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lunes, 11 de abril de 2011

Mañana martes 12 de abril, Gregorio Luri en Sevilla presentará su libro sobre Platón



Mañana martes, 12 de abril, Gregorio Luri presentará en Sevilla, su vocabulario de Platón.

Se trata de un libro imprescindible, del que ya se prepara su edición al búlgaro.

El acto tendrá lugar a las 19'30 horas en el salón de actos del IES Murillo de Sevilla (zona Nervión).

Los que aún no dispongan de la obra podrán adquirirla en el acto.

El catedrático Paco Socas, hará de maestro de ceremonias en dicha presentación.

Escuchar a Gregorio Luri es aprender. Quedan todos invitados.



miércoles, 7 de octubre de 2009

Broza



Todos podemos hacer lo que queramos. Todos. Ocurre que unos son capaces de hacerlo de una forma y otros de otra. Y al final siempre buscamos lo mismo y encontramos lo mismo, el vacío.

Así lo que desees lo consigues, de una forma siempre incierta. Es el principio de todas las cosas: la broza.

Todos tenemos un destino especial. Pero no servimos para nada. Nuestros actos son inútiles.

El origen de las depresiones es la broza. El origen de nuestra alegría es la broza.

Todo se acaba. Nada permanece. Ni siquiera aquello que es el principio, la broza.


viernes, 18 de septiembre de 2009

Existencialis



Tener una crisis es algo fuerte y grande. La provoca el estrés, el desengaño, la falta de paciencia, las cosas mal hechas, los desconciertos, la agonía.

Tener una crisis suele estar acompañado de un momento de rabia donde cuentas y cuentas y los números nunca se acaban.

A veces, en no muchas situaciones, esa crisis afecta a más de un campo de tu vida: profesional, familiar, ocio. Entonces hemos tocado fondo.

Y tocar fondo significa encontrar una ficción a la que puedes engañar. La llamas bonita, guapa, barata. Pero te agita, te corrompe, manifiesta un desconsuelo, y el nudo marinero que se forma, aprisiona momentos y virtudes.

Dejemos la pasión para el buen rato. Ahora toca sufrir, pero no cambies. Yo no voy a llorar, nunca lo olvides. Quiero reír entonces, y lo prudente aquí es vivir, pero vivir a nuestra manera, que no es otra cosa que tener una crisis.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

La doble verdad



Dicen que un acierto no es más que una impertinencia. Pero también dicen que todos tenemos un doble en otra parte de nuestro mundo.

Una vez conocí a la doble de una amiga en otro país muy lejano. Físicamente eran iguales, pero no tenían nada en común.

Nadie me ha dicho que existe otro igual que yo, aunque tengo la certeza que estará en otro lugar.

Siempre he tenido la curiosidad, y observo por si un día me lo encuentro y mantenemos una conversación. Profunda o no, debe ser algo inaudito, atroz, algo casi mágico. Hablas contigo mismo, y hasta puedes tocarte.

Esto que digo se contradice con la teoría del doble aspecto de Spinoza, pero no lo hace con la teoría de la doble verdad. Todo es cierto, todo es impertinencia.


martes, 8 de septiembre de 2009

Ser y destrucción



Nunca entenderé porqué Parménides opinaba y escribía que la guerra era el arte de destruir. Siempre pensé que la destrucción era sinónimo de horror, pero para el griego era arte.

La segunda parte de la cita es muy manida, y la evito. Ya he tenido mi dosis de política estos últimos días. La política no es arte.

Todos debemos volver al origen de nuestra existencia, al primer lugar, a nuestra esencia. Y lo hacemos ya que realmente nunca hemos salido de allí. Si pensamos que somos dueños de nuestros actos estamos equivocados. Todo está predestinado. Y nuestro camino tiene principio y fin, pero en círculo cerrado. El principio y el fin, son una misma causa.

