, pero especialmente algunas cosas: lo de aprender de los buenos... lo malo, y de los malos, lo eterno; lo de los contenedores; y lo del mar casi lo que más. Un abrazo, ay que gusto que ha llegado el frío.

Paloma dijo...

Leyendo los dos del tirón saben más ricos, me viene una frase a la cabeza que no sé de quién es: "sólo las figuras cargadas de pasado serán ricas en porvenir"

Y ciertamente comparto que la nostagia es el símbolo del arte.

Un abrazo.

Joaquín dijo...

Javier, esta literatura vital sólo puede escribirse a una altura del calendario. Qué grande, el mar.

marisa dijo...

"El mar, el mar y no pensar en nada.."Los recuerdos nos marcan oscuras cicatrices que nos acompañan siempre.Un beso y enhorabuena por este hermoso texto

Capitán dijo...

Ese viento que mueve pero no tira, inmutable, siempre fuente de nostalgias como todo lo inmutable, que cambia con lo accesorio.

Un abrazo

mirambella dijo...

El mar..yo soy un poco más del interior de montaña, pero adoro el mar. Cuando sea viejecita me voy a vivir a la costa. Besos. Y felicidades por tu blog. Eres un creador incansable, sorprende lo a menudo que escribes y siempre genial. Besos otra vez.

José Miguel Ridao dijo...

"Lo que hago de día es la sombra de la creación en la noche" es muy revelador para mí. Tus dos últimos textos, para mí, (de) lo mejor.

Un abrazo.

Alejandro dijo...

Me ha encantado tu texto, amigo Javier.

Tu blog desprende hoy aromas salinos.

Anónimo dijo...

Estas mariconadas me ponen los pelos de puta.

Conchi Guirao dijo...

"Y ahora descubro que la vida, la literatura, es incompatible con cualquier tipo de existencia".

Quizás el existir aquí y ahora nos exiga, dejar ciertas cosas a un lado... Por eso lo que haces de dia es la sombra de lo que haces de noche.

Un beso. Conchi.

José María JURADO dijo...

Nostalgias vividas, habrá que abonarse a esta etiqueta.

mangeles dijo...

Que bonito. Me hubiera encantado vivir con el mar...pero me toco la provincia y la capital de Madrid...que tampoco esta mal...y dicen amigos mios, que el mar de Madrid es el más bello...aunque yo todavía no lo he visto...pero lo busco ehhhh...

Besos

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Aurora.

Un abrazo.

América dijo...

Como no detenerse ante esta entrada, tiene su punto de nostalgia pero también emoción y pasión por la vida...

Otro abrazo.

Liliana G. dijo...

Pasa que la creación de la noche es tu propia esencia sin condicionamientos que se abre paso a través del arte de las Letras. Es cuando la noche en lugar de ser sombras, es luz, la verdadera, y deja para el día los antagonismos propios del vivir.

El mar... ¡Ah, del mar! Dichoso que de él puedas beber tu libertad...

Me encantó.

Besazos.

Rafael Lucena dijo...

"Y dio la vuelta al ruedo con los trofeos en la mano y los encendidos aplausos del público puesto en pie." Otra vez por la puerta grande.

Siab-MiprincesaAzul dijo...

He de confesar q le tengo miedo al mar... esas tontas películas de tiburones no me han dejado nunca poder disfrutar tranquila dentro de el...
un beso

Ruben M. M. dijo...

Javier, un bello texto, cargado de reminiscencias e intuiciones pensantes. Me gustó mucho eso de “La nostalgia es el símbolo del arte.” y eso otro de “Lo que hago de día es la sombra de la creación en la noche.”

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Paloma.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Joaquín.

Un abrazo, alto.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Marisa.

Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Otro para ti Capitán.

¡Nunca lo tira!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un fuerte abrazo Mirambella.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias José Miguel.

Muy amable.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias Alejandro.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Te sigo queriendo Anónimo, hasta con esos pelos.

An anonymous kiss.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Otro para ti Conchi.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

El abono para la Maestranza José María.

Un abrazo "encogido".

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hay que seguir buscando Mangeles.

Cuando lo veas, me avisas.

Un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Otro abrazo América.

Mil gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Mil gracias Liliana.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Amigo Rafael, esa puerta es de Morante.

Un fuerte abrazo.

Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Hola Siab, esos tiburones son tirabuzones.

Respeto, todo. Miedo, nunca.

Reciba un fuerte abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Un abrazo para ti Ruben.

Gracias.