Mostrando entradas con la etiqueta Mcr. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mcr. Mostrar todas las entradas
viernes, 29 de abril de 2016
lunes, 30 de diciembre de 2013
domingo, 29 de diciembre de 2013
Dragón
Pensó en una palabra, no precisaba más para conocer la situación real
del mundo. Todo aparecía reflejado en su rostro: dragón.
jueves, 10 de marzo de 2011
Vanidad
Hablas con la mirada. El cuadro está torcido. La impresión de los sentidos en la pared nos pone nerviosos. Apuras el zumo de mandarina y siempre caes, vuelas lo justo. Pero por favor, debes poner derecho el cuadro antes de marcharte. Adiós siempre suena a triste.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Vanitas
Siempre pensó que la fotografía era el arte de figurar al descubierto. Por eso su casa estaba repleta de retratos anónimos.
Un día, mientras recordaba unos versos antiguos, cubrió su rostro con un velo.
martes, 8 de marzo de 2011
Vanitate
Preparó café. Dos paquetes de cigarros y un buen cenicero. Folios y cuadernos sobre la mesa. Se disponía a escribir el poema de su vida.
En el suelo, los ciento veinte tomos de la Larousse.
lunes, 7 de marzo de 2011
Vaidade
Comentaba a todo el género poético la carta recibida, de un autor de prestigio, sobre su última publicación.
Sentía la grandeza por su piel, y la vanagloria en su intelecto.
Cuando llegaba a casa leía el escrito -ya plastificado-, y hasta se le saltaban lágrimas.
"Acuso recibo de su obra. Gracias."
domingo, 6 de marzo de 2011
Vanity
Prometí portarme bien. Desde entonces no muerdo mis uñas, ni arranco pelos de la barba. He dejado de ser extraño. Voy a olvidarme del mundo. Y a la segunda irá la fructuosa.
Vanité
Dejó de hacer sus necesidades para no expulsar grandezas de su propio cuerpo. Había agotado la edición de sus obras completas, y figuraba como el autor plus leído de poesía. Cuando falleció el perro (mejor amigo de los excrementos), descubrió que la tirada fue de un único ejemplar.
sábado, 5 de marzo de 2011
Vanità
Era tan grande la falsedad de los conductos capilares ajenos, que un día decidió hacerse permanente. Agachó la cabeza y nunca más fue visto.
lunes, 21 de febrero de 2011
Un conejo, un pato y un erizo (¿obreros?)
Había una vez un partido político que en su nombre contenía el término “obrero”. Sí, “obrero”, aunque a estas alturas resulte extraño. El presidente del partido era un conejo. El vicepresidente un pato. Y una ministra un erizo. Fueron a Cádiz para inaugurar el bicentenario de la Pepa. El conejo, el pato y el erizo se pusieron a jugar en el Club Caleta. El vencedor de la partida obtendría dos premios: un corte de pelo en el Corralón de los Carros, a manos de José Manuel, y un enorme carajo oriundo del lugar.
El erizo va a hacer todo lo posible por ganar ya que necesita un arreglito. El pato, nervioso y eficaz, también se esforzará lo suyo.
Gana el conejo. Pasa de las tijeras de José Manuel, y se queda con el carajo. Todo para ti, obrero.
sábado, 19 de febrero de 2011
Los ostiones del vituperio
Le llamaban el Mourinho de los ostiones. Vivía en la Viña, en la calle San Félix. Se sentaba en la puerta de casa en un banquito de madera. Siempre iba con una gabardina que tenía más mierda que la pantalla del portátil de la churrería Manteca.
La palangana repleta de ostiones a sus pies. Con la navajilla tenía un vicio de arte. Y no le faltaba la clientela. Lo visitaban hasta los científicos del Viagra para conocer su secreto. Dos ostiones abiertos con la fina hoja, cinco euros. Y se garantizaba el cumplimiento. Las parientas lo compraban para sus compañeros. “A mi Pepe le doy los ostiones y noche loca de vituperio”.
Un día le hicieron una oferta irrechazable. Por descubrir el misterio de sus ostiones le daban una barbaridad. Y aceptó. Les entregó la gabardina.
viernes, 18 de febrero de 2011
La diferencia
La diferencia entre un buen poeta y un poeta bueno radica, exclusivamente, en el color de la piel mientras sonríe.
El Pepe
La cara del hostelero era un poema. Su local vacío, y el personal apoyado en el quicio de la mancebía. Fumar o no fumar. Ese es el dilema desde hace unas semanas. No genera apenas ingresos. Tomaba una tapa y una caña en la barra, y mientras me miraba, exclamó:
- “¡Si el Pepe ganara las elecciones, seguro que no cambia la ley antitabaco!”.
Y respondí:
- “¿El Pepe, quién o qué?”.
Mantuvo sus ojos fijos en mi rostro y dándose la vuelta, con las manos en movimiento, gritó:
- “¡El congrio de su hermana, coño!”.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Tabulador
Estaba obsesionado con el tabulador del portátil. No dejaba de golpearlo mientras lo contemplaba. Veía las flechas y buscaba algo más. No me conformaba con la izquierda y la derecha. Y de pronto, un día cualquiera, encontré la tecla “Ctrl”. ¡Qué maravilla!
lunes, 14 de febrero de 2011
Inducir al error
La política me ha interesado siempre igual que los jazmines. Un olor a nostalgia y acaban por el suelo. Pisados, arrugados y con ese color de indiferencia. El político miente, el columnista falsifica, los acólitos aparentan; inducir al error en uno solo.
El beso en la cabeza
Lo único que recuerdo ahora de mi madre son las últimas visitas que realicé a su casa. Siempre estaba sentada en un sillón, encogida y con frío. Cada día que pasaba su rostro era más anciano, y sus manos se arrugaban. Solía darle un beso en la cabeza. Mi madre se fue un día, y el sillón quedó vacío.
Ahora estoy sentado en ese asiento. Tengo frío. No me atrevo a reclinar la espalda para evitar toser. Mi hijo dice que me ve cada día más anciano. Me acaban de dar un beso en la cabeza.
domingo, 13 de febrero de 2011
La falta de vicio
La historia de un país estaba ligada a dos sindicatos mayoritarios. En unas recientes elecciones sindicales, una tercera fuerza saltó a la luz, y se alzó con el primer puesto.
La falta de vicio y de negocio hizo que no diera la talla nunca.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
