martes, 31 de julio de 2012

Se hace pesado el sueño


LA descentralización es el engaño, el agrupamiento, la morada de los no sinceros. Aunque quiera llorar dejo las lágrimas en las manos de Baudelaire. Él sí sabía de centros y derrotas. Ahora los poetas imbéciles le utilizan como hacen con Machado, con Lorca o Cernuda.

Le he escrito hoy a Antón y le he dicho que los poemas que últimamente pública en su blog me parecen patéticos. Me ha respondido muy cortés. Es un caballero. Pero esos poemas que aparecen en el cuaderno debilitan el ambiente, hacen pesado el sueño.

Llueve en Londres. Nieva en Capadocia. JB vacía el contenido en la desesperación. No hay poesía. Lo dijo Raúl Zurita hace tiempo. ¿Dónde están los matices? No me hago de rogar.

Aquí sigo con Platón. Las revistas de Juan Ramón las dejo para mañana. Antonio espera. Yo no llego. Preparo mi marcha, una huida definitiva para siempre y sincera. Echaré de menos a Tomás, a Rocío, a José María y a Ana. Los versos de Chile, de Colinas, de Claudio, de Pablo están, son, permanecen. Sobra todo lo demás.

Digo que no al miedo esta mañana que se acerca al mediodía. No me gusta Valente. Es tan frío como el premio Nobel. Si hubiera decidido lo que publicaba en la revista tan solo aparecía Juan Ramón y Parra. Sobra todo lo demás. ¡Qué mierda de poesía se hace hoy en España!

La descentralización, o lo que es lo mismo, la templanza. El cuaderno negro repleto de desvíos, sin fiestas ni disputas. Llama Jorge, sonríe. Le quiero, al igual que a Nacho o a Manu.

Me han hecho unas fotos curiosas en un patio. Este domingo en La Razón sale una entrevista permisiva. ¿Lo has olvidado? ¿De verdad? No hay poesía en España, ni de amigos ni leches. Por mucho que los sabios determinen la época. Se hace pesado el sueño, tela de pesado.

lunes, 30 de julio de 2012

Color


LA nostalgia es humo. La realidad vivencia. Por eso cuando escucho a los pájaros cantar cierro las ventanas, no deseo que contaminen ese poco de mí que ya no vive conmigo.

He encargado al mirlo más gordo y listo que baje hasta Sevilla y compre diez cuadernos marrones. He roto cuantos tenía. Mientras acude a adquirirlos preparo el alimento. Su alimento. La contrapartida será pura si no la esperas nunca.

No dejo de sorprenderme con lo último que leo. O están todos afectados por el síndrome de la descentralización, o ya no se escribe poesía en este país.

Ya ni la gracia es arte, es eso, gracia. Y la poesía no espera que te rías, quiere que tiembles, llores, te estremezcas.

Ha vuelto el mirlo. Trae en una bolsa cinco cuadernos rojos y cinco amarillos. Le entrego su alimento. El color, como el hambre, llena al hombre de humo.

 

domingo, 29 de julio de 2012

Soledad y silencio


TODO lleno de humo. ¡Qué fácil es adentrarse en él! El humo es la ventana que tiene vistas al mar o a la montaña y donde el agua golpea los cristales. Acabas amando el humo, acercándote, deseándolo. Pero el humo proviene de los no sinceros, de los poetas agrupados y que escriben sin soledad ni silencio.

El humo es el engaño, el máximo desvío, la bella planta repleta de pulgones. Mientras salten los sapos respiraré tranquilo.

Los rabilargos se comen las peras del árbol. He tomado una y he tirado una docena. Todas andan picadas, un inmenso orificio que toma un color marrón. Las peras están dulces, un poco arenosas pero agradables.

Junto al membrillo, en el suelo, he depositado las peras comidas por los pájaros. Les dejo el alimento. Una columna de humo gris se acerca a gran velocidad. Son rabilargos. Tenía razón Platón con eso de los pájaros, los hombres, los insectos.

Suena grande el concierto, comen, se pican, disputan el más mínimo trozo de fruta podrida. El humo no se esconde, intenta protegerse y acudir a su hueco pero no lo consigue.

El humo es lo fácil, hacerte amigo suyo o escucharle. Mientras corran los topos dormiré plenamente. El humo no me sirve, aporta nada bueno: engaño, falsedad, la no poesía.

Corro a casa y dejo a los pájaros en su lucha. La disputa ajena no será la justicia. En soledad la poesía se ve de otra manera. Cierro la ventana para no escuchar el ruido de las aves. En silencio la poesía se oye de otra forma. El caos es argumento, la lucha de contrarios de soledad y silencio. La auténtica poesía del indudable centro.

 

sábado, 28 de julio de 2012

Silencio y soledad


LA poesía es sinceridad y es compromiso. También es perseverancia, silencio y soledad. Todo lo que rodea la vida debe centrarse en la poesía. La música, el arte, las insinuaciones. Aquello que te aleje de la armonía plena, del centro indudable, debe ser rechazado.

