lunes, 12 de octubre de 2009
El grado de coherencia (II)
Pero Bloom no soportó la pregunta con resignación. Ni siquiera mantuvo el orden establecido, ni los pactos de autor que circulaban en su mundo. Los mandamientos de los autores, de los editores, de los críticos. Tampoco tuvo en cuenta la opinión de lectores que confirmaban lo que todos sabían.
Estaba cansado. Creía que todo era injusto y nada verdadero. Pero en ese momento descubrió que su vocación era irremediable. Y que escribía para él. Lo demás es eterno. Y la coherencia dejó de tener grado, para ser fogonazo.
Estaba cansado. Creía que todo era injusto y nada verdadero. Pero en ese momento descubrió que su vocación era irremediable. Y que escribía para él. Lo demás es eterno. Y la coherencia dejó de tener grado, para ser fogonazo.
domingo, 11 de octubre de 2009
El grado de coherencia (I)
Bloom, dijo a Matheus, “¿Sabes cómo son los especuladores de la cultura?”. Y Matheus respondió, “Igual que nosotros pero mucho más feos”.
Unos se conservan mejor que otros. No me refiero al aspecto físico. La gordura, la ceguera, la sordera, la falta de movilidad, la calvicie, los vicios. Es el aspecto psíquico el que varía.
Todos los inconvenientes aparentes y constatables hacen de la cultura un pobre familiar de tercer grado. En cambio la psique demuestra y manifiesta un sentido común nada criticable.
Hay buenas plumas. Buenas cabezas. Sentimientos manifestados en grado de coherencia. Pero existen igualmente los mediocres. Unos necesitan a otros para enriquecer nuestra cultura. Para satisfacer el punto de comparación nada relativa.
Matheus recriminó a Bloom, “Entonces, ¿vas a seguir escribiendo?”. Y Bloom cabizbajo tomó su cuaderno y subrayó una frase, “Inteligente, ¡y este cuaderno es tuyo!”.
Unos se conservan mejor que otros. No me refiero al aspecto físico. La gordura, la ceguera, la sordera, la falta de movilidad, la calvicie, los vicios. Es el aspecto psíquico el que varía.
Todos los inconvenientes aparentes y constatables hacen de la cultura un pobre familiar de tercer grado. En cambio la psique demuestra y manifiesta un sentido común nada criticable.
Hay buenas plumas. Buenas cabezas. Sentimientos manifestados en grado de coherencia. Pero existen igualmente los mediocres. Unos necesitan a otros para enriquecer nuestra cultura. Para satisfacer el punto de comparación nada relativa.
Matheus recriminó a Bloom, “Entonces, ¿vas a seguir escribiendo?”. Y Bloom cabizbajo tomó su cuaderno y subrayó una frase, “Inteligente, ¡y este cuaderno es tuyo!”.
Las noches de bohemia
El pleno rendimiento es ahora brutal. El reloj ya funciona a deshora. Todos trabajan. Un día es un mundo y un error se paga caro. Los ensayos secretos, las letras se modifican todas las noches. Aún quedan remates para elegir el vestuario.
Una tarde en el edificio de los Sindicatos, y un almuerzo en Lumen. Un paseo por la república independiente de la Viña, saludos a amigos, unas tapas, y un abrazo tan apretado que dejas de respirar por un momento.
La Caleta con viento te desplaza su olor. Y el café en el barco oxidao es un lujo viendo la calle de Antonio Burgos.
Aparqué el coche en los cuarteles y te cobran por milésimas de segundo, pero es mi tierra, es mi vida.
“Las noches de bohemia” nos delatan. Ya se prepara Juan Carlos Aragón. No veo a Ramoni. Hay cambios y novedades. Importantes. Todo Cádiz se mueve. Faltan 125 días.
Una tarde en el edificio de los Sindicatos, y un almuerzo en Lumen. Un paseo por la república independiente de la Viña, saludos a amigos, unas tapas, y un abrazo tan apretado que dejas de respirar por un momento.
La Caleta con viento te desplaza su olor. Y el café en el barco oxidao es un lujo viendo la calle de Antonio Burgos.
Aparqué el coche en los cuarteles y te cobran por milésimas de segundo, pero es mi tierra, es mi vida.
“Las noches de bohemia” nos delatan. Ya se prepara Juan Carlos Aragón. No veo a Ramoni. Hay cambios y novedades. Importantes. Todo Cádiz se mueve. Faltan 125 días.
sábado, 10 de octubre de 2009
Ni oficio ni beneficio
Resultó verdadero aquello que parecía un intercambio de sentidos. Si me das un poco de nostalgia te entrego compasión. Me sobra libertad, pero falta dulzura. Toma esencia que cojo amistad.
