jueves, 22 de mayo de 2014
miércoles, 21 de mayo de 2014
Condena
Mientras suena Corelli recuerdo las palabras que escuchaba los lunes
de Loreto. Acudía al instituto y ella me esperaba en un viejo banco de madera.
Esa primera hora, incluido un café, nunca se hizo eterna. En clase se sentaba
delante. Olía su cabello y a veces se volvía con una sonrisa que duraba un
instante.
Hablábamos de vida, solo de vida. No existía nada más ajeno a los
momentos.
Subo el volumen del tocadiscos para tener más presente a Corelli. Saúl
me recrimina, está cansado hoy.
Llueve. El ruido insistente del agua en las tejas asusta a los
insectos. Permanezco sentado en el sofá con Alianza
y condena. Es curioso, alianza y condena.
No existe la muerte
Tras la ventana, decías a mediodía: No existe la muerte. Y te creí. Conjugué todos los verbos en
presencia de Luzbel, engañé al rabilargo al final del camino y dejé caminar en
la tierra a las hormigas y en el aire a las arañas.
Si Loreto está presente no existe la muerte. Acaricio el anillo. En
los bordes ennegrece, en su perfil brilla. Apuro el último sorbo de hielo antes
que se derrita. No existe la muerte.
Repito la expresión mientras pienso en el pasado, que no existe.
El reflejo de la luz de la lámpara evita que corrija el poema. Hay
ausencia de luz.
Bienaventurados aquellos que se llaman poetas, de ellos es el reino
del infierno. El cielo, como el pasado, no existe.
martes, 20 de mayo de 2014
domingo, 18 de mayo de 2014
Con derecho a tanteo
El hombre desconoce si mañana dejará de llover o, en cambio, la
tormenta más fuerte de la historia sacudirá de ofrendas su destino y el tiempo.
No existe el azar, es un engaño. Todo cuanto acontece está ya escrito.
Hasta ahora he jugado al tanteo. He pedido las cartas y con ellas
llegará la verdad aunque otros la eviten. Las conservo. Las acaricio y les
hablo esperando que un día me respondan.
Las arañas me pican. Los pájaros ya no tienen miedo. Las
hormigas no corren. Un rabilargo inmenso se ha posado en la mesa del porche. Ha comido un poco de pan y me ha mirado, no ha emprendido su vuelo.
Sigo leyendo a Claudio en su presencia. Sigo leyendo a Claudio. Sigo
leyendo.
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