No importarán los comentarios, las manifestaciones. Debes seguir un rumbo único, el verdadero. La fidelidad en la creación es una y personal.

Descubro cada día que nada importa nada. Enciendo el cigarrillo con dos manos y quemo el mechón del cabello que se deja apostar. Lo fácil es estar, agruparse, comentar, presentarse en los tiempos grandes con un café entre las manos.

Busco lo que aquellos no poseen. Huyo de los no sinceros y contemplo la luz del sol con gafas amarillas. Es la histeriagrafía, la manifestación de lo verdadero. Quiero seguir siendo lo que quiero. Cuando algo suena a olvidar debes dejarlo a un lado. Y seguir, seguir haciendo algo. Lo tuyo. La armonía.

Mientras nos llegue el sueño seguiré siendo alguien, o algo. Desde el centro la vida se observa de otro modo. Los círculos vuelven a estar cerrados. Es la alegría de ver, un mimetismo telúrico, la esencia, el centro indudable. Lo único que existe. Silencio y soledad.

No echo de menos a los poetas. Amo la poesía. Pero la auténtica.

 

jueves, 26 de julio de 2012

Por los siglos de los siglos


AQUÍ luchando con un desvío que se agarra al codo y no desea soltarse. Y el codo es el camino que nos lleva a la mano, y la mano al cuaderno marrón.

Dice don Nicanor que los desvíos permanecen por los siglos de los siglos. Y le reprocho siempre el mismo comentario.

Ahora, bajo la luz de una luna repleta de colores, contemplo el hemisferio. Y creo que Parra tiene razón. Sin desvíos no hay matices. Sin interés no existe la discordia, el caos, la perseverancia.

Lucha uno para poco o nada. Duele el codo cada vez más y el cuaderno marrón acaba sin hojas y en la basura. Tengo que desplazarme hasta las sombras para depositar allí lo que podía haber sido.

He apagado el tocadiscos y he jugado en la noche a arrojar los vinilos contra las encinas. Se escucha el sonido de los pájaros y de las ranas. Salen las salamanquesas a la luz del porche, a buscar su alimento.

Reptiles contra insectos, pájaros contra hombres. Es Platón que me llama desde la cocina. Prepara algo. Tomo con la mano izquierda el codo derecho. Está caliente. Este desvío quema, arde. Deseo que se convierta en humo y se disperse. Pero a pesar de todo permanecerá por los siglos de los siglos.

 

miércoles, 25 de julio de 2012

Hambre para mañana


HEMOS hipotecado nuestro futuro por muchos años. España nunca será lo que ha sido. Los intereses que se pagan por los bonos no son asumibles. La diplomacia no funciona.

Han ido por España. Aquí las cosas no se han hecho bien, pero los especuladores y los países del norte (Alemania entre otros), han destruido España. Después irán por Italia, más tarde por Francia, aunque aparente estabilidad la Bastilla está muy jodida.

Y este es el cuento de comenzar y acabar el mismo día. No me extraña que nuestros ministros anden por Europa suplicando clemencia, aunque cuando los reciben ven más demencia senil que aristocracia.

España no consigue levantar cabeza. Estamos estampados frente a los medios que retratan a una prima de riesgo cada vez más abultada. Y nos asustamos. Pero los bonos marcan el ritmo, la verdadera historia de una próxima caída.

Aunque Gregorio Luri siga defendiendo a los políticos y establezca comparaciones filosóficas con la antigua Grecia, ni estos políticos son los que eran entonces y no olvidemos que Grecia ya ha sido rescatada. No sirve de ejemplo.

Un país es una historia y la historia presenta continuidad. No consigo entender nuestra pasividad. La economía sumergida de España es tan grande que no hay tantos parados como dicen. Y hay tantos enchufados, que las críticas y mensajes por redes sociales en el fondo las manipulan aquellos que no desean que se les corte el grifo. Un grifo que no ha dejado de manar agua en muchos años.

La culpa fue de Aznar, él es el culpable, quien inició el origen de todos nuestros males. Impulsó a España a una economía que no ha dado resultados. Pan para hoy es hambre para mañana.

 

martes, 24 de julio de 2012

Carta abierta a Mariano Rajoy


SIEMPRE lo he dicho: no me gusta Rajoy. Parece un bobo con cara de estreñido, aunque sabe más que Briján. Del tal Briján hay varias explicaciones, unos lo sitúan en Jerez, otros en Huelva. Pero debía ser listo para quedar en la expresión.

Un gobernante que tiene más de quinientos asesores y no acierta ni una huele a rescate. Todos chupando y él haciendo el canelo.

Con el dinero que se gasta en asesoramiento podría contratar a un poeta, o a un filósofo. Los consejos serán idénticos: “Salga usted señor Rajoy todos los días en la tele”.