Y desde luego todo es, nada deja de ser. Su esencia les transmite ese arte capaz de destruir, como en la guerra.


lunes, 7 de septiembre de 2009

Aprendiendo a morir



Ya decía Platón que aprendiendo a morir se vive mejor. Pero resulta que todos queremos vivir y nunca aprendemos a morir. Y mucho menos en paz.


jueves, 23 de julio de 2009

Dependencia



Desconozco el grado de dependencia que puedan tener las personas sobre sus propias actuaciones. Tengo una idea, pero es vaga. Los filósofos antiguos la ejercitaban hasta para cualquier cosa relacionada con el conocimiento. No existía el conocimiento sin dependencia.

Maritain, era muy propenso. Bastante diría.

La dependencia actual es de otro modo, mucho más simple. Los hay que no hacen nada sin consultar antes al gurú-consejero-amigo-enemigo-sabio. Y al final, a solas en casa, se tira de los pelos por haber hecho caso. Así, si veis personas sin pelo por la calle, podéis decir, “dependientes”.

La ignorancia del corazón es un grado de dependencia irreal. Y lo digo por vivir un caso similar no hace mucho. Los resultados o conclusiones los dejo en el aire de los atareados, que aún andan dependiendo.

Y, ¿quién no ha consultado alguna vez? Pero la consulta de reconocimiento. Sólo eso. Y si traspasa la barrera se convierte en adicción a la dependencia consumada.

La Ley reconoce grados de dependencia, hasta existe la propia Ley de Dependencia. Estáis de suerte, los maniaco-dependientes. Tenéis una Ley, y socialista. Ya podéis abrazar al capullo. Al capullo que la creo. (Si la hubieran redactado los de derechas, también serían capullos, pero en ese caso, capullos blancos de derechas, los otros son rojos).


miércoles, 22 de julio de 2009

Ápeiron



Hoy he aprendido de mi hija pequeña. Cuatro años, y da lecciones de espiritismo.

Estaba con ella en la playa esta tarde y se acercaron unas niñas. Lo normal. Se fue a jugar con ellas y al tiempo, cuando levanto la cabeza del Kirk-Raven (Filosofía Presocrática) la veo tumbada en la arena. Más tarde continúa en la misma postura. Entonces me acerco.

Le pregunto qué hace y me dice que está contando hasta infinito. Las niñas le han dicho que infinito es un número muy largo y para contar hasta infinito, debe estar así infinito tiempo.

Le he dicho que se levante, que para los filósofos antiguos infinito, era como el aire o el agua. Lo infinito del ápeiron. Y entonces me ha dicho: “¿Y qué es el ápeiron?”


martes, 21 de julio de 2009

Voces e Isegoría



He soñado que me dejé llevar por voces secretas de personas que hablaban en un tono muy suave. Eran voces sutiles, engañaban las palabras y hacían que confundieras el amor con la dependencia. No podía estar sin escucharlas. Cuando apartabas los oídos, volvían y se acercaban aun más para que no las olvidaras.

Cuando se acercaron plenamente confundieron. Lo hacían tanto que si necesitabas oírlas se apartaban velozmente y corrías tras ellas pero nunca las encontrabas. Las voces eran un desengaño constante. Un día hice por olvidarlas, por separarlas de la vida, de mi vida. Pero seguían y seguían. En el momento justo. Todo estaba milimetrado, o tal vez, salía así, improvisado pero cierto.

Y fue como las voces cautivaron mi existencia. Mantuve conversaciones constantes y seguras con ellas. Las amaba. Desnudé mi interior a unas voces que seguían trabajando. Loco de desengaño les dije que se fueran pero volvieron más fuerte. Y mantuvieron su compañía durante una temporada completa. No sé si estaba cuerdo por las voces o por mis sentimientos. Pero fue tanta paciencia que rompí los principios. Todos los principios. Se habían marchado.

Entonces, hundido y desalmado, asimilas que se han ido. Piensas que es para siempre. Pero no, al tiempo vuelven con más fuerza, y el tono había cambiado. Era fuerte, claro, consistente. Pero las voces ya no eran lo mismo. Nunca habían sido lo mismo desde el primer día.

