domingo, 6 de mayo de 2012

La sinceridad


EN la naturaleza siempre estamos desnudos. Nos dejamos llevar por lo indeterminado, nada es lo que parece y en su defecto, todo es igual y tú lo sabes.

Muestra tu condición, tus ojos, abre las manos, entrega el alma cuando sea preciso. Tu obra te delata, tus pensamientos tienen esa abertura gris que condiciona.

Nunca sientas vergüenza, es preciso que tiembles. El miedo es necesario, el miedo es el frío, la tardanza, la propiedad del acto literario.

Hay alguien en tu vida que intenta transformarte. Suele venir de noche, mientras duermes. Sientes un escalofrío ajeno y diminuto. Es la emoción, el alimento, la prestación y el fuego. ¿Lo ves? Es imposible. Deja un hueco en la cama, sudor, olor a rosas rojas. Tiene la sombra de un ángel negro que intenta vender libros de poesía.

No consigo recordar la primera vez que me visitó. Sentí un recorrido constante y consecuente, pasó toda la vida libre de la tormenta en un confuso laberinto. Dejó una mancha sobre la mesita, una señal dominante, como una cualidad.

Vuelve a hacerse tarde. Hace frío. Este diciembre azul me hace que no venga a la memoria. Imaginar y recordar se superponen y confunden. Suena la voz de dios. Viene de su árbol.

 

sábado, 5 de mayo de 2012

Marqués de Comillas es ahora La Soledad


Aparqué en el Paseo Marítimo. Crucé rápido y entré en la calle de la Soledad. El número 1 seguía igual, como lo recordaba. Incluso en el caserón el número 3 aun posee la fachada con el escaparate de la sastrería de mi padre. Marqués de Comillas ahora es la Soledad.

A unos metros la Plaza de Jesús y el Ayuntamiento. Y a la izquierda el colegio del Santo Ángel. Ayer viví todos los recuerdos en un solo puño. El Bar Las Golondrinas permanece contiguo a la casa que me vio nacer.

Por fin una silla cómoda. El lomo de Platero resultó agradable. Me senté a la izquierda, no me gusta la derecha. El concejal de Cultura presidía. No supe si aprobar un edicto en la sala de plenos o justificar lo injustificable. La política y la literatura no se acaban entendiendo.

No admiro los actos, ni las fotos en los actos, ni los momentos posteriores y anteriores a los actos. Pero hay que estar, respirar, subir a Platero y tocar la humedad del centro.

Gracias a todos los que estuvieron, los que vinieron de lejos, los que hicieron kilómetros, la generosidad llegó a abrumarme. El aplauso tras la lectura de “Variación de Moguer”, también.

Al finalizar el acto se acercó un señor mayor que dijo que mi padre le había hecho su primer abrigo, y no recordaba si lo había pagado. Sus ojos tras las gafas de pasta formaban parte de la historia.





viernes, 4 de mayo de 2012

En Puerto Real (Nadie es profeta en su tierra)


Nací en la calle Marqués de Comillas número 1. Un gran caserón gaditano junto al mar. Olía la sal que entraba por las ventanas. El mercado estaba cerca. Aprendí de los buenos lo malo y de los malos lo eterno de las cosas. Crecí rodeado de empleadas de mi padre, pero aguanté mucho. El silencio para olvidar y el recuerdo para vivir. La nostalgia es el símbolo del arte. La última vez que estuve en Puerto Real el viento de levante era capaz de mover los contenedores de basura. Pero incapaz de tirarlos. Y ahora descubro que la vida, la literatura, es incompatible con cualquier tipo de existencia. Lo que hago de día es la sombra de la creación en la noche. Y van pasando las hojas de los calendarios que se doblan, como se dobla la cara cuando tienes paperas. Lo que más me hace disfrutar es arrojarme al agua en alta mar. Abrir los brazos y respirar, oler. Sentir su grandeza en mi cuerpo. Al mar le tengo respeto, pero nunca miedo. Forma parte de mi existencia.


 De La vida alrededor (2010).



Hoy 4 de mayo, a las 19 horas y en el salón de plenos del Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) presentaremos Faltan palabras en el diccionario (Poemas escogidos 1983-2011) (2011). Me acompañará José Manuel Benítez Ariza.