Si Mariano, que no Briján, diariamente desde que la cosa se puso como cosa, diera una rueda de prensa pública otro gallo cantaría. Veamos. Aunque la cara no se la pueda quitar nadie, explicaba a los españoles la situación, y nos pediría favores que gustosamente aceptaríamos.

Pero si no da la cara y se le ve saltar en los goles de la Eurocopa ha perdido la credibilidad y el consenso.

España está falta de comunicación, deseamos saber la verdad, necesitamos cariño. ¿Por qué no elimina usted las Diputaciones y, en cambio, les da más poder? ¿Por qué no elimina usted el Senado, que no vale para nada? ¿Por qué tenemos más coches oficiales que USA? ¿Por qué no elimina, de un plumazo, todas las agencias públicas de enchufados a dedo? ¿Por qué no elimina las subvenciones a Fundaciones del PSOE y del PP? ¿Por qué no suprime los millones que van a parar a sindicatos y partidos políticos? ¿Por qué hay en España medio millón de políticos que nos cuestan dinero?

En España faltan funcionarios de carrera, sobran enchufados que acaparan las plazas como favor político.

Tantas consultas sin respuestas. Y eso, señor Rajoy, es lo que España necesita oír. Y desea hacerlo de su boca. Acabará acostumbrándose a su mal hablar y peor talante, pero le acabarán queriendo.

Salga todos los días en rueda de prensa. Pero no en el Congreso, en la tele, a los españoles, en todas las cadenas. Y explíquenos la verdad de una vez por todas.

Y, de mi parte, despida urgentemente a los más de quinientos asesores y contrate a un poeta, o a un filósofo, que es lo mismo.

Embelesamiento


LA teoría de Platón y los animales me ha sorprendido. Sobre todo los pájaros. Buscadores de humos que limpian el ambiente con el movimiento de sus alas. Lo de los reptiles nunca me conmovió, ni lo de los felinos. Pero los pájaros y los insectos han llegado al alma.

La contemplación es admiración, pero no embelesamiento. El excesivo sentimentalismo en la naturaleza provoca menosprecio. Con ojos de razón, siempre con ojos de razón de la palabra.

 

lunes, 23 de julio de 2012

Puñeteros desvíos


EL mar siempre pequeño. Así, repleto de espuma y con olas muy grandes. Los bares también pequeños, limitados, familiares. Al entrar te saludan por tu nombre, como el matiz que escapa de la sorpresa del humo.

Los matices se encuentran en la naturaleza. No todos pueden observarlos, pero permanecen. Son la esencia de la razón de la palabra, y habitan en el centro indudable. Como las olas, igual que los bares.

El humo es el desvío más peligroso. Quien habita y nunca encuentra su propio espacio, el hueco de salvación. Llegas en el momento equivocado y abres los círculos con la palabra, con la razón de la palabra.

Me han pedido que escriba en un mantel de papel de un restaurante. Ha sido un artilugio, mientras expulsaba el humo por la boca. Un humo que buscaba pero nunca encontraba. Un humo engañoso.

Los amigos siempre serán enemigos. No deseo a nada ni a nadie, y mucho menos a aquellos que hoy se critican y mañana se alaban. ¿A qué juegan? Repletos de humos habitan los mares grandes, los bares inmensos. Todo aquello que suena a olvidar. Quien decide el fracaso fabrica su muerte, es el halago mutuo, la desesperación de no saberse cierto, de no encontrarse nunca.

Sobre la mesa el libro de Leopardi, Cantos y pensamientos. En edición de Colinas para Galaxia Gutenberg. En la mano el cigarro. El vaso con hielo junto al libro. Me miran aquellos que poseen la verdad y la certeza les será rechazada. Nada parece todo.

Pido un café para salir del paso. Para decir con la mirada aquello que no observo. Busco los matices a todas horas, sin ellos nunca podré expulsar los desvíos. Puñeteros desvíos de ciencia cierta.


jueves, 19 de julio de 2012

La linterna que alumbra


CUANDO hablo con Chile la mayor parte de nuestra conversación la ocupa la persona. No saber de la vida más que el pulso vital de su existencia. Interesa poco la literatura, para lo que se puede leer.

Dice Antonio que en Ibiza hace un calor insoportable. Arde España. De mentiras y conciertos. Resulta curioso que esos que se hacen llamar poetas y valedores de nuestras letras, en la actualidad, solo consiguen el reconocimiento de los mediocres, sus acólitos. Por más que sumes tu agradecimiento, el autor (no sincero) sabe que no lo ha conseguido, ni lo hará nunca.

Comentaba con TRR sobre dos nombres bajo un sol de cuarenta grados. Uno, del norte, nunca ha sido nadie. Todo lo que tiene es humo. Y así ha sido siempre. Humo pobre, del que no busca apenas el espacio. Se hace llamar crítico, poeta, ensayista, traductor. Y no es nada, ni será nada.

Otro, del centro, irrumpió con una prosa fina, indiscutible. Pero su poesía nunca llegará a la altura de las circunstancias. Y él lo sabe. Juega, experimenta, se ejercita. Nada más. No hay nada más allá.

