Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamiento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de marzo de 2010

¡Menudo plantón!



Al final recibí plantón. Fue sonado, por cierto. No se presentó dios a la última cita.

Le esperaba como palabra, como deseo. Y dios es eso, lo que cada uno necesita en cada momento. Cuando lo solicitas no aparece y cuando no lo necesitas te indican con palabras que vas a ser condenado eternamente a los fuegos del Averno.

Los mendigos lo buscan. Los necesitados lo reclaman. Y dios nunca aparece. Esa palabra desafiante de amargura, triste como los camerinos del Falla en carnavales.

¿Quién eres realmente? No dudo de tu existencia, aunque dudo de tu certeza, de tu ingenuidad y de tus movimientos.

¡Menudo plantón! El abrazo acabó en paseo y la conversación en desatino.


martes, 2 de marzo de 2010

¡Los vivos!






En Siltolá no hay lugar para los vivos. Los muertos representan la equidad y el ocio. Nadie con dos dedos de frente será capaz de forzar la realidad.

A veces vivimos más de lo previsto, y vivimos de forma desmesurada. Un momento, una ocasión, una virtud.

La vida debe entregarse a quien no puede disfrutar de ese momento.

Un joven filósofo decidió depositar su tiempo en otros momentos. Despertó en una habitación de hospital.

La virtud de su existencia radicó en entregar su vida a los demás, a los que necesitaban el tiempo, la lluvia y la nostalgia.

Debemos manifestar lo necesario, sólo lo necesario.

Lo demás es eterno mientra dura.


martes, 16 de febrero de 2010

ACT (DOS)



Cansado de escuchar, esperó pacientemente
que se hiciera el silencio.
Y el silencio acabó engañando a la espera.

sábado, 23 de enero de 2010

Aristóteles y el cabrón



Llevo una temporada en el infierno y aún no me he cansado. Total, para lo que hay que ver. Para lo que hay nuevo que leer, me quedo otro rato eterno.

Todos estamos en ese otro lado a veces, suelo hacerlo muy a menudo. Una vida es propia y original, y se suele vivir una vez. A las reencarnaciones las llamo los “juancojones”, y a los deseos “cuartetos” (¡hay tan pocos buenos!).

Un día en el Averno descubrí que la mujer debe ser respetada, que es un ser único y maravilloso. Pero existe un grado de incompatibilidad con el sentido común del ser humano.

Una vez, en un curso de doctorado sobre Aristóteles, un alumno comenzó a hablar de la mujer en sentido figurado. Y lo hacía con despecho, con rencor. No sabía si era Aristóteles o Wittgenstein. Ver, pensar y sentir.

Reproché literariamente al joven, con versos de Neruda. En ese momento no salían otros.

Transcurridos unos años, encontré al alumno un día paseando por la avenida de la Constitución. Iba acompañado de mujer y de dos hijos. Miré los ojos de la joven y entendí, que el ahora filósofo, seguía siendo el mismo cabrón de siempre.

¡Ya lo cogeré en el infierno! En esa ocasión, en vez de versos de Neruda le recitaré poemas de Gamoneda.


domingo, 17 de enero de 2010

Dejemos de marcar nuestro propio ritmo



Se sigue marcando el ritmo. Cada cual marca el suyo, a su interés. Funcionamos por intereses, exclusivamente. Al sol que más calienta, sin oficio ni beneficio.

Cada uno va a lo propio, lo demás no interesa, nunca ha importado.

Pero todos queremos lo mismo, como los presocráticos, acabamos buscando el origen de nuestra felicidad para no separarnos de ella nunca.

Como Novalis, que sigue conquistando el infinito entre las cosas. Y al final ¿qué?

Si supiéramos realmente lo que nos depara seríamos distintos, muy diferentes.

Hoy comienzo a marcar mi propio ritmo.


domingo, 10 de enero de 2010

En toda su intensidad



Quiero hallar un sentido a todo lo que rodea al arte, y me quedo con el sentido. Exclusivamente con él. Si sigo buscando me engaño.

El sentido es la presencia de uno mismo en nuestro mundo. En cada cosa. En un cuadro, un libro, una composición musical. Aportamos nuestra presencia en la creación para rebelar al misterio. Pero lo hacemos externamente.

Por ejemplo, me gusta la poesía de Gimferrer. Pero no tanto como a García Martín. Cada uno aporta su presencia en una creación determinada. Y al final formamos parte de ella.

Lo que no es creación no puede ser sublevado. No debemos confundirnos. Lo pésimo es pésimo y ya es suficiente.

Cuando leí Una educación sentimental de Vázquez Montalbán, intenté encontrar ese sentido artístico. Y fue fácil. La obra me impactó. Esa poesía llenó mi sentido de misterio y sensaciones.

