lunes, 30 de abril de 2012

Los de fuera


SIEMPRE se nace para estar dentro. Aunque algunos se empeñen en alojarse fuera, estamos dentro, dentro del círculo.

Dentro existen los opuestos, la tierra mojada y las visitas de los pájaros. Entre la maleza y la humedad acompañan las sombras. Suena la música de Francesco Araja. Es una ópera.

Volcar la vida a la literatura implica percepción, competencia, instintos de desconcierto y voluntad.

La poesía es una nube de desarrollo vertical. El círculo es finito pero perpendicular a los meridianos. Así se crece y se disfruta en la parte interior, nunca salvo o excepto.

Los contrarios se dejan ver al mediodía. Cuando la luz del sol está en su punto más álgido. Aquello que divide y eterniza.

El círculo es el centro. La verdad y la mentira. La justicia y lo cierto.

Preparo una carta con todos los desvíos. El destino es la búsqueda, el sur geográfico. Se quedarán las cosas en las habitaciones. Hay maneras de ser, destrezas y fundamentos. Hay tentaciones de franquear el sobre o destruirlo.

Dentro se hace tarde y tengo frío. En la naturaleza todos somos rechazo, admisión y silencio.

 

domingo, 29 de abril de 2012

Entre el advenimiento y la contemplación


HAN velado los pájaros una noche dudosa. El viento y la lluvia azotaban las ventanas desde la incertidumbre. Refugiados en la cama me hicieron compañía. Sobre las tres se fue la luz. Una sombra asustada se incorporó en el lecho para saber quién era.

Resultó lo de siempre: no se puede dormir, el calor del sustento descubre que hay alguien más allá de la vida, que el pasado no existe. Si hubiera dejado las puertas abiertas seguro que las nubes contemplarían la escena de dios en mi cabeza.

La tierra está mojada. Los hombres perjudican la historia con su historia. Y así pasan los días, entre el advenimiento y la contemplación.

Hay miles de gusanos, están por todas partes. El pilón que rebosa y las raíces se ensanchan por la melancolía. Es el agua. Es la lluvia. La verdad de un secreto que nunca fue misterio.

Enciendo hoy el cigarrillo con dos manos. Doy un sorbo al café. Salvo a Muñoz Molina no se puede leer a nadie en la prensa.

Todos están contentos. Los que dan, los que reciben, los que ejercen. Todos hablan de sí y para sí, pero por sí. Nadie guarda silencio.

Los poetas son pájaros. Pájaros de la lluvia. Odio tanto al poeta como al viento y a la lluvia, aunque traigan el alimento.

 

sábado, 28 de abril de 2012

Un acierto


LA silla es el sustento de la contemplación. El cansancio de la verdad. Todas las sillas que soportan al poeta en las lecturas suelen ser incómodas, por aquello de la antipoesía. Pero al final lo incómodo resulta anecdótico y lo vulgar un acierto.

Quien espera recibe, quien avanza disminuye. Solo creo en la soledad y en el silencio. Odio a los interesados, a aquellos que se creen lo que les dicen, los que confabulan y escriben para escuchar halagos. ¿Hay más afecto que el silencio?

Todo lo que deseas depende de ti mismo, nunca de los demás. ¿Esperas algo a cambio? Estás en un error. Y aquello de poeta joven que promete es una putada. Te han fastidiado para siempre, acabarás en promesa, como los plátanos.

Alguien escribe sobre Vargas Llosa sin haber leído el libro. O tal vez sin haberlo entendido, asimilado, asumido. Es la crítica en España. Una insolencia.

No dejo de pensar en Barcelona. ¿Qué ocurrió allí? No silbé, no llevaba las manos en los bolsillos –fumaba–, no miraba los escaparates –no había–. Todo es un misterio, como el mirlo que recorre ahora el césped mojado por la lluvia.

Con unas tijeras recorto la flor de la lavanda. Hago bolsitas de tela para dejarlas por toda la casa. Dicen que espantan a los insectos.

Desde el centro insoslayable siempre. En esta primavera el agua deja de salir caliente y se convierte en misterio. Sigo escribiendo a Claudio, a alguno de ellos.

 

En las noches de diciembre


MIS amigos se marchan. Mientras T. viaja hacia Lebrija para hablar de arte, J. prepara una nueva actuación televisiva. J.M. acude a Santander y a Valladolid de conciertos. Los del Desván del Duende apasionan.

Acabo de llegar y ya me marcho. Tengo hambre, frío, miedo y sueño. Estoy blanco, el color de la cara se equipara al propio espíritu. N. no para de grabar y M. dice que estudia. Ahora estoy solo. Si no fuera por los pájaros y las arañas esta maldita cadera dejará de sonar una noche. El tocadiscos sigue dando vueltas. ¡Nunca se cansa!

En el conocimiento de la sabiduría existen dos tendencias ampliamente condicionadas. La primera dice llamarse amor, y la segunda encuentro. Si pudiera morir y estar vivo otra vez para contarlo sería la histeriagrafía. La luz que no repone el atardecer, girasoles ardientes. ¿Has venido? En el ayer ya estamos. El pasado no existe. Mañana escucharé tu voz y la canción del mediodía.

El cuarto libro de Fábula es tuyo. Completo. A. recibirá mañana dos libros. Un par de ejemplares para seguir otorgando ejemplaridad. Ese término abstracto que condiciona la justicia social, la naturaleza.