Ambos reclaman el símbolo, pero la magia no los visitará. La tierra está en el centro, en el centro indudable. En Mozart, en Mahler, en Wagner, en la predestinación. Y las sombras previenen, no sobrellevan.

Una linterna alumbra el camino hacia el centro. Es una luz fabulosa. Viene Juan Ramón con sus Idilios. Rilke, Parra, Leopardi. Platón discute con los astros. El hielo se derrite. Ahora no hay poesía en España. Y no lo digo yo, lo dice mi conciencia. ¿Apostamos un verso o un remordimiento?

 

miércoles, 18 de julio de 2012

El humo


CHOCO está muy mayor. Gordo, con los ojos rojos, cansado. Le cuesta pasear por las calles del pueblo. Mira a las señoras que habitan las puertas de las casas. Se sube en tus piernas si apareces sentado en el porche. Choco está mayor.

La discusión es una lección de filosofía. Sergio ha soportado que el ser es y el no ser no es. También he vaciado la teoría de la causa primera, aquella que es original.

Por más que digan los sabios, los que creen que entienden de poesía, que la gracia es remedio, eso nunca será poesía. El remedio es la esencia, y la gracia una disculpa. Algo tan atemporal que lo que has leído hoy mañana habitará en el humo.

Ese libro que hoy comentas, y dices que es poesía, léelo junto a aquel de Novalis, o de Rilke, o de Leopardi. O de Machado, sí de Machado. Verás que todo es un mal sueño, errónea fe.

La poesía es duda, pero duda y remedio, razón de la palabra. No suelo hacer caso a las críticas que leo sobre un libro. Nunca noto la falta en los deseos. Prefiero acariciar a Choco y llamar a Chile para oír las palabras que se deben escuchar.

Choco está cansado. Si hablas bien de mi libro te prometo una columna semanal en aquella virtud. Donde habita el olvido. Mentiras, falsedades, impostura.

Tira Begoñita del perro para meterlo en casa. Cuesta. Hace valer su edad y su maña. Pero la maña no es oficio, no te confundas. Los versos son palabra, razón de la palabra. Y que hoy vaciles es el síntoma del estreñimiento. El humo nunca encuentra su espacio.

 

martes, 17 de julio de 2012

Feria de San Fernando (Cádiz) (2012)





Los márgenes blancos


HAY un supuesto lógico en la botella de agua. Aspiro el cigarro y expulso el humo de una vez; dios ha sabido darme libertades.

En la balda más alta de la estantería amarilla un libro destaca. Es un ensayo. Fue escrito hace muchos años y en una edición de los años setenta figura con colores llamativos. Llevo varios días con el libro entre las manos. Cuando tomo un bocado lo dejo sobre mis piernas para seguir leyendo.

He aprendido a abrir las hojas para sacar partido a los márgenes. Algo así ocurre con la vida.

Llevo toda la vida buscando la razón de la palabra y por fin descubro que habita entre nosotros, como las libertades. Se encuentra en los márgenes blancos de los libros, en lo que no hay escrito. Como si la esperanza determinara las voluntades del vacío.

La razón de la palabra es el centro indudable, la predestinación. La poesía se conjuga con símbolos y magia, en la tierra, en la tierra mojada.

La botella de agua refleja la luz del día. El cigarro termina. No hay más humo. El humo está compuesto por desvíos que quieren engañarnos. Por más que expulse el humo a los márgenes blancos, allí, nunca permanece.

El humo nunca tendrá su propio espacio. El humo es el pasado. El humo es la mentira. Como la mala poesía.

 

Un regalo

lunes, 16 de julio de 2012

Son pronunciamientos


MIENTRAS quiero decir que la plaza del Pan es la esencia de dios, aquellos que desconocen mienten. Es ley de vida, de la ordinaria vida que acoge las mentiras. ¿Has sido coherente con tus exposiciones? ¿Estás seguro? ¿Segura?

Después de todos estos años hace frío. Lo siento en las entrañas. Últimamente duermo poco. Me levanta Leopardi en la madrugada veloz, el infinito. A todos los poetas de ahora digo que dispongo de una producción completa, a aquellos que vienen del cincuenta para atrás, me dejo querer. El éxtasis es la insinuación, la verdad de tu lunar de la espalda.

Mala vida. Lo repite Jorge cada vez que le llamo. Todo suena a despedida. Una muchedumbre se provisiona a las puertas del Congreso. Las cadenas no dicen nada. Pérez Reverte sigue haciendo el gilipollas. El escenario es siempre el mismo.

El poeta canta, lee, persiste, identifica el encanto con la azotea de Moguer y, entre tanto venir, se esconde. Suena el despertador y vienen esos ojos de amor como los tuyos. Ojos verdes pasión, verdes Florencia, luminiscencia. He vendido mi sonrisa a Satanás, el oro lo dejé en la cuenta corriente del paraíso fiscal, aquella que me enseñó dios en noches de diciembre.

