martes, 23 de octubre de 2012

Halazepan



DÓNDE están las personas. La persona no importa. Solo se tiene en cuenta el misterio, el interés, la duda.

Quién eres realmente. Hablas de ese autor por interés, el interés propio y vanidoso. Lo que te doy a ti, tú me lo otorgarás a mí.

He aprendido mucho en los últimos meses. Que la verdad está por encima de todas las circunstancias, que nadie vale nada, nada no tiene valor.

Solo vales lo que apunten tus actos. Y los hechos son falsos. Los que dicen ser amigos se preocupan exclusivamente por sus cosas, y si esas cosas están relacionadas contigo la amistad culmina cuando desapareces.

Así es la literatura. Creas para diversificar y aburres al universo. Un puñado de imbéciles te reciben. Los mismos que se apartan y se acercan. Los mismos que mienten. Los únicos que nunca miran a la cara.

Lo dice mi loquero: la dosis de halazepan y el paquete de tabaco rubio. Cuántos abrazos fingidos he recibido. Cuántas llamadas inertes. Cuántas menciones, algunas hasta con un calificativo que ahora resulta visceral.

Todo es mentira. El hombre se preocupa de pagar la luz y llenar el depósito de gasolina. La mujer del dinero de la cartera, dando igual de dónde proceda. Y el poeta, el poeta enciende la vela de su vanidad una vez y otra vez. Con mechero. El viento la apaga con mesura, pero la llama es más fuerte.

domingo, 21 de octubre de 2012

¡Voto a bríos!


SIEMPRE los inútiles acaban rodeando a los complacientes. Es la ley de la gravitación. Observas como vuelven a tu lado por más que los alejes. Vienen buscando algo, lo de ahora, lo de antes, lo del más allá. No son capaces de hacer círculos, realizan hemisferios. Sus palabras determinan la conjugación de verbos extinguidos. No son fuegos ni luz. Ni artilugios.

Esos seres se conformaban con tener balón, pelotas y la colección completa y muy manoseada del voto a bríos, Guerrero de Antifaz. Se han casado sin coche, sin mujer y sin dinero. Ellos que son artistas saben vivir en la mediocridad.

Cuando silbo por la calle, con las manos metidas en los bolsillos, los encuentro por todos lados. De izquierda a derecha y de norte a sur. No están en el sur verdadero. Son amortiguadores de la palabra. De la palabra nunca auténtica, de la simplicidad.

Logré abandonar su compañía en México, en el mercado de Sonora. Llevaba las fotos en el sobre y, mientras las agarraba con fuerza, todos se alejaron. No quedó nadie. Ni siquiera el siniestro acompañante que corría por Fray Servando Teresa de Mier.

Buscamos por todas partes lo infinito y encontramos cosas, reliquias. La compañía es un hecho sin forma, un accidente del pasado. La inutilidad de lo perfecto.


Cadena Ser (21-10-2012)


CADENA SER ("A vivir que son dos días") (21 de octubre de 2012). 

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jueves, 18 de octubre de 2012

La complicidad


NO puedo dejar de sufrir, que no es lo mismo que no puedo dejar de fumar, aunque sea cierto. Y entre tanta verdad regresa la mentira. 

Ya no te doy la mano, ni acaricio el cigarrillo con la veracidad de antes. Miro los cuadros y retiro las cenizas del último libro, el último libro. Ya no hay más cuerpos de papel.

Repito en voz baja que la atracción es la fuerza y dar amor dificulta el propio sufrimiento.

Voy cerrando puertas y acudo a la nave para charlar con Manolo. Tengo media vida allí metida y la otra media pasea en estos días en un coche repleto de combustible.

Me encanta que mis amigos triunfen, pero que lo hagan de verdad. Con ocasión y misterio. Existe esa complicidad que nunca ha fracasado. Debo dormir. Debo apartar del cielo todas las nubes para volver a pintarlas.