Es diciembre. En Londres nieva. Todo se humedece, hasta las piedras. No puedo escarbar la tierra, congelo mis dedos. No debes tener hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño.

Escucho a Claudio (M.), leo a Claudio (R.), contemplo a Claudio (T.). Dice don Nicanor que, a veces, soy un obsesivo, que confundo la naturaleza con la propia esencia. Suelo hacerle caso. Mezclo en un vaso unas gotas de whiskey con algo de hielo. Lo agito con justicia y lo derramo en el porche. Al rato una hilera de hormigas borrachas justifica la pérdida.

Tomo entre las manos un libro rojo fuego. Lo cruzo con uno negro y con otro blanco. Destruyo los versos de esta tarde junto al mar de diciembre. Eran contemplativos.

Desde el centro, en el centro indudable. Donde la lluvia golpea y se hace fuerte. Aquí nos manifestamos.

Ha caído un poco de ceniza en la alfombra. Paso el aspirador, se ha comido los flecos, siete arañas y dos cubos de hielo. Cierro los ojos. Vuelvo de Barcelona. Converso con la esencia. La paciencia se quedó en la maleta. En Santiago había un negro de grandes labios que se enamoró de ti. Era turco. Sus piropos siguen siendo ininteligibles.

Llaman a la puerta. Ha llegado la tía Juana de la mano de mi padre.

 

viernes, 27 de abril de 2012

Un vuelo fugaz


LA carretera que lleva desde Santiago a Las Cruces no pasa por El Tabo. Es la 68. Las aves marinas no paran de rondar por encima de la cabeza. Una leve brisa de viento condiciona. Hace frío. El lupino es como la retama, pero más antiplanta.

Me siento en un viejo banco de madera y escucho. Observo los paseos. El nervio en la poesía es la chispa que dice que hemos llegado pronto. Un tango de Gardel suena de fondo. Huele a mar y a fijación. Quema la tarde.

Deseo pasear y me acompaña el maestro. Hay cámaras. Habla de las casas que están alrededor y de sus propietarios. Un familiar de Uribe sale en coche despiadado. Hace frío. El corazón se encoge.

Anochece pronto y recomienza el aire su premeditación. En la naturaleza todos somos instantes. Hasta esa gaviota que se mantiene quieta en un vuelo fugaz, el de su alimento.

Debo comer un poco y saca una botella de cabernet. El vino es alimento aunque después lo sienta y lo digiera.

Se hace tarde, debo volver a casa. Los pájaros, las plantas, las nubes y las sombras esperan mi regreso. Con la cabeza agachada he cogido un gusano de la tierra, de esa tierra seca y obsesiva. La tierra es la poesía, el gusano la esencia.

Hoy me ha dicho Mauricio Wiesenthal que he salvado su vida. Le falló la computadora que todo lo decide. Aquella que lo otorga. Y esos versos perdidos han encontrado la salvación en el misterio, lo de todos los días.  

Vivo de los maestros, a los jóvenes admiro con una condición innata, a los no poetas odio, a los versificadores les deseo la muerte.

Es la ley del desastre, lo que mantiene vivo el paseo en Barcelona. Cruzamos dos veces el puente. Un camino que no pasa por El Tabo pero lo resucita.

jueves, 26 de abril de 2012

En el pasado


NO dejamos de ser pues no hemos sido. Nunca fuimos pasado, el presente es un intervalo fugaz que ocupa el tiempo en una forma verbal impersonal y limitada. Todo apunta a mañana, a ese día de mañana que esperamos.

El sauce está repleto de mosca blanca. Como una nube de insectos que recorre mi cara, las mastico, entran por la nariz. Debo cerrar los ojos. Los abriré mañana, cuando haya pasado hoy y ayer sea ese hielo que ahora se derrite en el porche.

He aprendido en Moguer, en Córdoba, en Madrid. Disfruté con Chile y las explicaciones. Hoy escribe poemas hasta la mosca blanca. Un poema de ayer hoy no es nada y mañana, mañana será vacío. Un hueco inagotable.

El color del whisky al trasluz del vaso frío engaña. Como esos poemas. ¿No sabes de la vida? ¿No deseas juzgar algo que no es?

Tomo un puñado de tierra que arrojo a los insectos. La nube hace un movimiento equilibrado para volver al rato. Están aquí otra vez. Ahora que es mañana.

Miro las cartas de mi mano. Juego con Satanás. Se ha apostado su vida. Ganaré en el pasado.

miércoles, 25 de abril de 2012

La norma


EL alimento que necesitamos se encuentra en el centro, en la tierra, en el conocimiento de la esencia. No es algo, ni cualquier cosa. El alimento es una norma de la razón de la palabra.

El alimento otorga imagen, el círculo cerrado en el que se habitan los opuestos. La representación y la creencia.

La poesía es plenitud si hay satisfacción. La poesía es reminiscencia si hay alimento.

 

martes, 24 de abril de 2012

En este cielo gris


ES la esencia que habla Juan Ramón la que nos reconforta. La única posible. La misma que Claudio divisó observando el cielo, su don. Vida y labor. Naturaleza y poesía.

He encontrado muy sucia la casa. Sin alimento el hombre permanece en silencio mientras pasan las nubes. Me han reconocido los pájaros. Comienza a brotar la luz en este cielo gris.

La razón de la palabra es circular. Todo lo constituye. Es el dios deseado, la pureza del jardín.

Vivo con esta sombra que vuelve al mediodía. Cuando hace calor se esconde en el mirto. Es la iluminación.