Todo suena a despedida desde entonces. Han sido muchos años. El daño lo dejamos para mañana, que el tiempo no define y la continuidad persiste. Si alguien pregunta le dejas la nevera vacía y los ojos en manos de buitres.

¿Russell? ¿Heidegger? Platón, solo Platón. Con ello me conformo, me confirmo y me identifico. Es la verdad. Entra un matiz por la ventana y dejo que se muera. Tiene razón Parra. La vida es un engaño y aquellos que intentan descifrarla se columpian. Se desean sentimientos y son pronunciamientos.

 

domingo, 15 de julio de 2012

Es semejanza


CON Heidegger por Friburgo. Le digo que el ser no depende del tiempo, es el tiempo quien le sustenta. Se lleva las manos a la cabeza. Nadie ha pedido nacer. Nos hemos encontrado en el mundo con un cuaderno, una pala o un bisturí. Cuando hemos querido darnos cuenta ha pasado el tiempo.

Para Juan Ramón el eterno tiempo siempre estaba presente. Como en Novalis. El tiempo es sensitivo, como la razón de la palabra. Son los tiempos los que inspiran nostalgia, pureza, sencillez. Percibe la esencia. Nos hace recomenzar.

Todos los que somos capaces de amar odiamos el pasado. Negamos su existencia. El recuerdo nos es predestinación, es semejanza. De ahí que Juan Ramón permaneciera con su dios deseado y deseante.

Por la ventana del salón un mirlo salta con un gusano en el pico. Le observan otros pájaros. Se regocija de algo que consiguió, pero lo hace en la actualidad. Dentro de un tiempo, en un futuro próximo, alimentará a su descendencia. No es predestinación, ni ser, es tiempo, es semejanza.

¿La impostura? ¿Russell? El tiempo. La poesía no es un proyecto, es remedio, es tiempo.

 

El matiz bajo la cama


HAY versos que ya no llegan, como las canciones que escribías los días claros. Nadie entiende. Acaso ese matiz que entró por la ventana y se escondió bajo la cama. No puedo ver más allá, el horizonte es siempre el mismo. La razón poética no es la razón de la palabra. Defiendo la segunda. Aquella que sabe y recomienda. La de la verdad.

Toco fondo estos días grises. No puedo levantarme. Las similitudes hacen que recuerde a Machado, a Cernuda, a Neruda. Prefiero a Juan Ramón. Juego a las cartas con Rilke, con Leopardi y Novalis. A pesar de ser genios son unos mentirosos. En el juego la mentira es certeza y la verdad un farol.

He terminado el poema. No me llega. Lo he enviado. Era una petición descafeinada. Stendhal sonríe. Prosigo con el altercado de la muerte oculta y cambio muchas comas.

Un joven desconocido y flagrante dice que mis versos están locos. Sonríe Stendhal. El vaso de whisky a medio llenar y el matiz bajo la cama. Desvíos por todas partes, como las arañas.

Escucho a los niños gritar en el porche. No hay nadie. Los agapantos se hacen de rogar. La muerte de Claudio y de Pepe acabó con casi toda la poesía. Stendhal sonríe. Antonio llama desde Ibiza. Se ha sentado en el centro del bosque a respirar. Juan Ramón sigue encerrado.

Dice don Nicanor que la poesía es tono, es ritmo y es conciencia. Lo puro para otros, lo medido para los no sinceros y lo ajeno para las voluntades. Toco fondo.

Olvidé que un verso puede amar en la noche, besar el lunar de tu espalda y huir. Hay que salir corriendo de las sombras.

Tengo a un ángel negro en la puerta de casa. No deja de llamar. Por la ventana veo a la nube con forma de poema. No hay pájaros en el hogar de la chimenea. Las ranas se hinchan cuando mueren por el cloro. Puta vida.

 

sábado, 14 de julio de 2012

En Vilna con Stendhal


¡QUÉ no daría yo por besar el lunar de la espalda! El del deseo, la falta, la locura. Paseo por Vilna con Stendhal. Desde el 2009 ha mejorado el sentido y la sensibilidad de la ciudad gamma.

Tengo que aprender los comportamientos sociales de los lunares. Ante un beso, una leve caricia con la yema de los dedos, un soplido suave. Todo suena a despedida. En el centro del corazón hace frío. No es diciembre.

¡Qué no soy crítico! Soy contemporáneo y todo cuanto eso implica: la capacidad de recomenzar antes que el tiempo acabe, nunca aceptar lo que nos llega sin el previo análisis. La rigurosidad lírica me la paso por el arco del triunfo parisino.

Después de todos estos años sigo leyendo a Juan Ramón. Hoy salto sobre su cama y enciendo y apago la lámpara de su mesa de trabajo. Una voz sobria y melancólica me llama. Es Juan. Desde su oscuro despacho me invita a que baje deprisa las escaleras de la casa-museo.

