Mostrando entradas con la etiqueta Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2020

Evento 201


El 18 de octubre de 2019 el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates organizaron en Nueva York el Evento 201 (Ejercicios ante una pandemia global). 

En dicho evento se establecieron los protocolos ante una posible pandemia y se indicaron algunas recomendaciones:

LOS gobiernos, las organizaciones internacionales y las empresas deben planificar ahora cómo se utilizarán las capacidades corporativas esenciales durante una pandemia a gran escala.

LA industria, los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales deben trabajar juntos para mejorar las existencias de contramedidas médicas (MCM) que se mantienen internacionalmente para permitir una distribución rápida y equitativa durante una pandemia grave.

LOS países, las organizaciones internacionales y las compañías de transporte globales deberían trabajar juntas para mantener los viajes y el comercio durante las pandemias graves. Los viajes y el comercio son esenciales para la economía mundial, así como para las economías nacionales e incluso locales, y deberían mantenerse incluso ante una pandemia.

LOS gobiernos deberían proporcionar más recursos y apoyo para el desarrollo y la fabricación de vacunas, terapias y diagnósticos que serán necesarios durante una pandemia grave.

LAS empresas globales deberían reconocer la carga económica de las pandemias y luchar por una mayor preparación.

LAS organizaciones internacionales deberían priorizar la reducción de los impactos económicos de epidemias y pandemias.


LOS gobiernos y el sector privado deberían asignar una mayor prioridad al desarrollo de métodos para combatir la información errónea y la desinformación antes de la próxima respuesta pandémica.

Esto ocurrió el 18 de octubre de 2019.


      Página del evento: AQUÍ.

      Vídeos del evento: AQUÍ.

      Asistentes al evento: AQUÍ.

      Conclusiones y recomendaciones: AQUÍ.

      Comunicado sobre la situación actual y el Evento 201: AQUÍ.


domingo, 13 de abril de 2014

Michel Henry


Aquello que no se rebasa, que no se arroja fuera de sí sino que permanece en sí mismo sin abandonarse ni salir de sí es, en su esencia, inmanencia.


miércoles, 18 de agosto de 2010

Crímenes pasionales



Hoy Aznar ha estado en Melilla. Parece que va a provocar un conflicto político nacional. Lo ha hecho bien. Primero llamó a Rajoy, pero estaba durmiendo la siesta. Rajoy duerme la siesta con pijama, gorro y osito. Todos los días. Al osito le habla en dialecto zulú. Le dice, “¡Cógeme el mandongo, mondingo!”.

Aznar, después de varios intentos, dejó un mensaje en el contestador del popular: “Mariano, que me voy a Melilla, pero no te lo tomes a mal. ¡Y deja de joder al pobre osito!”.

Tras su comparecencia fueron a almorzar. Al restaurante “El frontal de Riquelme”. Un clásico en Melilla. Los asiduos repiten y suelen solicitar el fantástico cuscús que elabora la hija del propietario. Debes coger buena mesa, ya que si no, nunca te llega el manjar, y esos desalmados que se apoltronan junto a la cocina, acaban con todo muy pronto. Y de camarero el presidente de la comunidad, el que cobra. Entre trabajo y trabajo hecha unas horas en el restaurante. Tiene más pluriempleos que la Pajín.

Tras el almuerzo, y al salir del establecimiento, un periodista español preguntó a ex presidente sobre la violencia de género y el nuevo macro ministerio de mi paisana, la Bibiana. Aznar al comprobar que era de El País, le dijo con voz seria: “¡Váyase, muy mucho, al carajo!”.

Lo de la violencia de género no tiene nombre. No sé si recuerdan que hace años, en los kioscos, la prensa se visualizaba colgada con pinzas de madera en unos cordelillos. Y entre esas cabeceras periódicas existía una que nos atraía, “El Caso”.

Además de las secciones fijas de entrevistas, actualidad, sucesos, casos macabros y demás defunciones, una llenaba numerosas páginas del medio: crimen pasional.

Toda la vida, páginas y páginas de crímenes pasionales. Lo que ahora es violencia de género antes se llamaba crimen pasional. Muertes ha habido siempre, para que engañarnos. Se ha matado, lo que se tenía que matar.

Una vez le pregunté a un amigo, “¿Oye, tú pegas a tu mujer?”. Y me responde, “Yo sólo la empujo un poquito”.

¿Y por eso hay que tener un ministerio? Al amigo también pregunté qué porcentajes de hombres son maltratados por sus parejas, y respondió rápidamente, “¡El cien por cien Javier! ¡El cien por cien!” Y agregó, “No salimos tanto en la prensa, porque nos van matando poco a poco”.


lunes, 16 de agosto de 2010

¡Menuda ordinariez!



No hay nada más ordinario que hacer un crucero. La verdad. Te secuestran en un camarote, con o sin vistas, debes comer a la hora que ellos digan, donde ellos digan, con quien ellos digan, lo que ellos digan y servidos por quien te toque.