Esas voces mantienen su criterio. Es la Isegoría de Sócrates, todas fueron tenidas en cuenta. Esas voces han vengado todos los males de mi vida, aunque padezca de migraña desde entonces. Esas voces que nunca se entregaron plenamente me hacen buscar ese claro del bosque para adentrarme en la espesura. Busco el camino desde entonces.


lunes, 20 de julio de 2009

Enséñame lo justo y necesario



La verdadera revolución de una persona comienza cuando olvida qué es y se centra en los demás. Todos tenemos un corazón. Un corazón que debemos y queremos utilizar. A veces no podemos hacerlo y por ese motivo provocamos un cambio transitorio en nuestra naturaleza.

Nadie puede engañarse. Tenemos lo que nos merecemos, y hacemos lo que nos permiten las limitaciones. Hemos forzado la máquina y el motor se ha parado. No debemos insistir. Hacerlo es para nada. No se consigue lo que se pretende. Tan solo el dolor y la injusticia.

Pero la vida es injusta, y la indeterminación es manifiesta.

Si alguien preguntase sobre la verdad, la única verdad, nadie podría contestar. Algún listo diría que sobre la verdad no sabría qué decir. Y se quedaría tranquilo y ancho. Y sobre las cosas no hay sino opinar, los hombres hemos encontrado lo mejor de lo que nos han enseñado.

Pero ocurre que nos han enseñado muy poco todavía.


domingo, 19 de julio de 2009

De puntillas por la naturaleza



La verdadera historia de una vida se hace apartándose de la propia vida. Así conseguimos estar sin ser vistos, ni molestados. Andamos de puntillas y, aunque dejemos nuestras huellas, no hemos estado allí.

La memoria entonces, es un juego de acercamiento a nuestra propia ignorancia. Cortázar entró y Zambrano también. Y del resultado conseguimos magníficas conclusiones literarias.

Lo indeterminado es lo correcto. Saber es incomprensible.

Dejemos para siempre el lado de existencia que no vive y volvamos la vista a la naturaleza.


viernes, 17 de julio de 2009

Lo Indeterminado






Pensar que valemos más de la cuenta no es un error, es una consideración justa y limitada, al menos para nosotros. Lo que piensen los demás no importa. En cambio creer que las cosas mismas se hacen justicia mutuamente por sus culpas, si es erróneo. Y si le añadimos la creencia de Anaximandro, que opinaba igual según el orden del tiempo, casi estamos perdidos.

Lo ilimitado en cambio, lo indeterminado, sí puede ser el principio de todas las cosas ya que nuestra creación implica nuestra destrucción. Nunca somos conscientes de lo que tenemos, lo que hacemos, lo que queremos. Necesitamos saber el porqué de las cosas que nos rodean, aunque sean inexplicables, y no queremos oír lo que realmente debemos oír.

Mantenemos una esperanza incierta e irreal. Lo uno y lo múltiple existen, pero sólo en nuestra cabeza, en nuestra vida. Y es así por necesidad. Debemos seguir creyendo en ello para mantener las fuerzas.

Nuestra vida no tiene más origen que nuestros principios, y éstos llegan al ser, por nuestras culpas presentes y futuras. Siempre estamos en movimiento, y siempre predecimos, cuando mejor hubiera sido, dejarnos predecir por lo indeterminado.


martes, 14 de julio de 2009

Vivos y Muertos



La verdadera vida de un filósofo radicaba hace años en la observación y la constancia. Exclusivamente eran sus argumentos sin salida. Menos mal que no abundaron los buenos. Tanto mirar y mirar hicieron que los hombres normales nos gastáramos, y quedamos tan delgados, que al ponernos de perfil dejamos de ser entes o razón, o tal vez empíricos escuálidos.

He roto todos los principios de la lógica, aunque me sienta vivo. Pongo derechos los cuadros, es una manía como otra cualquiera, y apenas puedo ocultar mi mundo por la calle. Silbo, tengo ilusiones, leo a los presocráticos de vez en cuando (el que me apasiona es Anaximandro) y escucho. Me gusta escuchar las voces de los vivos y los muertos.