Estoy en la azotea con José Antonio. Aprovecha que hoy el tiempo es cómodo para limpiar con una brocha diminuta el rostro de una madona roja como el sauce. Le observo. Su cara hermética tiene los ojos en la virgen.

Lo quise todo. Perdí la vida una noche de diciembre. Tenía el teléfono en la mano y el libro de Leopardi sobre el sofá de color blanco roto. Los cojines marrones por el suelo, con los cuadernos. Pensé que el verso infinito era un lunar, tu lunar. Y lo acariciaba mientras repetía sobre la piel del mundo.

Fue una noche de gozo. Como una suite. Pero aun así me sigo preguntando si la poesía de ahora permanece. Responden las hormigas con una negación de cabeza. Ellas también prefieren a Juan Ramón. ¡Qué locura! ¡Cuántos no poetas! Los no sinceros no saben ni entienden de matices, de desvíos. Y lo tienen a huevo.

viernes, 13 de julio de 2012

miércoles, 11 de julio de 2012

¿Dónde estará mi noche?


ES Platón el poeta de la historia. Escuchar, observar, sonreír, leer. ¿Poesía ahora? ¿Poesía? Sonrío. Leo.

La bandada de rabilargos me acompaña en el paseo. Ellos gritan. Tampoco la digieren.

¿Y la noche? ¿Dónde estará mi noche?

 

lunes, 9 de julio de 2012

Sector político


El problema de España no es el sector público, es el sector político.

 

Lo no sinceros


DESDE la noche. Siempre aparecen los no sinceros con su voz de talante y sus gestos repletos de desvíos. Hay una luz por encima de todas las luces. Es la palabra del corazón. En 1985 llegó la muerte a casa y la estaba esperando. Tenía la mano fría, el sombrero torcido como los cuadros del salón y por su piel corrían las hormigas.

Era la muerte oculta, el presentimiento, la premeditación. Era un día gris. Llovía el agua sobre el cristal de turno. No había pájaros, lo recuerdo muy bien. En la azotea el anillo se buscaba entre las risas de Diego y Juan.

En ese justo instante aparecieron las aves. Miraron desde lejos la joya de la vida. Y agarrada en el pico de un paciente gorrión hicieron acopio de su existencia.

La poesía se hace de rogar. Le digo que se quede pero marcha deprisa como los insectos. Desea el cuaderno negro. Los marrones no le satisfacen.

Hay que empezar la fiesta. Aunque nadie la entienda. Los no sinceros se apuntan a la vida. Digo me rindo en todos los idiomas, son los imposibles. Suena la palabra.

Hablaba hoy con Colinas del acto de estar vivos, aunque la muerte te visite en domingo. Mencionaba a Loreto que no es familia pero como si lo fuera. ¿Un matiz? Solo busco un matiz.

Dentro de la muerte oculta habita la noche de gozo. No la escribió Novalis. Se dedicó a Colinas. Ya están aquí los no sinceros de nuevo con su melodía. Me marcho. Viajo sobre la piel del mundo.

 

domingo, 8 de julio de 2012

Las gotas del vaso con hielo


EN la noche siempre aparece la muerte oculta. Sin ella es imposible que calmemos los aires, los encuentros, las gotas de agua que salpican del vaso con hielo cuando vas a beber.

Si te sirve de algo repetiré la palabra rare en su idioma. Al igual que aparece en la botella morada de JB. Los imbéciles observan a escondidas, imaginando que no hay pistas ni vulgaridad. Pero todo se sabe, nada se contiene. Hasta esa figura hermética y manida de Platón con un dedo muy alto mientras Sócrates agoniza.

Voy despacio. El infinito es la inmortalidad, lo que observo desde la ventana del salón cuando estoy en la playa. Una lejana sombra dice que me acompaña. Los rabilargos lloran. Floto entre todos los miembros de la familia de pájaros.

Nunca visitaré la playa, ni la casa. Lo indecible hay que guardarlo en el silencio, lo dice Platón, no lo olvides. Cada vez que tomo el vaso con hielo, apoyado en la servilleta azul, para beber un poco, gotea. Son tres gotas de líquido que manchan la camisa. Un papel evita que se haga extensible, como el poema de Virgilio.

He notado que has llegado mientras dormía. Estaba sentado en el sillón de la película, con los ojos cerrados. Lejos del suelo pienso. Floto entre la gente. No debes llorar la muerte de Sócrates. Él consintió su estirpe. Es la muerte oculta.

Prosigo con Leopardi. Debo decir Colinas otra vez. No hay infinito en Platón. Hay inmortalidad, recursos y vehemencias. Una triste figura que pasea por el porche y el árbol de dios que mueve las ramas al sonido de los rabilargos. Un ruido estridente como la última canción de Sharleen.

Tapo mis ojos, agarro la pared, subo las escaleras. Voy a tu encuentro. No apareces. Ando despacio. La poesía del poeta debe ser insegura, como en un ser perfecto, como la verdad que tiene oportunidades.