Tomamos de nuestro alrededor lo que necesitamos, y vamos entregando lo que nos sobra. Sin saber, sin pensar, y sin querer. Vamos depurando el sentido común con la belleza, y esas afirmaciones se reproducen sin conciencia. Ni oficio ni beneficio.
Una vez alguien se cerró en sí mismo. Y al despertar descubrió que no recordaba nada. Mirándose al espejo exclamó: “¡Coño!”
Tomamos de nuestro alrededor lo que necesitamos, y vamos entregando lo que nos sobra. Sin saber, sin pensar, y sin querer. Vamos depurando el sentido común con la belleza, y esas afirmaciones se reproducen sin conciencia. Ni oficio ni beneficio.
Una vez alguien se cerró en sí mismo. Y al despertar descubrió que no recordaba nada. Mirándose al espejo exclamó: “¡Coño!”
viernes, 9 de octubre de 2009
Un tremendo placer
Sin tiempo y con premura intento descubrir qué significado tiene realmente esta vida. Y el hallazgo es desalentador. Conoces, del verbo conocer, que en el fondo somos distintos, extremadamente distintos. Y uno es sensible y llora. Y en la forma somos opuestos.
Jugar no merece la más mínima duda, ni el auténtico acierto. Es la vida repites, mientras te alejas por la calle, amor y cumplimiento. ¿Qué hacer con tu vida? Me pregunto. Y descubro lo que hago con la mía y desespero.
Sin remedios, el llanto se apodera del más tierno juguete. Es una pena, o es una nostalgia. Te marchas, nos decimos adiós y es para siempre. ¿Es tal vez la impotencia de los actos? ¿Es quizás el remedio y la fortuna? No respondo, para qué responder si es lo de siempre.
Un mensaje, un abrazo y dos palabras: un placer.
Jugar no merece la más mínima duda, ni el auténtico acierto. Es la vida repites, mientras te alejas por la calle, amor y cumplimiento. ¿Qué hacer con tu vida? Me pregunto. Y descubro lo que hago con la mía y desespero.
Sin remedios, el llanto se apodera del más tierno juguete. Es una pena, o es una nostalgia. Te marchas, nos decimos adiós y es para siempre. ¿Es tal vez la impotencia de los actos? ¿Es quizás el remedio y la fortuna? No respondo, para qué responder si es lo de siempre.
Un mensaje, un abrazo y dos palabras: un placer.
jueves, 8 de octubre de 2009
El Acento
El acento es el golpe que está a punto de recibir la vocal en su existencia primaria. Cuando se aplica pasa a ser definitivo. La ausencia de acentos provoca menosprecio al lenguaje, introspección, y los matices nunca serán justificados.
Un acento implantado es una cicatriz, y una vocal acentuada forma parte de un todo equilibrado.
Las diferentes lenguas los han utilizado según su propio origen. Algunas con elegancia extrema.
Una palabra sin acento ha perdido toda la cortesía que posee, y se convierte en desagradecida, ya que nunca aprendió el beneficio que recibe.
Un acento implantado es una cicatriz, y una vocal acentuada forma parte de un todo equilibrado.
Las diferentes lenguas los han utilizado según su propio origen. Algunas con elegancia extrema.
Una palabra sin acento ha perdido toda la cortesía que posee, y se convierte en desagradecida, ya que nunca aprendió el beneficio que recibe.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Broza
Todos podemos hacer lo que queramos. Todos. Ocurre que unos son capaces de hacerlo de una forma y otros de otra. Y al final siempre buscamos lo mismo y encontramos lo mismo, el vacío.
Así lo que desees lo consigues, de una forma siempre incierta. Es el principio de todas las cosas: la broza.
Todos tenemos un destino especial. Pero no servimos para nada. Nuestros actos son inútiles.
El origen de las depresiones es la broza. El origen de nuestra alegría es la broza.
Todo se acaba. Nada permanece. Ni siquiera aquello que es el principio, la broza.
Así lo que desees lo consigues, de una forma siempre incierta. Es el principio de todas las cosas: la broza.
Todos tenemos un destino especial. Pero no servimos para nada. Nuestros actos son inútiles.
El origen de las depresiones es la broza. El origen de nuestra alegría es la broza.
Todo se acaba. Nada permanece. Ni siquiera aquello que es el principio, la broza.
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