Volverá el olor a sal y el recuerdo de una infancia extraña.

Será un placer saludar a los asistentes.

(Más información AQUÍ).

jueves, 3 de mayo de 2012

Decir compartido


PLATERO, Mauricio, las hojas secas que caían del árbol, el sonido vulgar y desconcertante de los vehículos que cruzaban el puente y la sombra de Juan Ramón. Tapaba mi rostro con las manos, cantaba Gardel.

Se huele la naturaleza en cada esquina. Durante un descuido fortuito, el pájaro que todo lo sabe y nada determina, recitaba a Leopardi. No hacía falta la palabra, el silencio inundaba esa mirada compartida entre Platón y Sócrates. En los ojos del otro nos vemos reflejados. En la naturaleza encontramos el alma más pura y luminosa.

Los ojos son los órganos y el alimento el don. Todo cuanto se adquiere se percibe, se ordenan las actividades.

En Barcelona había una forma pura y elevada, la mirada se orientaba en círculos cerrados. Nuestra posición era la intensidad.

Mona Maris me toma de la mano. Dice cosas al oído. Es la asimilación, la inteligencia y el pensamiento. Platero sonríe. Barcelona fue un decir compartido, el logos de la mansedumbre.

 

Gusanos en el alma


HA dejado de oler a crisantemos. La fuerza del agua de lluvia ha destruido todo cuanto crecía, todo cuanto negaba. Se han marchado los animales, las nubes pasan muy deprisa. Los pájaros han arrojado al suelo mi figura.

He perdido media vida consignando recuerdos, la otra media se quedó en Puerto Real, en Moguer, en Barcelona. Todas esas ciudades llenaron el centro de mi círculo, la esfera mágica que olía a crisantemos.

Unos amigos han tomado el café con las sombras. He servido el encuentro con el libro de González en las manos. Agachaba la vista mientras el olor de la tierra ocupaba el ambiente. Hay hormigas por el suelo, arañas en las cortinas, gusanos en el alma.

Todos los hombres buscan el alimento en la naturaleza. El alimento es la esencia de los versos, despedirse de dios cuando se ha ido, invocar a los muertos que aparecen en un confuso laberinto de figuras y nombres. El alimento es la norma, la paciencia colmada.

Suena de nuevo Delibes. Reconozco esa música, esas flores, esas voces. Has mentido, estar cerca nunca significó escribir poesía. Ahora recuerdo la lectura en el porche de la piscina: el rabilargo, los gatos, el jardinero, la sombra del árbol de dios, el movimiento de las ramas de la encina. Todo es lo que parece, lo que fue un día.

Voy metiendo los libros en las cajas. Miro a Pérez Galdós sobre mi cabeza. El humo sigue buscando el hueco de salvación aunque los pájaros que se marcharon dejaron poco espacio, el movimiento oscilante evitó la ubicación.

Se apagan las llamas de la velas. Se derrite el hielo. Los cuadernos marrones están mojados. Siempre queda la  naturaleza aunque mueran los hombres. Siempre queda la poesía aunque exista la luz artificial.

Todo cuanto sé lo debo a la palabra, y la palabra es la naturaleza, el alimento que está exento de humo y de desvíos.

 

miércoles, 2 de mayo de 2012

La morada del verso


En Barcelona había un perro que se enamoró de mí. No paraba de acosarme por la calle. Cuando cruzaba el puente se pegaba a la pierna con la intención de encender esa vela que siempre está apagada. El perro se llamaba Aporía y ladraba con suerte. Mientras recitaba a Rilke en voz alta aullaba como un lobo. Cuando hacía lo propio con Novalis cerraba los ojos. En el momento exacto que comencé a murmurar los versos de Don de la ebriedad miró el cielo. El chucho tenía un don.

Parménides nunca negó el sentido, dejó de reconocer su realidad. Son las yeguas quienes me llevan por todas las ciudades, los umbrales, las fantasías; hay una gran abertura en el centro del bosque. Es la naturaleza. Mi carro es mi morada. El sendero de la desesperación posee señales, opiniones, apariencias.