Los que no están también hablan. Dicen frases con sentido muy flojito, pues han perdido la fuerza. Dar vueltas por el mundo es la única forma de encontrar el otro yo, ese que habita y hasta se parece a nosotros. Vamos creciendo en nuestro viaje. Así nos hallamos.

Nos cegamos de sentir, de querer aprender paso a paso un fin determinado y constante. Y nuestro engaño es la bandeja de entrada, donde todo cabe, hasta esos spam ilimitados. Debemos borrar y eliminar. Que sólo quede el verso, la palabra auténtica. Y en ese momento descubres que estás solo. La pureza.


miércoles, 8 de julio de 2009

Necedad


Una vida es un mundo. Un mundo es un misterio. Y el misterio es crecimiento.

Sobrevivimos al reencuentro, a la necedad, a la atención. No aplicamos nuestro propio yo al interior, siempre al exterior. No somos culpables de nada. Y lo creemos. La investigación de nuestra existencia deja paso al mañana. Pero el hoy es evidente.

Queremos que no se nos diga nunca nada. Nada. Comprendemos que un crimen es espontáneo. No le hacemos caso. Los factores de nuestra represión golpean la cabeza de uno, pero también la de los demás.

Y a todo esto, la culpa es el síntoma de la desesperanza.


viernes, 3 de julio de 2009

Época de cambios



Hay momentos en nuestra vida que tenemos o debemos asumir unos riesgos. Decidir unas actitudes y unos cambios que nos llevarán a la paz deseada y deseante. Momentos que intentas evitar y a los que temes realmente. Pero no hay otra opción. O lo tomas o lo dejas.

Me planteo muchas veces si merece la pena hacer o dejar de hacer algo para concluir en un entorno llamemos saludable. Sabiendo que el término saludable no es más que la tranquilidad temporal.

Ante esa incertidumbre inicial nos queda sólo la palabra. Y ante el posterior desasosiego la lectura, el diálogo, la inmadurez.

Tenemos que ser firmes. Estar convencidos de lo que vamos a hacer. Respirar y soltar aire. Por último contar hasta cien (esto suele relajar a veces, otras en cambio hace que salgamos corriendo).

Hablaba ayer Baltanás de la palabra y la escritura. Tal vez acudo ahora a él porque deseo decir tantas cosas que resultan más fáciles plasmarlas en un papel que enfrentarme con esa realidad nada virtual. Es el miedo escénico. Es el temor a la vida. El enfrentamiento a la razón.

Se debe hacer y se hace. Y los cambios los asumes o no, pero los consientes. Unificas tu propio yo a la realidad y el ser deja de ser uno para convertirse en arrepentimiento, en sinrazón.


jueves, 2 de julio de 2009

La vida es abstracción



El mundo a veces nos juega una mala pasada. Y digo el mundo por no decir la vida. Total, tres días que estamos aquí y por cojones tenemos que estar contentos, sonrientes, a gusto con nosotros y con los demás, y falsos. Sí, falsos. Hacemos lo que no debemos, ¿realmente haces lo que quieres?, te engañas, no sabes lo que quieres, comemos lo que nos viene en gana, y discutimos de eso y aquello sin saber realmente lo que es una discusión. Ni nos importa.

Nos cargamos de cosas inútiles que acabarán algún día en un vertedero, y nos rodeamos de seres humanos que nunca serán seres hermanos. Ante un fracaso ponemos cara de desesperación, y con los éxitos la cara en sí se nos vuelve desesperación.

La vida, es lo que hay.

Una vez una joven muy apuesta, intentó imitar la vida de los demás. Se le veía entusiasmada. Hasta se rodeó de animales. Cuando murió su mascota se dio cuenta que su capacidad era limitada, y que la imitación provoca desconcierto. Si no es capaz de vivir como uno mismo, cómo va a hacerlo sobre los demás. ¡Qué mala es la envidia!