En cambio, si leo a Gamoneda debo hacer un esfuerzo tremendo para lograr entrar y comprender, hasta explicar. Esa enumeración de versos raquíticos apenas levanta impresiones.

La buena poesía es el sentido. En toda su intensidad.


sábado, 9 de enero de 2010

¡Pobre imbécil!



Toda la ignorancia nunca nos completa. Tenemos ganas de mirar a través del ojo de la cerradura. Lo que descubrimos nos sorprende, nos entristece. Seguimos estando solos, pero ahora lo deseamos.

Hemos dejado de confundir el sentido con la frecuencia. Nunca seremos felices pero al menos, tenemos conciencia de ello. Y esa conciencia será permanente.

Deja de engañarte. Lo que hay a tu alrededor no vale ese pimiento. ¿Por qué haces lo que haces? ¡Pobre imbécil! ¿Crees que llegarás lejos? ¿Crees que eres alguien?

Ignorante, estúpido, un nombre en una lápida, y con suerte, lo que quede de tu familia oficiará una misa por ti en alguna ocasión, cuando se acuerde.

La tristeza es el símbolo de la felicidad. Por eso os veo a todos hablando tan bajito, tremendamente bajo en el silencio de la mansedumbre.

Pero no te alegres, por favor, ya que entonces muere la soledad. La de los otros.


martes, 17 de noviembre de 2009

Perdiendo el tiempo



Una vez tuvo a un amigo, confiaba en él, el grado de compenetración los acercaba. Pero el amigo le engañó. Aprovechó una sutileza para estafarlo.

Lo denunció, el mal mayor no tenía importancia. El mal moral era el problema.

Y así pasaron los días. La amistad había muerto para siempre. ¿La amistad?

Salvo que alguien diga una vez que nunca podrás ser amigo de otro, todo es infinitamente predecible. Y a partir de ese momento, nada deja de tener sentido.

El todo o la nada. La vida o el nacimiento. La muerte o la falsedad.

Ya ha perdido los argumentos, es una foto en blanco y negro por la calle. No lleva carrito. Está asustado. Vive perdiendo el tiempo. No escucha.


domingo, 15 de noviembre de 2009

La recepción del hotel



El martes viajo a Madrid. Por las noches me encuentro solo en el hotel, y suelo delirar.

La madrugada nos hace descubrir que la vida en ocasiones no tiene sentido. Y el poco sentido que le queda nos confunde como a una pared dormida.

¿Por qué dejamos de decir las cosas que acabamos diciendo? ¿Nunca hemos estado tan bien como en los ratos del hallazgo? Tengo el sentido planteado, pero sin ninguna posible definición.

He olvidado caminar normalmente, y ahora todo es una forma de arrastrarse, una obra de mejora que no termina nunca.

Quiero mantener la felicidad, pero este presente lo impide.

Si alguien encuentra mi corazón, por favor avisar a recepción. Gracias.


viernes, 13 de noviembre de 2009

La lámpara de sal



En una ocasión el hombre pudo elegir entre la lámpara de sal y el sentimiento. Y eligió la verdad. Nunca más esperamos lo que pedimos. La sorpresa no se olvida. Esta memoria me rehace, nos retoca como a un maniquí de caucho.

Nada se olvida. Ni una palabra que no se dijo a tiempo. A veces, cuando quiero llorar, el silencio se convierte en egoísmo, en verso, en palabra.

Es la iluminación del desperdicio. La basura de los necios, los enfermos de amor que nos agradan.

El interruptor se ha pulsado, y la lámpara enciende su vida a la pasión. La sal no es hermética, ni secreta. Una sola palabra en la nostalgia.

Vamos para el suicidio, la mesa de escribir es la distancia.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Post Card



Enviamos palabras de muy diversas formas. Con una carta, un mensaje telefónico, una mirada, la caricia, el llanto, una palabra. Siempre la palabra.

No es una manifestación de alejamiento, ni una compasión. Es un envío real, reconocido. Enviamos, no dejamos de hacerlo. Queremos, necesitamos, aguardamos el momento justo y el proceso comienza su comunicación.

Un poema, un verso, un fonema tal vez, y esos ojos, cerrados, oscuros, tristes. Culpas lo que no fue, lo que dejó de ser por una simple misiva.

Nos decimos adiós, sin el viva la vida, y quemamos las cartas como si fueran hojas secas.

Me marcho, es tarde ya, tengo que escribir otra carta, y no lleva destino.


viernes, 6 de noviembre de 2009

El silencio de dios



Estaba a punto de acostarme y recibí la visita de mi amigo dios. Llevábamos unas semanas sin hablar, como una pareja enfadada. La primera vez me asusté un poco, ya se sabe, respeto, nervios, impaciencia. Pero ahora, tras el saludo habitual de rigor, le preparo un Tequila Sunrise mientras hago lo propio con mi Mexican Mule.