En Barcelona descubrí que el impulso es nefasto pero también necesario. Es preciso, coherente, imperturbable. No son las apariencias aquello que me agita. La misma cosa existe porque puedo pensar, doy al infinitivo el valor del gerundio, el dativo lo dejo para más adelante.

El perro y mi presencia van encadenando recursos y pensamientos. Hago una montaña de libros con las obras de Rilke, de Pound, de Eliot, de Novalis, Leopardi, Colinas, JRJ, Claudio, Parra, Pablo, Platón, Vázquez Montalbán, Botas, González. La columna de poemarios está sobre la mesa verde. En las estanterías Byron, Baudelaire y otros. Tomo una bolsa de plástico reciclado para vender papel al peso. Los libros dedicados adquieren el valor de los hombres ignorantes que vagan estupefactos por el no-ser del aire.

Me queda un discurso, un solo discurso. Es la defensa de la naturaleza, la necesidad pensable y consecuente.

El perro ha amarrado mis manos con cadenas a la encina. No deseo soltarme. ¿Se ha extinguido la destrucción o ha comenzado? Sueño. Todo es continuo, nada es presente.

La poesía es un arte con la cara de un perro. La poesía es un fragmento inmóvil e ilimitado. La poesía está dentro de un círculo. Una esfera muy grande redonda y alcanzable. La poesía es uniforme, dentro de su discurso.

martes, 1 de mayo de 2012

1 de mayo


EN España hay 440.000 políticos y asesores que viven de la política. Y no viven mal. Si multiplicamos el dato de media de 60.000 euros anuales a cada uno, nos resulta la escalofriante cifra de 26.400.000.000 millones de euros.

Debemos sumar a ese número las subvenciones concedidas a fundaciones de partidos políticos, sindicatos y otros repartos que siguen publicándose en el BOE.

Y el rescate de bancos, entidades financieras, fusiones soportadas por el dinero público en detrimento de la Sanidad, la Educación, la Cultura.

¿Dónde está la crisis? ¿Y la necesidad? Se pelean por recortes en los servicios básicos fundamentales. Nos asfixian con su propia mediocridad.

Hoy, 1 de mayo, hagamos lo que nos venga en gana, pero por favor sin políticos. Un país sin políticos será siempre una nación saneada.

 

El libro de Pound


LA botella de refresco sabe más de la cuenta sobre la concreción y la paciencia. Lleva años en la mesa de la cocina. Ha perdido su color y la chapa está algo oxidada. Te he visto primero en la hierba y he corrido hacia ti. Cuando llegué te habías marchado. He mirado a la derecha y a la izquierda. Eres grande para desaparecer así, sin más.

Me ha engañado la hierba. No apareces ni detrás de los árboles ni encima de las nubes. Grito a los pájaros para que desvelen tu destino. Ninguno habla ni delata. Sobre la naturaleza estamos perdidos, sin ella no existe la poesía.

Arrojo la ceniza al vaso con agua y el ruido de la consumación me desespera. La llama de la vela no para de moverse. A lo lejos unos niños conversando y una rodaja de limón en un único recinto. Todo deja de ser natural cuando lo soportamos.

Las servilletas de papel amarillo tienen cercos de humedad. Las acerco al fuego y arden. El humo te busca, te habla, te quiere. El humo es ese verso que ha dejado de escribirse y se evapora en el círculo. Debemos estar dentro. Fuera hace frío.

La luz de la mesita tiembla.

Espero una llamada que no llega. Un correo que no recibo. Todos quieren ganar y uno quiere joder. Es la ley de la perseverancia. Desde luego si sigues así tus poemas pasarán por encima de la botella de refresco.

Creía que te marcharías, nunca supe que te irías así, de pronto. Pero todo es igual y tú lo sabes. Una botella sobre la mesa de cristal, unas vueltas de la vida que mienten y reprimen, una aproximación.

Enciendo un nuevo cigarro. Leo a Pound. Los años noventa no me gustan. Leo a Pound. Acaba de morir mi perro. Leo a Pound. No puedo escribir un verso. Leo a Pound. Resbalé por la escalera bajando de la azotea. He roto el libro de Pound.