Pero eso no es lo grave. Una definición de la vida, que en sí está vacía, es la abstracción. La llenamos de familia, de hijos, de trabajo, de cosas. Pero cada uno de los huecos de nuestra vida, no es nada. Es una abstracción. Y por tanto nuestra vida, la vida en sí, no existe.


miércoles, 1 de julio de 2009

Candados del alma





Vienes de Centroamérica para pasar un día, y te apetece cruzar el puente de Triana. No sabía que tú conocías una leyenda urbana que dentro de unos meses se hará tan popular en muchas ciudades del mundo, en todas aquellas que tienen puentes, y ríos, y enamorados.

Los candados, aún incipientes, aunque cientos, inundan el puente de Triana. Cogidos en los barrotes tienen escrito con rotulador permanente, y a veces, grabados, los nombres de los amantes.

Y ahora, candados unidos a candados. Entrelazados. Para que el amor no lo separe nadie.

Ayer una pareja de ancianos intentaba poner uno. Llevaba sus nombres. Mari y José. Tuve que ayudarles, no tenían fuerza para cerrarlo.

El amor es un puente, en volandas. Como la vida. Amarrados. Unidos. Encadenados.

Lo demás, es eterno.

Te marchas por la noche y me despido, el amor, no existe, el alma, tampoco.


sábado, 27 de junio de 2009

La lata de albóndigas



Ayer maté a un mosquito y hoy he matado mi vida. Sí, lo reconozco, he pasado del todo a la nada, o lo que es lo mismo, he pasado del ser al no ser.

Cuando Platón enseñó a sus discípulos en Siltolá la verdad de la vida, descubrió que por mucho que hablara, la vida siempre le depararía un único camino. Y lo intentó. Cogió su mochila y se lanzó al monte con el único alimento de una lata de albóndigas de carne.

Cuando tuvo hambre, después de mucho andar, y tomó la lata, se dio cuenta que no tenía abridor. Entonces pasó del todo a la nada. Andaba seguro, muy seguro, consciente que el alimento lo llevaba encima. Pero ahora, con hambre y cansado, estaba dispuesto a realizar cualquier cosa para enmendar su actuación.

Pero no había marcha atrás, eso se dijo. Sus discípulos le abandoraron, y quedó solo. Y con hambre.

Moraleja. Si algún día tienes el todo, cuídalo, mímalo. Pero comprueba antes que en tu mochila llevas esa cosa que abre los corazones.


miércoles, 24 de junio de 2009

Mexican Mule



Dios era más joven, así no lo había imaginado. Su rostro era blanco, a pesar de la barba. Y notaba arrugas, potentes arrugas. ¡Tanta edad!, me dije. Las primeras palabras a pesar del desencanto fueron de agradecimiento. Me agradecía haber aceptado la invitación y deparar en una inmensa y efímera tertulia entre dos personas, él y yo.

Pedimos un Dry Martini y un Mexican Mule. Fresquitos que el calor agobia. No diré quien pidió qué, dejo la duda.

Fue como empezó la charla. En un primer momento tenía tantas ganas de decir las cosas que aturrullé mi lenguaje, pero fui soltando amarras poco a poco. Él escuchaba sin aceptar. La primera conclusión fue esa, su capacidad de escuchar sin interrumpir.

Cuando acabé mi exposición de motivos consternados, como siempre, dio un trago a su copa y me miró. Sin mediar palabras. Miraba fijamente a los ojos. No me corté un pelo. Aguanté el temporal de indisciplina archivada, de reproches, de cabreos. Fijé mi vista en sus tristes pero elocuentes ojos, y aguanté.

Y así mantuve un pulso con dios, sin estrategias ni premeditaciones. Un pulso en toda regla. Imaginé en algún instante que de sus ojos saldrían rayos flagrantes y justos, pero no. Solo una mirada fija y constante.

No tuvo que decir nada. Los ojos habían hablado. Habían dicho todo lo que esperaba, y no sé si fue mucho o poco ya que ahora no recuerdo el contenido de la transmisión de ideas.

Sí recuerdo en cambio como entraba el M M, es para hombres, el tequila frío es una bomba, y sigo tan decepcionado.

Él en cambio, a los treinta minutos descansó.