Si deseas marcha debes acudir a unas salas inmensas, donde los niños duermen en los tresillos, los padres gilipollas sonríen, y la música o el espectáculo que representan es de los años cincuenta. Y todos ríen, se abrazan y se invitan con un plástico del que después darás buena cuenta.

¿Y el olor? Salvo la fortuna de pasear por la cubierta, todo huele a crucero. Marionetas sobre el mar, y ese insoportable hedor a filigrana manida que envuelve la atmósfera.

Las excursiones contratadas, amén de la inoperancia nunca visible, dejan mucho que desear. Unas horas en Roma, en Estambul, en Atenas o en Copenhague. Ni ves nada ni leche migada. Justificas la visita con una estancia falsa y adquieres recuerdos para demostrar que has estado allí. Pero, ¿has estado realmente?

Debes hacer cola para bañarte en la piscina, debes hacer cola para almorzar, debes hacer cola para poder hacer cola y desear buenas tardes al antecesor del desconcierto.

Es una ordinariez. La camarera del Titanic aguarda en la puerta de tu camarote. Debe agradar, realizar su labor y sonreír. ¡Falsa modestia! Y, ¿qué comemos realmente? Un chef de primera o de la BBVA, y el vino, con etiquetitas, de un día para otro. “Yo se lo guardo señor, es usted cojonudo”.

Y la cena con el capitán, telón de fondo. Lo ves aparecer con pantalón corto, y blanco, calcetines medianos, una foto para enmarcar y al saludarlo, descubres que es el presidente de la comunidad famosa, el que cobraba. Ahora es capitán de crucero, de yate. ¡Menuda ordinariez!


sábado, 24 de julio de 2010

Aurora Pimentel Igea



Quiero enviar un abrazo muy fuerte a Aurora Pimentel Igea. La vida, a veces, nos presenta inconvenientes que suelen ser convenientes. Certeros o no, la vida es una mezcla de sentido y sensibilidad, de pasión y ciencia.

Ahora, cuando menos queremos leer, cuando no disponemos de ganas de nada, nos presentan pruebas de azar de las que nadie sale con fuerzas.

Aurora, te envío un fuerte abrazo.


sábado, 6 de marzo de 2010

Carajo de Mar






El carajo de La Caleta, es una acepción que proviene del término vulgar "carajo de mar". Se trata de una especie marina (holoturoidea) de la familia de los erizos. La apariencia es realmente sospechosa, y como se dice por Cádiz, cuando te estés bañando en la playa no vayas a encontrar a ninguno, no porque muerdan ni piquen, sino porque a más de uno le puede gustar un carajo.


miércoles, 3 de marzo de 2010

¡Menudo plantón!



Al final recibí plantón. Fue sonado, por cierto. No se presentó dios a la última cita.

Le esperaba como palabra, como deseo. Y dios es eso, lo que cada uno necesita en cada momento. Cuando lo solicitas no aparece y cuando no lo necesitas te indican con palabras que vas a ser condenado eternamente a los fuegos del Averno.

Los mendigos lo buscan. Los necesitados lo reclaman. Y dios nunca aparece. Esa palabra desafiante de amargura, triste como los camerinos del Falla en carnavales.

¿Quién eres realmente? No dudo de tu existencia, aunque dudo de tu certeza, de tu ingenuidad y de tus movimientos.

¡Menudo plantón! El abrazo acabó en paseo y la conversación en desatino.


domingo, 28 de febrero de 2010

¡Tus muertos!



Sí que ha cambiado la tecnología y las circunstancias. Cuando Antonio, el hijo de la Saluita, cruzaba la acera y entraba en la calle Marqués de Comillas de Puerto Real, todo el mundo gritaba “¡Los muertos!”, “¡Niña, los muertos!”.

Y es cierto, llegaban los muertos, el cobrador del Ocaso pasaba a recaudar las pesetas que aseguraban un entierro digno.

Cuando llegó mi turno, y emancipé mi organismo, esto es, me fui de casa de mis padres, lo primero que hice fue llamar al Ocaso para hacer mi seguro de los muertos.

Me ofrecieron un ataúd con acolchado interior, terciopelo rojo y tres coronas.

Defendí mucho el acolchado interior. Un descanso cómodo nada tiene que ver con el pino Flandes duro como sus muertos.

Antes, las domiciliaciones eran para los ricos. Los muertos, la Hermandad, hasta la ropa se compraba a dita, se fiaba todo, y sobre todo la vida era una ocasión verdadera.

Hace años di orden al banco de la devolución de los recibos de la Macarena. Quiero verle la cara al cobrador. Ese jubilado falto de cariño, con necesidad de hablar, que antes de ir a tu casa te llama al móvil.

¡Sus muertos! ¡Los tuyos! Me regalaron el cochero en el pescante y los caballos con flores.

El día que yo muera no me lloréis ninguno, echarme tres en uno.