Quiero dejar de sufrir y vuelven los fantasmas. Las sombras. Me alegra que mis amigos sean reconocidos, lo demás es eterno mientras dura.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Dar amor


CREEMOS que siempre llevamos razón y es falso. Nos centramos en justificar lo que no tiene sentido. La literatura, en mayor medida, es mentira. Si estamos dentro no queremos asumir una realidad. Si estamos fuera observamos, pero nunca vemos.

Dar amor. Recibir aquello que nunca se otorga. Un abrazo, un sentimiento, la majestuosidad. No pensemos nunca en futuro, hemos de hacerlo en presente. Nuestro espíritu está aquí, con nosotros, hemos dejado que se aparte y apenas nos acordamos de él. Nuestro cuerpo es el accidente de la mediocridad.

Dar amor para recibirlo. Sin prisas, sin escándalos. No todos sirven pero todos otorgan.

No he dejado de creer en la literatura, desde siempre no creí en la falsa. La verdadera está. ¿Qué verdadera? ¿Existe?

martes, 16 de octubre de 2012

La ley de la atracción


ATRAEMOS aquello que merecemos. Desde el inicio éramos consecuentes, nos ayudaban, nos guiaban. La mitología es el ejemplo. Luego decidimos que los jóvenes, tras comenzar a andar, buscaran sus orígenes, caminaran despacio y solos. Así se perdió el espíritu y nos quedamos con el cuerpo mortal, marchito y sin atracción.

Todo se sabía antes. Todo. Lo que buscamos, quiénes somos, dónde vamos. Todo se conocía. No había secretos. Nuestra guía erradicaba el misterio. Ahora todo es distinto. Abandonamos nuestra suerte en las contemplaciones. Meros cuerpos sin alma, elementos de una farsa por descubrir.

Los primeros filósofos ya estaban perdidos. Nunca llegó la esencia, ni la paciencia. La poesía permanecía intacta pero perdía la atracción. La verosimilitud. 

Este año es importante, nos ha tocado vivir un cambio de conciencia, de estupor global. Ha vuelto la verdad, el misterio, la mitología. El verso se rebela y entre los desembarcos, siempre viene la calma, la personalidad. 

La ley de la atracción, nos llega la hora de la revelación. Abro los brazos a la entrada del centro. Ya no llevo cuadernos. Un jazmín entre los dientes y una rosa en el pecho. Una pequeña rosa blanca. Enciendo la vela roja, la que huele a manzana. Mañana llegarán de nuevo los pájaros. Son la mitología, nuestra guía, la ayuda.


domingo, 14 de octubre de 2012

¡Ehh!


A MIS hijos leía poemas, ponía música clásica y los miraba. A mi nieto A. le enseño el humo que desprenden los libros en la hoguera. Le hablo suavecito, le repito No creas nada de nadie. Y emite un ¡Ehh! amplio y seco.

A punto de firmar mi contrato con Satanás que proporcione tranquilidad y respiro. El estado de ansiedad no se soporta y el árbol de dios ni se mueve ni da frutos.

Río de todo y de todos. Ya han conseguido bastante, y bastante es poco y poco ¡Ehh!

La vida me apasiona. Piso los libros en el suelo, los pocos que van quedando de la pira. El cielo se vuelve gris y las migajas de los acontecimientos dejan de perseguirme. Ha muerto Juan de Dios. Un poeta y un hombre. Mientras pienso en el cielo firmo con Belcebú mi propia muerte. ¡Las vueltas que da la vida!

Sobre el pilón caen las bellotas. Preparo la maleta para conocer los nuevos mundos y el aire deja respirar sin humo. Me escriben y a todos les digo lo mismo. Qué me dejen en paz, conmigo mismo. El dolor del pecho es único, inservible. Y la situación de ahora es la misma de hace muchos años.

Ya no tengo momentos. Mientras mi hija perdía el último aliento la agarré de la mano y le dije ¡Ehh! Y ella escuchó la premeditación. Ahora la tengo a mi lado, junto a su hijo A. Acaricio a ambos. Les muestro mi cariño.

Con la voz muy baja, y suavecito, les repito ¡Ehh! No creáis nada de nadie. Todo es mentira.


A vivir que son dos días (Cadena Ser Andalucía)


(14-Octubre-2012)

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