Vino a reñirme. Estaba descuidando el lenguaje, la sonrisa, lo correcto. Tras una charla inicial, entre sorbo y sorbo, comenzó un diálogo digamos, poco productivo.

He dudado, no sé si venía por la copa o porque realmente me estaba pasando un poco. Se lo pregunté a lo bestia, sin rodeos. Y calló.

¡No sabes lo que duele el silencio de dios! Es diferente a otros. Calla pero te mira de arriba abajo. Sus ojos son especiales, no puedo definirlo. Lo fácil es decir que transmiten paz, pero no es cierto. Es un escalofrío inaudito. Como una aparición.

Apuró el vaso y estrechó mi mano con fuerza. En ese momento el escalofrío removió mi cabeza. Cerré los ojos pero lo seguía viendo. Se había marchado pero estaba.

Dios ha sabido darme libertades. Su silencio, y el mío.


lunes, 2 de noviembre de 2009

El poema auténtico



Liberamos sentidos y acusamos cansancio. Esto de leer provoca a veces alucinaciones. Crees que es bueno cuando en realidad es pésimo, y en otras contradices los hechos, y esta vez sin apóstoles de por medio.

La verdad es que nos cansa. La lectura efímera, los poemas de siempre, esos versos repletos de colillas sin ceniza que en realidad se traducen sin sentido.

El poema, una vez que nos cautiva nos retiene. Es único ese verso. Y cuando se destapa descubres que es el tono, el ritmo, la presencia de luz, el regocijo.

Tiemblan todas las piernas, respiras y lo sientes. Lo auténtico domina, lo falso desconcierta.

Y el cansancio se va, desaparece. Leería cien mil noches, si el poema es así, como se siente.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Poesía y silencio



De leer banalidades estamos ya cansados. Todos los días lo mismo. Uno muy superior, otro que se la pela, y el necio del discurso que piensa, He descubierto el mundo, las letras, lo divino.

La crítica eficaz, la que discurre, permanece en silencio, no habla ni publica. Manifiesta lo bueno en soledad. Después de muchos años dirán, que ese joven poeta (no tan joven entonces) fabricaba unos versos que dejaron sentado a más de uno.

Es esa la poesía, la que se enseña pero no se divulga. La que se escribe pero no se vende.

Poesía, pureza, libertad, y silencio.


sábado, 31 de octubre de 2009

Poesía mínima



La poesía es la envidia de los iconoclastas, el suspiro de los necios, la creación de los amantes.

Un poema equivale a diez mil situaciones, y conjuga conceptos, nos hace pasar hambre y llora en su agonía.

Para escribir un poema se requiere inteligencia y lucidez. Aquel inteligente que escribe, lo hace, pero no es poesía. El lúcido que escribe tampoco hace poesía.

Los libros que leemos, los versos que escuchamos, la vida que debemos. Y en una mínima extensión, la auténtica poesía nos aparece.

Un poema justifica una exigencia, pero nunca es mínima.


viernes, 30 de octubre de 2009

Una de cal y otra de arena (El bronce de Cayetana es de ternilla)



I

Suelo ser el culpable de todo cuanto me rodea. Cargo con esa responsabilidad y desconozco realmente el grado y el propio manifiesto. No puedo más. A veces no quiero escuchar nada que haga soportar más tonterías y pamplinas.

El sentimiento de culpabilidad es medianamente soportable, pero extremadamente cansino. No controlo mis actos en demasía, y suelo saltar a la primera de cambio.

Que me gusta Ondina no es un secreto. Que he sentido la muerte de Bernarda de Utrera, tampoco. Detesto la mentira, el engaño y que se toquen las pelotas en mi presencia. Por eso me escondo, para que se las toquen a sí mismos, los ignorantes y capitulizadores.

Una de cal, y otra de arena. La vida, amigo, la vida.


II

Cayetana de Alba está triste. La ubicación de su estatua en los Jardines del Cristina es la causa.

El Paseo de Colón podría haber sido un buen emplazamiento, el que ella soñaba. Junto a sus queridos toreros Pepe Luis y Curro. Un mano a mano servido. Pero el bronce de Sebastián Santos está ya manchado a perpetuidad.

Amiga del corazón y enemiga de Sevilla. Fría, distante, soberbia. Ese acto andaluz en el Maestranza donde los jornaleros la esperaban hace años, sigue en todas las memorias históricas.

Cayetana es el síntoma del poder de otros tiempos. La distancia que existe y ha existido entre Madrid y Sevilla. La imagen irrepetible de un constante dolor. Lo que podía haber sido y lo que ha sido, que decía el poeta.