Estarás a mi lado si sigo sentado en la escalera. En suspenso. Depender de sí mismo es aplaudir a las sombras, a los dioses, a las generaciones. No depender de nadie es como cuando Sócrates pregunta a Eutrifón. La misma sensación. El fenómeno de la aparición de los seres preciados.

Sobre el manto de tierra observo el horizonte. Me separo del suelo. Soy respetuoso pero odio la política y los dioses.

 

sábado, 7 de julio de 2012

Los reflejos de la belleza


LEOPARDI admiraba la creación sin consuelo. Aquella que se realiza en el conocimiento de su propia limitación. Y esa búsqueda nos lleva al infinito, a su divisa, a la majestuosidad. El infinito es el centro del bosque. Sus puertas abiertas admiten a la muerte oculta, al consuelo escondido.

Hoy me he sentado en la hierba a contemplar la tarde. Permanecen los pájaros, los insectos, los árboles, las flores y sus colores. Tengo que elevar la cabeza para ver a las nubes. Pero nunca molesta, condiciona la propia esencia.

Entre todas las cosas visibles en la naturaleza se ha de alcanzar la luz, la tierra y la amenaza. La creación es el acto armónico que comienza en domingo. La amenaza es la palabra. Pero en el acto puro. En la limitación y transparencia.

Los poetas no son iniciados, son contempladores, admiradores, figuras armónicas. Limitados y finitos. Reales. Hay que ser consecuente para entrar en el centro.

Una estrella en el alba viaja del Catch Club hacia la realidad. Novalis sigue buscando el infinito. No encuentra sino cosas. Es su espacio imaginario, en su palabra, la creación indudable.

La palabra se edifica si has llegado al domingo. Justo en el mediodía. Mes de diciembre. Allí deslumbrarán los reflejos de la belleza. Solo en ese instante.

 

viernes, 6 de julio de 2012

La cavatina


EN todas las casitas verdes o blancas que habitan las encinas y los acebuches han anidado los pájaros. No ha sido un mal sueño. La vida por encima de las posibilidades reales. Una antigua foto junto a mi madre hace pensar en la muerte. Lo que ahora es mañana dejará de ser. Y las casas de pájaros acabarán vacías. Todo toca a despedida.

Paseo junto a la entrada del centro. El pilón se ha rodeado de lavanda y romero. Una casa verde ha caído al suelo. Dentro los restos de un nido y huevos diminutos y rotos. Las hormigas tienen las bocas llenas de plumas.

“Las bodas de Fígaro” suena alto. Si tuviera delante a Barbarina le recitaría un poema de Novalis. La tomaría de la cintura en el fandango del final del acto tercero. Hablaría al oído con eco, el Ecco la marcia.

Cada día leo un poema de Parra. Uno diferente. Ya he dado la vuelta a sus versos en varias ocasiones. Hay una obertura de sonidos junto al centro. Los pájaros, el golpe del agua mientras cae al recinto cerrado del pilón, el perro del vecino que ladra a los gatos y a las ranas. No hay estruendos, ni señales. Sigo teniendo fe en la lírica clásica. Aquella que lamenta los encuentros entre la desfachatez y el odio.

He perdido lo que tenía que perder. He ganado un final algo triste pero acompasado. Mi vida es un aria (La cavatina).

Descanso en el sofá y miro la pared a la luz de unas velas. Los cuadros están torcidos pero ya no me levanto a corregir la simetría. Los timbales, los violines, clarinetes, fagotes, flautas. Los argumentos sinfónicos mantienen la estructura del libro de poemas que tengo entre las manos. Del mismo libro de siempre.

El centro del bosque está vacío. Hay soledad pero no hay silencio. He perdido. Se prohíbe el acceso. A lo lejos viene el conde de Almaviva junto a Antonio, el jardinero.

 

miércoles, 4 de julio de 2012

La pirula


Tus mejores amigos serán tus peores enemigos. Es la ley de la contradicción. Pero para eso hay que estar vivo.

 

martes, 3 de julio de 2012

Es la desorientación


CAMINO hacia el Pórtico. Me espera Tales. Sócrates anda discutiendo con Meleto. La acusación es la insistencia en lo privado. La defensa es la anotación de las convicciones.

He dejado la Custom en Madrid. También el libro de Parra y el manuscrito de Juan Ramón. Saber es estabilidad y olvido respeto. Entiendo la filosofía como respeto, pero olvido es el término que mejor califica a la necesidad.

No respondo al teléfono. ¡Para lo que hay que oír! Dejo que suene en melodía diacrónica. Comienzo un poema inspirado en el Pórtico y el juicio de Sócrates. De fondo Lakmé. Rompo el poema y arranco las hojas del cuaderno marrón. Tomo los restos y acudo junto al árbol de dios. Prendo fuego al papel. Sócrates se enfada. Dice que salía bien parado en los versos. Le repito una frase que dijo a Hipias: ¿La ley es algo que hay que sufrir?

