Porque nunca vemos la realidad, nos limitamos a observar. Y nos conformamos con eso exclusivamente. La belleza siempre está en el interior.
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miércoles, 13 de octubre de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
Carajo de Mar

El carajo de La Caleta, es una acepción que proviene del término vulgar "carajo de mar". Se trata de una especie marina (holoturoidea) de la familia de los erizos. La apariencia es realmente sospechosa, y como se dice por Cádiz, cuando te estés bañando en la playa no vayas a encontrar a ninguno, no porque muerdan ni piquen, sino porque a más de uno le puede gustar un carajo.
viernes, 5 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
¡Los vivos!

En Siltolá no hay lugar para los vivos. Los muertos representan la equidad y el ocio. Nadie con dos dedos de frente será capaz de forzar la realidad.
A veces vivimos más de lo previsto, y vivimos de forma desmesurada. Un momento, una ocasión, una virtud.
La vida debe entregarse a quien no puede disfrutar de ese momento.
Un joven filósofo decidió depositar su tiempo en otros momentos. Despertó en una habitación de hospital.
La virtud de su existencia radicó en entregar su vida a los demás, a los que necesitaban el tiempo, la lluvia y la nostalgia.
Debemos manifestar lo necesario, sólo lo necesario.
Lo demás es eterno mientra dura.
A veces vivimos más de lo previsto, y vivimos de forma desmesurada. Un momento, una ocasión, una virtud.
La vida debe entregarse a quien no puede disfrutar de ese momento.
Un joven filósofo decidió depositar su tiempo en otros momentos. Despertó en una habitación de hospital.
La virtud de su existencia radicó en entregar su vida a los demás, a los que necesitaban el tiempo, la lluvia y la nostalgia.
Debemos manifestar lo necesario, sólo lo necesario.
Lo demás es eterno mientra dura.
domingo, 28 de febrero de 2010
¡Tus muertos!
Sí que ha cambiado la tecnología y las circunstancias. Cuando Antonio, el hijo de la Saluita, cruzaba la acera y entraba en la calle Marqués de Comillas de Puerto Real, todo el mundo gritaba “¡Los muertos!”, “¡Niña, los muertos!”.
Y es cierto, llegaban los muertos, el cobrador del Ocaso pasaba a recaudar las pesetas que aseguraban un entierro digno.
Cuando llegó mi turno, y emancipé mi organismo, esto es, me fui de casa de mis padres, lo primero que hice fue llamar al Ocaso para hacer mi seguro de los muertos.
Me ofrecieron un ataúd con acolchado interior, terciopelo rojo y tres coronas.
Defendí mucho el acolchado interior. Un descanso cómodo nada tiene que ver con el pino Flandes duro como sus muertos.
Antes, las domiciliaciones eran para los ricos. Los muertos, la Hermandad, hasta la ropa se compraba a dita, se fiaba todo, y sobre todo la vida era una ocasión verdadera.
Hace años di orden al banco de la devolución de los recibos de la Macarena. Quiero verle la cara al cobrador. Ese jubilado falto de cariño, con necesidad de hablar, que antes de ir a tu casa te llama al móvil.
¡Sus muertos! ¡Los tuyos! Me regalaron el cochero en el pescante y los caballos con flores.
El día que yo muera no me lloréis ninguno, echarme tres en uno.
Y es cierto, llegaban los muertos, el cobrador del Ocaso pasaba a recaudar las pesetas que aseguraban un entierro digno.
Cuando llegó mi turno, y emancipé mi organismo, esto es, me fui de casa de mis padres, lo primero que hice fue llamar al Ocaso para hacer mi seguro de los muertos.
Me ofrecieron un ataúd con acolchado interior, terciopelo rojo y tres coronas.
Defendí mucho el acolchado interior. Un descanso cómodo nada tiene que ver con el pino Flandes duro como sus muertos.
Antes, las domiciliaciones eran para los ricos. Los muertos, la Hermandad, hasta la ropa se compraba a dita, se fiaba todo, y sobre todo la vida era una ocasión verdadera.
Hace años di orden al banco de la devolución de los recibos de la Macarena. Quiero verle la cara al cobrador. Ese jubilado falto de cariño, con necesidad de hablar, que antes de ir a tu casa te llama al móvil.
¡Sus muertos! ¡Los tuyos! Me regalaron el cochero en el pescante y los caballos con flores.
El día que yo muera no me lloréis ninguno, echarme tres en uno.
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
sábado, 20 de febrero de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
lunes, 15 de febrero de 2010
domingo, 31 de enero de 2010
El Ilustrado más torpe
Con ese tono de pasodoble o tango, y esa mezcla satírica y burlesca. Soy el ilustrado más torpe. Y debo agradecerle el término ilustrado, que creo no lo merezco.
Dice que no le gustan mis comentarios a las lecturas (algo tan personal e intransferible), tampoco los poemas (¡qué pésima la poesía ilustrada!), las entradas, los álogos, los juegos de palabras, ni el sushi ni el sashimi.
Y en cambio comenta, que admira ese amor por la poesía y el oficio editor de mi persona. ¿Acaso desea un favor editorial? ¿Aquel, como las putas, que se paga en especie? ¿O tal vez desconoce sus gustos y pasiones, comedido de envidias y préstamos crueles? Espero su respuesta, anónimo más torpe.
Respeto sus tendencias, sus pasiones, sus gustos, aunque no los comparta. Que soy torpe no dude, el mayor. ¡Tiene tanta razón! Nunca tendremos los mismos gustos. Yo prefiero el bogavante y la langosta, y usted el surimi de la poesía.
No sé si usted recuerda, el más pobre ilustrado (disculpe que invierta los términos, pero así es más poético), un verso que decía: “Mira que eres cabrón Sánchez Menéndez”. Omito aquel principio, y no descarto invitarle, ni decirle, que sin nombre apenas doy cuenta, y si es juego, ya me ha demostrado que nunca me sentaré en una mesa a almorzar con otro ilustrado tan culto y tan profano como usted, y que conste, que lo digo con cariño.
Dice que no le gustan mis comentarios a las lecturas (algo tan personal e intransferible), tampoco los poemas (¡qué pésima la poesía ilustrada!), las entradas, los álogos, los juegos de palabras, ni el sushi ni el sashimi.
Y en cambio comenta, que admira ese amor por la poesía y el oficio editor de mi persona. ¿Acaso desea un favor editorial? ¿Aquel, como las putas, que se paga en especie? ¿O tal vez desconoce sus gustos y pasiones, comedido de envidias y préstamos crueles? Espero su respuesta, anónimo más torpe.
Respeto sus tendencias, sus pasiones, sus gustos, aunque no los comparta. Que soy torpe no dude, el mayor. ¡Tiene tanta razón! Nunca tendremos los mismos gustos. Yo prefiero el bogavante y la langosta, y usted el surimi de la poesía.
No sé si usted recuerda, el más pobre ilustrado (disculpe que invierta los términos, pero así es más poético), un verso que decía: “Mira que eres cabrón Sánchez Menéndez”. Omito aquel principio, y no descarto invitarle, ni decirle, que sin nombre apenas doy cuenta, y si es juego, ya me ha demostrado que nunca me sentaré en una mesa a almorzar con otro ilustrado tan culto y tan profano como usted, y que conste, que lo digo con cariño.
sábado, 17 de octubre de 2009
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