A nadie le amarga un dulce, y menos bronceado. Pero no hay lugar, no hay color, no hay sentido.

Cayetana, deja que te recordemos como la duquesa de Alba. Que para estatuas nos bastará para siempre la de Ángela de la Cruz. La tuya es de ternilla.


sábado, 24 de octubre de 2009

Ejercicios bélicos continuados



¿Quieres guerra? ¡Vamos, no calles ahora! Justo cuando empezaba a sentirme cómodo. Entre tantos algodones y plumas de oca de la Provenza. Ese olor a lavanda mezclado con la humedad del verde.

Definitivamente quieres guerra. Y no me lo reproches nunca más. Sabes que pagarán justos por pecadores. Que se vive una vez para disfrutar de la inocencia, y me haces esto. Un día y otro día.

Jodido como la suerte me contengo, y a punto de estallar deshabilito lo permisivo y comparto lo incontenible. La vida, que tanto se repite y que más nos determina.

Y la guerra prosigue. Es un telón de fondo donde falta el decorado. La gracia de la muerte y el llanto de los pájaros.

¡Déjame hoy Luzbel! Aunque no tenga planes los deseo.


martes, 20 de octubre de 2009

Realidad y Literatura



A veces un hombre descubre que en su vida debe adoptar una postura nada cómoda. Te sientas de izquierda a derecha, remueves el asiento, y entonces un plástico duro te aprisiona. Es una burda imitación modernista de los sillones de los años treinta, pero mucho más duro.

Abrazas a quien desea abrazarse exclusivamente para no caer por la incomodidad. Y sonríes. Dar un sorbo a la copa es una excursión al fin del mundo, para que al final ésta se caiga y riegue los zapatos.

¡Cuánto de verdad y cómo de mentiras! La diferencia entre literatura y realidad radica exclusivamente en el subconsciente de cada uno. En lo que podría haber sido. En lo que supones. La indiferencia es un grado, y esto es una pantomima.

Hoy dormiré tranquilo, mañana me espera madrugar. Una mano que despide y un acierto involuntario.

Buenas noches y adiós. Es hasta siempre.


sábado, 17 de octubre de 2009

¡Escúpeme tierra!



He dicho alguna vez que este Cuaderno es irreverente. Y lo es por lo que escribe su dueño. Exclusivamente. Hoy hablamos de algo y mañana decimos lo mismo con otras palabras. No queremos oír álogos bonitos. Ni deseamos engañar a nadie.

Últimamente, y debido a cuestiones que omito, he descubierto que los poetas somos unos miserables. Miserables en grado sumo. Odiaba a muerte a los funcionarios, pero ahora también odio a los poetas. Me odio a mí mismo. ¡Es la vida joder, es la vida!

Mis razones tendré para escribirlo, mis motivos tendré para decirlo. Argumentos al fin y al cabo que no justifican nada, exclusivamente lo que pienso.

¿Nunca habéis pensado eso de trágame tierra? Pues yo digo, ¡escúpeme tierra! Pero hazlo ahora, que mañana es tarde, y ayer demasiado pronto.

Una película de amor inanimado. Una ventaja decidida en la suerte. La lluvia que cala la fachada. Todo es falso, egoísta y miserable.

Hasta mañana pues, que el dolor de cabeza supera esta dieta blanda que me hace delirar. Pero en conciencia.


jueves, 15 de octubre de 2009

¡Qué se jodan los feos!



Todo lo que sabemos y todo lo que decimos nos supera. Nos hace deambular, nos distorsiona. A veces alguien descubre que a su vida llega un invitado, pero el descubrimiento se realiza exclusivamente por correo postal.

Dicen los seguidores de este Cuaderno que muchas veces no escriben álogos porque no entienden las entradas. ¿Hay algo que entender? ¿Hay que comprender para dejar un álogo?

En cambio descubro que elementos curiosos y términos de tres al cuarto han provocado una centena de visitas. ¡Qué contradicción!

Una verdad no podrá ser nunca olvidada. Al igual que un murciélago desarrolla su visión nocturna, la escritura es un camafeo en el pecho de una dama. Bello y efímero. Siempre acaba en una caja de joyas inoperantes.

Querer. Decir. Leer. Comprender. Ese es el fundamento de la blogaduría. Ocurre que el tiempo avanza tan rápido, y las tecnologías superan a la propia creación. En 2.018 el e-book ganará al soporte en papel. Eso dicen los expertos. A nosotros nos cuesta. Pero ¿quién iba a decir hace unos años que los seguidores de este Cuaderno no entendían las entradas?

Mientras tanto, ¡qué se sigan jodiendo los feos!