Odio la ley. Es mayéutica. Tomo un vaso de cristal muy fino y lo arrojo al césped. No se ha roto. Con la rama de una encina hago añicos el vidrio. Eso es mayéutica. Es diálogo. No tengo que defenderme de nadie. Simplemente de mí mismo. Un mal trago.

Piso los cristales rotos y sangran mis pies. Siento un dolor minúsculo pero intenso. Es la desorientación.

He pedido a Natalia que me envíe la guitarra por Seur. A portes debidos. Sócrates es un hombre sensato. Como la mensajería. Tiene un afán desmesurado por contradecir. He regalado el libro de Parra a Jorge. Los poemas fotocopiados y manuscritos de Juan Ramón han sido el presente para Manu.

El principio de todas las cosas no está escrito aún. Como el juicio de Sócrates fue una farsa. Una interpretación dualista. Amo el alma, el centro del bosque y tu belleza. Los que gobiernan podrían arder junto al árbol de dios. Siempre salen mal parados. Como Eutidemo. ¡Muerte a los políticos! Perdón, es la desorientación.

 

lunes, 2 de julio de 2012

Palabra de tórtola turca


LA literatura es algo muy serio. Las miserias que rodean a la literatura y sus poses hacen ver al mundo una imagen que no es real. Que los autores promocionen sus novelas u obras en las páginas personales y digan que son acojonantes, son miserias de los miserables. Migajas, poses. Hay vanidad que se puede cortar con un cuchillo sin afilar.

En las presentaciones se habla bien, solo bien. Pídale usted al rabilargo, ese que tiene el nido en la casita verde de la encina, que haga de maestro de ceremonias de su último libro. Si merece la pena lo dirá, pero sin pose. Si no es literatura explicará al mundo, a conciencia, lo que ha leído. Y ha leído bastante.

Si te sirve de algo te diré que en la naturaleza no hay vanidades, hay poetas, tierra, nubes, pájaros, agua, árboles. ¿Sigues flotando?

Se debe abrazar a la naturaleza. Arrojarse al mar en calma y oler la sal por tu cuerpo.

Pero claro, esto es como hablar al burro Platero de los solsticios y los equinoccios. O escribir un artefacto en la servilleta del bar para después venderlo.

La imagen que posee el mundo de la literatura ahora es la misma que tiene de los gobiernos, de los gobernantes, de la iglesia, de la felicidad.

Vivan los náufragos, los acantilados de roca, los pobres de corazón, los que imponen la verdad por encima de sus propias miserias, los bienaventurados en la guerra de seguir, seguir haciendo algo. Vivan las velas de colores, los libros de poemas de la estantería marrón, los gusanos que se arrastran por la tierra evitando que el pájaro de turno se los coman. Vivan los calabacines gordos y hermosos, los tomates rojos, la flor del mirto y de la lavanda ya seca. Viva la hierbabuena que crece por todas partes extendiendo su territorio al buen olor. Viva la literatura de los literatos. Aquellos de las miserias y las poses se pudrirán como todos, pero antes. Palabra de tórtola turca.

domingo, 1 de julio de 2012

Valencia


Ahora todos somos Valencia.

Teléfono de voluntarios para Valencia: 902 222 292.



Hago acompañamientos


LLEVO unos días con la Custom. Solo hago acompañamientos. Hay momentos en los acordes que el sonido se confunde con la salvaje melodía de un mensaje de la BlackBerry. Tomo el móvil para ver lo que dices pero nada. No hay comunicación.

Mi escenario es pequeño, reducido. Siempre los mismos libros, idénticos autores. Riqueza y ayuda. Nada suena a despedida. Mi escenario no está vacío. A veces un autor me sorprende y lo acojo en la estantería roja por un tiempo. Con el paso de los días vuelvo a tomar su libro y lo rechazo. Mi escenario es limitado pero seguro. La estantería roja está vacía.

Todas las páginas en blanco se reducen a revisar unas canciones, unas notas musicales que sugieran más comercialidad y la pérdida. Mi pobre encanto es un sueño.

En la Fnac de Plaza Norte, en San Sebastián de los Reyes, el último ejemplar de La vida alrededor se lo llevó una señora muy elegante que había adquirido también el definitivo poemario de Trapiello. Permanecía escondido entre los libros de Parra y la antología de Chus y Luis sobre poemas de futbol. Me llevé al hotel los poemas de Joyce. Tengo que meditarlos. El sandwich de pavo hace la misma digestión que la llama de la vela con olor a fresa.

Mis acompañamientos son de cuerda. La ocarina la reservo para momentos de rigor. Cuando me piden ayuda. En esos instantes donde el acorde es nota y la nota palabra. Y vuelve el sonido que confunde el tono del mensaje con el traste 3 y en la quinta cuerda.

Hago acompañamientos. Nunca he sido protagonista. ¿Mayor o menor? Solo invento palabras.