martes, 26 de mayo de 2020

Día 73



Había un mapa y una brújula. Un fresco de muchos colores en una pared intermitente, y la palabra de unos y de otros que sonaba con la pasión del aire y del respiro.
El mapa y la brújula. La solución no es inventar. Hay que ingeniárselas para seguir viviendo, para demostrar que estamos vivos, que leemos, que seguimos leyendo, que contemplamos la estatua de Dante en la Piazza dei Signori. Que lloramos como lo hacen los hombres. Cuantas más preguntas, mejor me escondo entre las paredes de Minerva Libri. No está mal y sus propietarios son gente de bien.
Almuerzo temprano en el número 2 de la Piazza, en el Caffè Dante Bistrot. Me saludan con la pasión de un ser habitual. Pongo el libro sobre la mesa, el libro y el viejo maletín de cuero donde habitan los cuadernos marrones. Pido el Spritz Aperol, un poco de queso y un lápiz con la punta muy fina. Sonríen. Dante también sonríe.
Si alguien puede volver cálido el invierno, esa eres tú: la lectura. El motivo, el argumento. El reto de volver a las páginas de un libro, al mapa y a la brújula. Corro por la Via degli Alpini.
Y el único superviviente: el libro, un libro, los libros.
No hay silencio en los libros, en los libros verdaderos.

Buen día



lunes, 25 de mayo de 2020

Día 72



La mayoría de las personas se entienden a sí mismo, en cambio no logran alcanzar la luz que se presenta en la palabra de otros, en la palabra de todos. A veces leemos bien, y comprendemos, y en la mayoría de los casos leemos para convencernos. No hay que manifestar nuestra voluntad, debe quedarse en casa, en nosotros, en el entendimiento. Aquel que se creía sabio (o era considerado sabio por aquellos que leen para sí mismo) se ha convertido en un simple divulgador de mediocridades.
A veces Montaigne se engañaba a sí mismo, y conseguía equivocar a sus lectores. Mejor que equivocar, podríamos escribir desplomar (en término del propio Montaigne). Si el espíritu se baja mucho, se acaba en la mediocridad, en la simple divulgación, en la tempestad sometida que diría Heidegger. Y se suele bajar mucho, abandonamos el conducto, la representación del mundo, la transformación del tiempo, y así, ni descubrimos ni aclaramos, simplemente ejercemos de incompetentes.
Hay que seleccionar las lecturas. En la mayoría de los casos, hay que descubrir todas aquellas lecturas que no son verdad. ¡Hay tan poco verdadero! Las personas disponemos de la habilidad de conocer, pero para ello hay que querer y hay que estar, hay que estar siendo. Conocer es una virtud, es el origen. Todo lo demás es a sí mismo. Y eso no es arte.
El silencio es abandonar el sí mismo de nuestra representación.

Buen día



domingo, 24 de mayo de 2020

Día 71



Y aquí la luz, la misma luz de ahí y allí. Idéntico silencio y los hombres ya luchan por un nuevo mundo, por engendrar su ideología, por concebir la inhumanidad y el odio.
Todos son perversos, a un lado y otro de la balanza, todos se acomodan, todos aceptan la política como vicio, y abandonan la vida, la saludable luz que nos acoge.
Se encaminan a la guerra de personas, a la irreflexión, al destierro de la libertad. Sin hombres de bien el mundo es un dominio, un territorio enfermo. Las leyes injustas no protegen, inciden más aun en el rechazo del consuelo.
El mal hombre es el fruto del mal político.
Hubo una vez un silencio extraordinario, era el silencio justo.

Día 70



La misma luz y una luz tan diferente. La luz del alimento, la luz que no atormenta, la luz que otorga sentido al silencio.

Buen día